ENERO 2019: AGUA 17% Y HARINA 15%

Un engrudo que despega los presupuestos familiares

No sólo al comando de campaña del gobierno se le ocurrió concentrar los tarifazos en los servicios públicos en el 1er trimestre y así acaba de largar AySA en enero con el 17%, sino que los industriales de la alimentación y limpieza comunicaron a los retailers que despachan nuevas listas que arrancan del 15% para harinas, pan rallado, gaseosas para ir descendiendo al 5% en fideos. Agua y harina convergen en el presupuesto familiar formando un auténtico engrudo sobre el que se intentará aglutinar a las paritarias en vísperas de elecciones. A este paso, al cabo del 1er trimestre, la inflación ya se habrá comido la mitad de la pauta contenida en el Presupuesto 2019, y sobre esa plataforma decolarán los salarios convencionados, a los cuales los gremios más fuertes presionan por incorporar cláusulas gatillo. En la mayoría de los casos en que se aplicaron, entre diciembre y febrero tendrán que cubrir desfasajes nada menos que del 13 al 18% tomando lo acordado y la inflación resultante, según informó uno de los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer.

La economía Made in Argentina 2019 debuta con un lábil engrudo para los presupuestos familiares. Mezcla el 17% que AySA aplica en la tarifa domiciliaria del agua a partir del 1 de enero y el 15% que Molinos Cañuelas anunció a las cadenas de venta que sube la harina.

Los porcentajes en un país habituado por 70 años a la inflación como éste no dirían nada si los ingresos de convenio y los que regula el Estado hubieran aumentado a la par, pero como no fue éste el caso desde el último trimestre del año pasado, el economista Orlando Ferreres advirtió en declaraciones a radio La Red que, “como se tiene que pagar más por los servicios y la gente gana lo mismo, deja de consumir otra cosa”.

Es decir que los tarifazos, así como aportan al crecimiento del Índice de Precios al Consumidor, hacer retroceder la actividad económica, explicó.

La Administración Macri sigue emitiendo señales alcistas. Por acción, al autorizar el cronograma de incrementos de dos dígitos en los servicios públicos y hasta que las tabacaleras líderes, como Massalin Particulares, remarquen 6% los cigarrillos. O, por omisión, al convalidar el anuncio que la industria alimenticia formulara a las cadenas de hipermercados, supermercados provinciales, almacenes y centros mayoristas de que en las próximas horas las listas se corregirán hasta el 15%, según anticipó BAE Negocios.

El medio del grupo Crónica editorializó al respecto que “la decisión de las empresas nucleadas en la cámara Copal deja muy mal parado nuevamente al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, quien se aventuró a señalar que ´en los próximos meses los precios se desacelerarán´".

Calificó la remarcación de bienes tan sensibles como la harina, los fideos y los pañales, más productos de higiene personal, de mazazo a las expectativas oficiales que expresan el deseo de que bajen la inflación y, consecuentemente, los precios finales para el consumidor, aunque a decir verdad sea el propio gobierno el que lleve la delantera en presionar hacia arriba los índices y los costos de los presupuestos hogareños.

La canasta alimenticia se ajustó por su lado, pero no para cubrir los costos actuales, sino para recuperar terreno por el pass through que había quedado pendiente luego de la devaluación impulsada por los mercados hasta setiembre.

Fuentes de la comercialización detallaron en exclusiva a BAE Negocios que, además de que vienen aumentos del 15% en la harina y el pan rallado, Coca Cola subirá sus distintas gaseosas hasta 14%; Unilever (artículos de limpieza e higiene personal), 10%; Papelera del Plata (pañales y papel higiénico; servilletas y rollo de cocina), 7%; vinos Peñaflor, 5%; y fideos de diferentes marcas, también el 5%.

Reindexación

La justificación empresaria intersectorial retrotrae a que los costos se habían exacerbado por la disparada de insumos que siguió al dólar a la par, como el plástico, pero también por servicios domésticos, como el flete, que acumularon 61% en 2018.

Ni siquiera el gesto de YPF de rebajar por 2da vez las naftas y el gasoil 1,2%, en consonancia con la caída en la cotización internacional del crudo, alcanza para interrumpir la escalada, como tampoco la recesión es suficiente para frenar los traslados de aumentos en la cadena de valor alimentaria, desde el productor a la boca de expendio.

A la ortodoxia económica se le volvieron a quemar los papeles, porque el garrote recesivo por estos lares no surte efecto como antídoto para la inflación, como tradicionalmente se sostenía, sino que los formadores de precios optan por remarcar para defender la rentabilidad antes que fabricar más para mejorar la accesibilidad masiva a los productos. Fuentes del retail lo ratifican.

En tal sentido, el periódico subraya que el sector trabaja actualmente debajo del 60% de la capacidad instalada y que en el año había perdido 5 puntos más en promedio.

La hipótesis de cerrar el 1er trimestre con el IPC general 11,5% arriba, metiendo todos los aumentos juntos, no sólo cubre la mitad comprometida para todo el año en el Presupuesto, sino que sube el piso indexatorio, que rige para muchos precios regulados, como los propios servicios públicos, el tipo de cambio, las jubilaciones.

La incógnita son los salarios, cuya pauta virtual del 23%, establecida por el ministro Sica, quedó rápidamente desmentida por la propia estrategia tarifaria ordenada desde la Jefatura de Gabinete.

Para que la inflación diera 25% o 26%, como pronostican economistas moderados, o el casi 29% del REM, las paritarias no disponen de mayor margen de deslizamiento respecto de la idea original, aunque Ferreres recomienda sostener un objetivo de precios. "Influye 13% en la inflación y el resto tiene que ver con los aumentos de servicios y transporte”, indicó.

Aún así prevé que “el salario va a mejorar este año, sobre todo para el momento de las elecciones".