VIOLENCIA EN EL FÚTBOL

Preocupación en River: D'Onofrio no puede con los barrabravas

Las fuertes internas de la barra brava de River volvieron a ponerse en evidencia en el partido en que el ‘Millonario’ enfrentó a San Lorenzo por el partido que correspondió a la quinta de fecha del Torneo Final 2014 con victoria del conjunto de la ‘Banda’ sobre el ‘ciclón’ por 1-0. Justo en ese encuentro en el estadio Monumental un desprendimiento de la hinchada, Barra del Oeste, ocupó un hueco en la tribuna Centenario Alta e intercambió cantos amenazantes con los Borrachos del Tablón, ubicados en la Sívori Alta. Luego hubo corridas. La cuestión sería el derecho de admisión discriminatorio que molesta a los barras. Mucha preocupación por la falta de reacción de D'Onofrio.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- En diciembre de 2013, a poco de lograr la presidencia de River, en Urgente24 preguntamos desde un titular si el flamante presidente del club, Rodolfo D'Onofrio, iba a “mandar” en River o lo harían los barrabravas de Los Borrachos del Tablón.

La pregunta surgía porque Fernando Guarini, el 1er. vocal titular en la Comisión Directiva de River Plate tiene diálogo distendido con el jefe de la barrabrava de la entidad de Nuñez, 'Martín de Ramos', nombre de guerra de Martín Araujo; y su estrecho colaborador, Matías Goñi, lo que obligaba a preguntarse si D'Onofrio había comenzado a abandonar sus promesas de campaña.

El día del partido River-San Lorenzo se hizo un hueco en la tribuna Centenario alta y un grupo de 100 hinchas copó los paravalanchas. Cuando terminó el partido, desde la Sívori alta, la popular local, terreno de Los Borrachos del Tablón, un grupo abandonó la cancha rápidamente para alcanzar a los primeros, quienes salieron por Figueroa Alcorta y las calles linderas, ya inalcanzables para la vuelta que tuvieron que hacer el grupo de la "Barra oficial".

El problema es el derecho de admisión. Por eso en la Centenario Alta, La Barra del Oeste hizo un hueco grande para mostrar su enojo porque aseguran que hay derecho de admisión para unos y no para otros.

Los hinchas que ocuparon la tribuna Centenario, casi en el total de su capacidad por la suspensión de la Sívori media y baja son un grupo de simpatizantes que quedaron relegados en el reparto del poder. Son integrantes de una vieja facción, "la Banda del Oeste" y los "Patovicas de Hurlingham", viejos barras en la época de José María Aguilar. Ya habían avisado de su presencia en la despedida de Ariel Ortega, cuando ocuparon ese lugar de la tribuna. Pero a mediados de noviembre de 2013, en el choque River-Olimpo previo a las elecciones, cuando ingresaron con una bandera que profesaba: "Nosotros somos la historia". Algunos, incluso, participaron de aquella sangrienta batalla librada en 2008 en la popular de Vélez, en un partido contra Arsenal. Uno de ellos, por ejemplo, es Amadeo Bellino, quien estuvo en la Centenario alta el domingo pasado, según publicó días atrás el diario Olé. Otros son "referentes" en equipos del ascenso, como Claypole o Sportivo Italiano. 

Un alto dirigente de la entidad ‘Millonaria’ manifestó en declaraciones al diario La Nación “estamos viendo cómo consiguieron esas entradas para ingresar y la gente de seguridad está trabajando para ver quiénes tienen derecho de admisión". El grupo que ingresó a la Centenario alta lo hizo con entradas que salieron a la venta, como cualquier hincha las podría haber conseguido. "Burlaron cualquier control, hay que estar más alertas que nunca", relató otro integrante de la comisión directiva, al diario La Nación.

También está enojado Martín de Ramos hasta ahora el N°1 desde que Adrián Rousseau quedó afuera por el derecho de admisión. Su furia pasa porque le quitaron privilegios y afirma que se los han dado a un tal Hernán Taboada.

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Todo esto ocurre mientras aparece una 3ra fracción de Los Borrachos del Tablón que conduce un hombre apodado “Ariel”.

Quienes conocen el club manifiestan mucha preocupación porque D'Onofrio, el Presidente de River, no tiene la menor idea de cómo tratar el tema.

Los Borrachos del Tablón han tenido integrantes famosos en el club por sus capacidades para la riña: desde 'He-Man' (a fines de los '80) hasta 'el Viejo Walter', desde 'el Gallego Chofitol' y 'Balá' (en los '90), a 'Luisito' Pereyra, 'el Diariero' (Edgar Butassi) y Ramón Barrios. Les sucedieron 'el Monito' Saldivia, 'el Zapatero' y 'el Turco del Oeste'. 

Más tarde llegaron los tiempos de Alan Schenkler y Adrián Rousseau, el preferido tanto de Aguilar como de Passarella, dicen.

En aquellos días de Aguilar, su enlace con los 'barrabravas' eran o Luis Gasulla (más tarde aliado de Antonio Caselli) o Diego Rodríguez (más tarde aliado de Rodolfo D'Onofrio, hermano de la actual ministra de Seguridad de la Nación, María Cecilia Rodríguez, novia de juventud del ex directivo de River, Daniel Bravo). 

En la 2da. parte de los años '90, en River Plate comenzó una importante protección de los 'barrabravas' por los dirigentes del club, más tarde una extensa y sangrienta guerra entre 'barrabravas' (que incluyó el asesinato entre ellos de Martín Gonzalo Acro), y en el capítulo siguiente una convivencia, casi una co-administración de las instalaciones de Nuñez.

Esto fue así porque tanto Aguilar como Passarella aceptaron como socios del club a numerosos 'barrabravas', ignorando las listas de no admisión, y así legitimaron su presencia cotidiana, permanente (y rentada, obviamente) en River Plate.

Durante la reciente campaña proselitista, Rodolfo D'Onofrio hizo eje en que el amigo de Passarella era su rival, Antonio Caselli, y que éste también era el amigo de los 'barrabravas'.

A su vez, se corroboró que así como Daniel Bravo avalaba a Caselli, el vicepresidente Diego Turnes mantenía una relación estrecha con D'Onofrio, y éste le agradeció públicamente su comportamiento al frente de la Junta Electoral, básicamente para que cesaran los silbidos a su amigo Turnes.

 ¿Y con la 'barrabrava' qué pasa? El diálogo estrecho dentro de las instalaciones del club obliga a preguntarse acerca del alcance de las promesas de campaña de D'Onofrio.

La relación entre los dirigentes y los 'barrabras', quienes se creen dueños del club, en parte porque ya son socios, es un enorme problema de la Asociación del Fútbol Argentino.