DÍAS DIFÍCILES QUE VENDRÁN

El 2001 de Macri: Produciendo la crisis política pendiente

El título que propuso el autor a su nota fue: "El 2001 de la fantochada de Cambiemos", aunque buscándole una explicación a tanto desatino también afirma: "Pienso que visto, en una perspectiva histórica, la misión de este gobierno podría ser vista como la de producir la crisis política pendiente". En el peronismo, donde se cree que en su arribo al poder podrán volver a postergar la crisis política, quienes están tramando lo que viene, deslizaron hace tiempo a Urgente24 la siguiente frase: "Nicolás Dujovne tiene que ser nuestro Jorge Remes Lenicov". El que quiera puede entenderlo aunque sigue siendo inexplicable que Mauricio Macri no consiga evitarlo. Vamos al texto:

La causa de la crisis del 2001 fue más económica que política ya que se produjo a causa del fracaso de la “Convertibilidad”, tuvo sus obvias consecuencias políticas que todos conocemos pero, si bien tuvimos un manojo de Presidentes de la Nación acumulados en unos pocos días, la crisis política se logró evitar o esconder y ello contribuyó a la relativamente rápida recuperación de los indicadores económicos que empezó en el mismo 2002.

Podríamos decir que la crisis de 2001, dejó pendiente la futura y fatal “crisis política”.

Es cierto: paradójicamente, la base de la recuperación estuvo en la década del 'Consenso de Washington' que le dejó abierto el camino al populismo “K”, que tuvo buenos resultados hasta 2007. El Kirchnerismo peronista no hubiera sido posible sin los 10 años de gobierno del Dr. Carlos Menem.

Todos conocemos la herencia que recibió el gobierno de “Cambiemos”, que va mucho mas atrás del gobierno “K” pero, al revés de lo que enseñó Nicolás Maquiavelo, en vez de producir el “shock” el mismo 10/12/2015, se optó por una suerte de 'gradualismo cagatinta' que lo único que logró fue tener artificialmente contenidas las presiones de las variables tales como tipo de cambio e inflación.

El dólar actuaba como lastre y la inflación se mantenía en lo que parecía un “razonable nivel”, entre tanto el gobierno contraía deuda, para financiar, paradójicamente, la fuga de capitales de modo legítimo y legal.

Lo que no advirtió el gobierno, algo propio de la ingenuidad de los soberbios, es que estaba construyendo su propia crisis política, en la creencia que estaba haciendo lo mejor, que sólo era reconocido en el exterior. Sabemos que las zalamerías diplomáticas generalmente esconden hipocresías piadosas.

Ortega y Gasset en alguno de sus artículos escribió que presentarse como el ejemplo de la ejemplaridad, permítaseme la redundancia, es en su misma esencia, una grave inmoralidad.

El falso ejemplar es estéril como tal y sus resultados son opuestos a sus propósitos. De ese modo “Cambiemos”, más que quedar desnudo como aquel cuento del rey, quedó a la vista de todos como lo que realmente es: una fantochada que es lo que la RAE define como "lo grotesco y lo desdeñable".

Ese timorato gradualismo, que no fue más que una muestra de la mediocridad de gente que se creyó más que votada por la gente sino llamada por una suerte de providencia histórica, hoy luce como las pobres grelas del tango frente a la tan temible retirada, cuando “…de los portales sin sueño, las madamás (la oposición) de trágicas melenas, dirán su extremaunción… y mudo y de rodillas se venderá sin ganas, sin vida y por dos pesos, a la bondad de Dios (del FMI)”.

La última grela (Raúl Lavié)

El siglo 21 empezó para los argentinos con la crisis del 2001 o crisis de la convertibilidad, pero nos quedó pendiente la crisis política que el “kirchnerismo kristinista” logró postergar con notable habilidad política, otra paradoja.

Tan es asi que hoy mantiene un núcleo duro de adeptos del 25%, aunque también un porcentaje mucho mayor de rechazo. Lo mismo le pasa al gobierno que, si bien tiene un buen porcentaje de votantes, a la vez obtiene un rechazo mayor, casi en el mismo nivel que los “K”.

Lo que muestran las encuestas es que el rechazo supera a la adhesión, lo que debería ser leído como la materia prima de nuestra crisis política, que no es ni más ni menos que la expresión de falta de idoneidad de nuestras dirigencias quienes son, en definitiva, la expresión más cruenta de la pendiente crisis política. Sólo saben de las “patéticas miserabilidades” (¿Templeton y Blackrock, entre otras tantas?).

Quizás la Revolución pendiente de Marcelo Sanchez Sorondo, se exprese ahora como “la crisis pendiente” que nos negamos a enfrentar para generar lo que llamaría nuestras oportunidades pendientes.

Creo que éste es nuestro mal, la Argentina está pendiente es como si padeciéramos un embarazo eterno y en palabras de Antonio Gramsci nos abrazamos a lo viejo como si fuera lo nuevo y rechazamos lo nuevo como si fuera lo viejo, por eso quizás nuestra historia, no los últimos 70 años, luzcan como morbosos.

Pienso que, visto en una perspectiva histórica, la misión de este gobierno podría ser vista como la de producir la crisis política pendiente. Si asi fuera, y a su pesar, lo habrían conseguido. Probablemente, este mal gobierno haya marcado un fin de ciclo, que suele lucir como una gran fantochada, como no podía ser de otro modo.

Esto se sabrá con el correr de los años.

Si bien Mariano Narodowski se refería a la educación, yo extendería su idea diciendo que “…la clase dirigente argentina muestra una notoria incapacidad para llevar adelante un proyecto educativo (y agregaría político) que saque a la Argentina de la espiral de declive por la que transita”.