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CONTRADICCIONES

Clase media subsidiada: refugio en un sueño imposible

La clase media se acostumbró al gozo de los beneficios estatales. Es nocivo pero no quiere pagar el costo de los riesgos esenciales para el auténtico cambio.

Diversos sectores de la clase media de la sociedad argentina vive en un estado contradictorio de disconformidad y conformidad, de peso y dólar, de ajuste fiscal y gasto público. Es un grupo que se queja constantemente, pero cuando advierte la inviabilidad de esta cultura dependiente, fácil y vislumbra una posible solución lejana con riesgos esenciales que posibilitan el auténtico cambio se resigna, no los acepta. Prefiere continuar hundiéndose en ese funesto sistema y refugiarse en esa vida, en ese sueño imposible.

En este sentido, existe un creciente acostumbramiento en la clase media de la sociedad argentina a la idea de la necesidad de un estado excesivamente interventor en todo ámbito, ¡Como si sobrara dinero en el país! Planes sociales, subsidios a las tarifas y al transporte, pre viaje y la larga lista continúa…

Defendemos el peso, pero nos refugiamos en dólares. Militamos por el ajuste pero luego lo despreciamos por las medidas de shock que implicaría como recorte en los ingresos, aumento en los impuestos o pérdida de derechos laborales y de los múltiples subsidios.

“Aunque una mayoría parecía aceptar la idea de posibles políticas de shock económico, esa misma mayoría prefería luego que el Estado mantenga o incluso aumente su nivel de gasto en la mayor parte de las áreas de gobierno", argumentaron desde la Consultora Zuban Córdoba que llamaron “contradicciones argentinas” a esa actitud de cierta parte de la sociedad del país.

En esta línea es interesante el análisis de la periodista económica Sofía Diamante. En diálogo con LN + expresó:

Todos dicen que hay que aplicar un ajuste pero nadie quiere ceder. Los gobernadores también son conscientes de que se viene un ajuste fiscal pero una de las formas de ajustar es reducir las transferencias a las provincias. ¿Pero van a estar dispuestos a eso? También los empresarios dicen que hay que hacer un ajuste pero no hay que subir impuestos Todos dicen que hay que aplicar un ajuste pero nadie quiere ceder. Los gobernadores también son conscientes de que se viene un ajuste fiscal pero una de las formas de ajustar es reducir las transferencias a las provincias. ¿Pero van a estar dispuestos a eso? También los empresarios dicen que hay que hacer un ajuste pero no hay que subir impuestos

Y agregó: “También la clase media, nosotros. Decimos que hay que ajustar pero estamos a favor del previaje y de las tarifas subsidiadas. Todos en el país y no solo en CABA pagan solo el 20% de lo que cuesta el gas y la generación eléctrica”.

Como manifestó Diamante, ese hábito cultural está en sectores decisivos del país; en los empresarios, gobernadores, en la clase media. La sociedad engendra a los políticos, en definitiva es la que los pone al mando del país.

“No cuidamos la energía porque está regalada. Claro después analizan y dicen esto es inviable, pero después nadie quiere tomar el costo de pagar más caras las tarifas”, cerró la economista.

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La clase media esta sometida a ese hábito al gozo de los constantes beneficios estatales ilusorios que alivian el hoy, pero destruyen el mañana.

La clase media esta sometida a ese hábito al gozo de los constantes beneficios estatales ilusorios que alivian el hoy, pero destruyen el mañana.

Se debería abandonar esa zona de confort ilusoria. Ese hábito al gozo de los constantes beneficios estatales ilusorios que alivian el hoy, pero destruyen el mañana.

Esto no es solo una opinión, se ve en las cifras y en las políticas del gobierno. El ministro de Desarrollo Social concentra el mayor presupuesto en gasto social del gobierno. Durante el año pasado gastó más de 7 billones de pesos en planes sociales.

Hace unas semanas el gobierno dio a conocer la “Segmentación Energética”: “Avanzamos hacia un acceso más justo y equitativo a los servicios energéticos de las y los argentinos focalizando los subsidios en quienes más lo necesitan”, escribieron en la página oficial del Ministerio de Economía.

Ningún gobierno, ningún político se atreve a cambiar realmente, nadie quiere navegar en lo desconocido, nadie quiere aplicar proyectos, incluso prometedores, tal vez por temor, tal vez porque no han sido siquiera tanteados por sus predecesores. Entonces miran por encima de su hombro y no ven a ningún referente auténtico, valiente.

¿Por que se insiste en aumentar el gasto publico cuando hay sobradas evidencia de que es necesario un ajuste fiscal? Mauricio Macri sabía que debía hacer un ajuste y multiplicó los planes sociales y se endeudó absurdamente. Guzmán lo sabía y no lo hizo, Batakis en su cortos días, como ministra, solo pudo anunciarlo.

¿Qué hará Sergio Massa que le toca asumir buena parte de la suma del poder público en un país acostumbrado a la mencionada contradicción descrita? Todo indica que seguirá esa tendencia.

Las utopías sobran, el problema es la practica. El problema es que nadie quiere pagar el costo de los riesgos esenciales que posibiliten el auténtico cambio, el otro rumbo, una posible solución lejana.

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