MINUTO 1: STURZE 1- MESA CHICA 0

La inflación le dio la razón al stop a bajar las tasas

“Decíselos vos, no decíles vos”, pareció ser el contrapunto entre la mesa chica de la Jefatura de Gabinete y el Banco Central a propósito de la difusión de los índices minorista y mayorista de precios correspondientes a enero y el freno dispuesto a la baja de las tasas de interés iniciada en diciembre cuando se recalculó la meta inflacionaria. El IPC interanual del primer mes del año es del 25% y encima con el 4,6% mayorista, por devaluación, combustibles y tarifazos, proyecta al medidor oficial de precios un tórrido febrero. Pero el BCRA, que se fija en la llamada inflación núcleo (que precisamente excluye del cálculo la variación de los precios estacionales y la de los regulados) para definir su política monetaria, vio que, si bien entre diciembre y enero había cedido de 1,7 a 1,5%, este piso estructural supera al 1,3% del mismo mes de 2017, y el mensaje, guste o no, es que el proceso inflacionario es ascendente, con un Ministerio de Energía que sigue arreando mes a mes los índices hacia arriba. Un poco para complacer a la Tesorería con la disminución de los subsidios, y otro tanto, o más, a la cadena de valor energética, compuesta por las petroleras, distribuidoras y expendedoras a un eslabón final al que su conformación monopólica tiene cautivo. Entre tanta estadística, el bolsillo del consumidor, en pleno verano y en la previa de las paritarias, empezó a sufrir y Kantar Worldpanel detectó que la reacción en 4 de cada 10 hogares encuestados es cortar las salidas a comer, cine y entretenimiento, una vez resignados a contar con una menor capacidad de ahorro.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INdEC) juntó de una vez dos malas noticias con relación a seguimiento de los precios en verano: el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero finalmente se ubicó en un indulgente (a juzgar por los aumentos que iniciaron el año) 1,8%, mientras los mayoristas le trasladarán a febrero la incidencia del 4,6% empujados por la devaluación y el petróleo.

Los minoristas dan cuenta de una situación pasada, en la que entre los rubros que pegan en el período estival, como Recreación y Cultura, con el 3,5%; Restaurantes y Hoteles, 2,9%; Bebidas Alcohólicas y Tabaco, 2,3% y Transporte, 2,2% (un tarifazo para ponerse al día del congelamiento electoral), produjeron el mayor impacto a los medidores de inflación de enero.

La energía eléctrica había subido 5,6% el mes pasado, en lo que se consideró un coletazo del aumento de tarifas de diciembre (cuando fueron incrementadas 17,8%).

Pero el índice de precios mayoristas (IPIM) fue el que dio la nota, al trepar al 4,6% en enero y acumular así un 22,4% interanual (desde el 1,6% mensual y 18,8% anual registrado en diciembre).

La escalada del dólar que cobró fuerza en el último mes del año armó un cóctel explosivo con los valores en alza del petróleo y su traslado a los surtidores, con lo cual las remarcaciones afectaron alimentos de exportación e insumos importados en una economía bimonetaria como la nuestra, Carlos Melconián dixit.

Con la paridad que llegó a superar los $ 20 luego de que se relajara la política monetaria, los llamados bienes comercializables avanzaron 7,1%, si bien los productos nacionales, que subieron 4,4% de la mano de los aumentos en los insumos importados, los agropecuarios (5,2%) y el valor del petróleo crudo y gas (15,1%) recalientan el núcleo del sistema de precios del mes en curso y de marzo, lo que se reflejará en el próximo encuentro con la prensa del director del INdEC, Jorge Todesca, en pleno inicio del año activo y en la línea de largada de las convenciones colectivas de trabajo.

Darán la bienvenida, además, la recurrente suba de las tarifas en los servicios básicos (electricidad, gas y agua), junto a los incrementos de las prepagas y de los colegios privados en ciernes, que pegan de lleno en los presupuestos de las familias.

Moraleja para improvisados

"La aceleración de los precios mayoristas demuestra que no se puede ganar competitividad bajando la tasa, con un BCRA que pierde credibilidad en el camino para subir el dólar, porque después te pasa factura el mercado: se corren las expectativas de inflación en el REM, se acelera la inflación mayorista, en importados y alimentos, y aumenta el costo financiero para el gradualismo fiscal por la suba del riesgo país", dijo Federico Furiase, economista director de EcoGo, a El Cronista Comercial.

"Para ganar competitividad no hay que bajar la tasa y subir el dólar, sino atacar el problema de la inflación, con un sendero consistente de desinflación con una tasa de interés real que no ahogue el crecimiento a corto plazo y la competitividad del tipo de cambio real de las exportaciones", señaló, en lo que pareció una reconvención a la mesa chica de la Jefatura de Gabinete, que volvió a equivocar el rumbo y van...

La consultora Kantar Worldpanel adelantó la sensación térmica, la que sentimos en carne propia los argentinos, en la encuesta Relámpago LinkQ que realizó en más de 1.100 hogares de todos los niveles socioeconómicos (NSE), y resultó ser que 4 de cada 10 hogares afronta el vendaval inflacionario reduciendo las salidas a comer, cine y entretenimiento.

El ajuste de cinturones se notará principalmente, según lo expresado en un 35% de los casos, en la capacidad de ahorro, mientras 22% reducirá los viajes de fin de semana o vacaciones.

Pero metiendo el cuchillo más adentro en la línea imaginaria de corte aparece en la compulsa una eventual reducción en la canasta de consumo masivo de alimentos y bebidas, según el 19%, y en limpieza y perfumería para un 16%, lo cual balancea el 10% de la clase media alta con el 22% de la baja que metió tijera en los hábitos de higiene y cuidado personal.

Decididamente, las respuestas recogidas por Kantar Worldpanel apuntan en la misma dirección que los análisis de economistas, e inclusive los comentarios que suscitan dentro del propio gobierno de parte de los funcionarios del INdEC y del Banco Central: 30% mencionó que los tarifazos hacen mella en su capacidad de ahorro contra 18% que descartan cualquier repercusión en sus hábitos de consumo en el 2018.

Más permeables a los distintos niveles socioeconómicos es el rubro de alimentos y bebidas. En la parte más alta de la pirámide, un 15% menciona que reducirá, decisión que en el bajo inferior se duplica, al 29%.

La que se identifica como clase media es la que se inclina, en primer término, por reducir sus actividades fuera del hogar, sean menos salidas o menos vacaciones.  

El aumento de precios acentúa la preferencia por las marcas propias y las compras en los mercados mayoristas, no obstante lo cual los analistas de Kantar esperan que la base de los híper y súper no se contraiga más.

Todo indica, de acuerdo con esa visión, que si los canales saben aprovechar las oportunidades, las marcas propias tendrán un nuevo impulso.

En 2017, el consumidor había pasado de ser un "comprador culposo" por abandonar las marcas líderes a ser un "comprador orgulloso" por el ahorro conseguido.

Por último, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), las ventas acumuladas en los primeros 11 meses de 2017 registraron un total de $310.677,5 millones, lo cual representa un aumento de 20,6% respecto al mismo período del año anterior, por debajo de la inflación.

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