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EN BLANCO

Balotaje. Válido, no afrmativo. ¿A quién se carga?

Balotaje reñido. Para la Ley argentina el voto en blanco no favorece a ningún candidato, pero, ¿ y el la realidad? Recorrido por los antecedentes.

El voto en blanco es considerado un voto válido, pero no afirmativo. De acuerdo al artículo 151 del CEN, resultará electa la fórmula “que obtenga mayor número de votos afirmativos válidamente emitidos”. Es decir, en segunda vuelta por balotaje, los votos en blanco no favorecen a ninguno de los candidatos.

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Balotaje

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Con las encuestas que apuntan a un empate técnico, el aspirante ganador será el que tenga más votos válidos. Con las encuestas que apuntan a un empate técnico, el aspirante ganador será el que tenga más votos válidos, por lo que los votos en blanco serán decisivos.

Los electores se pueden abstenerse de elegir a un candidato, con lo que manifiestan su inconformidad con las propuestas y/o plataformas. De acuerdo a la Cámara Nacional Electoral (CNE) los votos en blanco son válidos, es decir, representan una opción electoral si no se está de acuerdo con las propuestas o los candidatos por elegir, pero no son votos afirmativos, es decir, no se contabilizan en el porcentaje que obtienen los candidatos durante los comicios.

Por otro lado, durante las primarias el porcentaje se calculó con los votos válidos, mientras que en la primera y segunda vuelta se mide con los votos afirmativos a favor de los candidatos.

Según Sebastián Schimmel, secretario de Actuación Electoral de la Cámara Nacional Electoral, “el voto en blanco no beneficia especialmente a ninguno de los candidatos” (...) “en rigor, el voto en blanco deja todo ‘tal cual está’ de manera que no beneficia a ningún candidato”; en una lectura desglosada, se puede inferir que el candidato puntero necesita una muestra menor para obtener la mayoría. Es decir, refrenda los máximos y mínimos en los porcentajes de la votación pero no es capaz de cambiar la tendencia.

En otras palabras, en el balotaje, lo que ocurre con el voto en blanco es que sí recorta la base sobre la que se contabilizan los porcentajes; al achicarse el número de votantes, los porcentajes de los candidatos crecen. En estos comicios no hay diferencia entre el voto en blanco, el nulo y el impugnado, ya que ninguno será considerado un voto afirmativo ni se contabilizarán en los porcentajes de los candidatos.

Se le llama voto en blanco cuando la boleta no tiene inscripciones o imágenes, o cuando el sobre está vacío. Se computa como sufragio nulo cuando hay boletas superpuestas de diferentes partidos, cuando el papel no corresponde a la elección o cuando la papeleta tiene alguna tachadura. También se considera nulo al añadir algún elemento ajeno al sobre.

Por último, el voto impugnado se refiere a aquel sufragio que presenta dudas o irregularidades y algún fiscal de la mesa cuestiona su validez. El indeciso debe fundamentar la causa en un volante especial que más tarde se anotará en el acta de cierre como “voto recurrido”.

Antecedentes

El voto en blanco se ha acercado históricamente, en Argentina, al 3% de los sufragios en las últimas elecciones presidenciales, muy lejos del 19,42% de la elección de 1963 en que Arturo Illia (UCR) resultó presidente. En las presidenciales de 1999, que ganó Fernando de la Rúa, apenas alcanzó el 3%, lo que lo ubicó en cuarto lugar después de la Alianza, el PJ y Acción por la República. Se registra la expresión más baja de su existencia en las elecciones en las que Juan Domingo Perón accedió a su primer mandato, en 1946: fue el 0,84. En 1983, que ganó el radical Raúl Alfonsín con el 51,74% de los votos, hubo un-2,34% de sobres vacíos. Fueron terceros, detrás de la UCR y el PJ. En 1989, el voto en blanco ocupó el octavo. Un 1,20% de los votantes lo prefirió. En 1995, se triplicó: pasó al 3,60% de los votos totales.

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El voto en blanco es una opción válida en las elecciones, pero no es la única. Sin embargo, votar en blanco puede tener un impacto en los resultados de las elecciones. Al ser incluidos los votos en blanco como votos válidos, las candidaturas más pequeñas necesitarán más votos para lograr escaño. Ya que si el número de votos en blanco es elevado, al ser tenidos en cuenta para el recuento ese 3% necesario se incrementa. Por eso esta modalidad puede perjudicar a los partidos minoritario. Además, el voto en blanco no es una forma efectiva de protesta.

La democracia exige compromiso legítimo.

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