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REINO DEL REVÉS NEOLIBERAL

La escuela se estatiza: más chicos de clase media se “caen” de la privada

El éxodo de un cuarto de millón de alumnos de primaria y secundaria de la educación privada a la pública detectado por la ONG Defendamos Buenos Aires como broche del mandato de la Administración Macri quebró una tendencia de casi 80 años de crecimiento ininterrumpido de la matrícula particular y constituye para los 3200 establecimientos de gestión privada del área metropolitana la mayor pérdida de alumnos en la década. Sería como el reino del revés para lo que se entiende por política educativa neoliberal, ya que en lugar de ir hacia una privatización, avanzó a la estatización. Tomando las propias definiciones del Presidente en 2017, el traspaso obedeció a una “caída” debida a la crisis económica que afectó, principalmente, a la clase media, que por una convicción ideológica de la ciudadanía de elegir a la escuela pública para sus hijos. Pero justo que se cruzaron las curvas y ahora el Estado cobra mayor protagonismo en la educación, el presupuesto marchó en sentido contrario y fue recortado casi un 20% en 4 años. La calidad comparativa es materia opinable: mitad de una biblioteca a favor y mitad en contra.

Si se retrocede el calendario 4 años, el entonces candidato por Cambiemos, Mauricio Macri, esgrimía como oropel de su gestión de 2 períodos como jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires haber revalorizado la escuela pública porteña, y prometía hacer lo mismo en el ámbito nacional si resultaba electo Presidente.

Cumplió, aunque cuantitativamente: según datos del Observatorio de la Universidad Pedagógica Nacional, en el último año de su mandato se revierte una tendencia de casi 80 años de crecimiento ininterrumpido de la matrícula de las escuelas privadas, ya que en el último año se sumaron 1.828 estudiantes a la gestión estatal y se perdieron 1.741 chicos en la privada.

El descenso se ha venido produciendo desde 2015, pero no por una política educativa deliberada en tal sentido, sino como consecuencia del empobrecimiento en general de la población.

Una frase del jefe de Estado pronunciada en marzo de 2017 fue reveladora con el actual panorama a la vista: “Existe mucha diferencia entre los que pueden ir a la escuela privada y los que tienen que ´caer´ en la pública”, sostuvo en aquella oportunidad.

Ahora aparece una nueva Encuesta Mensual de Educación orientada exclusivamente a la enseñanza privada primaria y secundaria, a cargo de la ONG Defendamos Buenos Aires y el estudio Miglino y Abogados, que le pone contundentes números a la migración de alumnado: en 2019 la matrícula privada resignó nada menos que 250 mil vacantes cubiertas.

Como también sucedió en la salud, donde hubo un corrimiento de los planes de mayor cobertura en las prepagas hacia otros más básicos, y de éstos a las obras sociales, y de desocupados a los hospitales, en los colegios privados de Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires muchos padres no pudieron seguirle el tren a los gastos de matrícula y aumentos en las cuotas y terminaron “cayendo” en la escuela pública. 

Y con el reajuste del 30% anunciado para el próximo ciclo lectivo, otros tantos completarán el pase.

Previamente, ya se calculaba que el 90% de los jóvenes de bajo nivel socioeconómico concurría a escuelas del Estado, pero ahora el relevamiento efectuado por la ONG Defendamos Buenos Aires le suma chicos de la privada de Recoleta y Núñez. 

Al final,  aunque la crisis económica le haya hecho salir el tiro por la culata, la Casa Rosada involuntariamente termina desmintiendo al periodista-director de El Destape, Roberto Navarro, cuando denunciaba en una charla que diera en Chubut, que “todo el trabajo que hizo Macri estos 4 años era para llegar en un 2do mandato a privatizar buena parte de la educación pública. Las consecuencias no solo se pagan en un bajo nivel de educación, no solo se pagan en maltrato hacia los alumnos y docentes”.

Traspié neoliberal

El balance dio al revés: “la enseñanza privada pasó de tener 1.160.000 alumnos a comienzo de 2019 a 910.000 al 30 de septiembre de 2019 con una pérdida neta de 250.000 estudiantes, primarios y secundarios en Capital Federal y Provincia de Buenos Aires en los 1ros 9 meses de 2019 y 4.000 desocupados entre maestros y docentes especializados y regulares en ambos niveles educativos”, señala el reporte de la ONG.

La distribución barrial de los 250.000 alumnos que abandonaron los 3.200 establecimientos entre Ciudad de Buenos Aires y Provincia desnuda de qué modo el tiro de la crisis pegó en el corazón de la clase media: Palermo, Belgrano y Barrio Norte fueron los más afectados en CABA, con una “estatización” de 30.000 estudiantes cada uno, y en el conurbano bonaerense, Pilar, Morón y Ramos Mejía, con un promedio de 24.000 estudiantes, según sostuvo el director de Defendamos Buenos Aires, Javier Miglino.

Si bien prácticamente no hubo deserciones en el 10% de los colegios en los que se paga de cuota entre $100 y 150 mil mensuales, el traspaso se repartió escalones más abajo, en los cuales el costo es a partir de $15.000 en la Ciudad y de $1.500 en la Provincia, donde rige para el 90% de los casos, para llegar a los $30.000. 

En colegios privados asociados a distintos segmentos socioeconómicos de provincias como Santiago del Estero, las matrículas para el 2020 se ajustaron a una suba que ronda el 40 y 50%, con lo que pasaron de $2.000 a 3.000, que en niveles más altos se fueron de $3.500 a casi 5.000, según un relevamiento de Nuevo Diario.

En otras, el salto de la matrícula para 2020 es de $7.000 a $10.500, si se abona hasta diciembre.

La reacción de los padres que “cayeron” a la escuela pública ha sido contradictoria, de acuerdo con la interpretación de recientes encuestas hecha a Página/12 por el médico y ex rector de la Universidad de Buenos Aires Guillermo Jaim Etcheverry: “el 70% percibe que la educación está mal, muy mal o regular y percibe la crisis, pero paradójicamente un mismo porcentaje se muestra satisfecho o muy satisfecho con la educación de sus hijos”.

Es que los sectores medios no terminan de asimilar el impacto que está produciendo la situación económica adversa a su memoria de clase y que, por otra parte, marca un punto en el achique del Presupuesto destinado a Educación.

Un cuestionado informe de CIPPEC, anterior a las campañas electorales, extraía como conclusión que la inversión educativa había caído en el ámbito nacional entre 2016 y 2018 un 9% y que, según lo presupuestado para este año, el retroceso llegará al 19%.

El Instituto de Desarrollo Económico y Social Argentino (IDESA), que orienta Jorge Colina, hace hincapié en la pérdida de calidad y la mala asignación de una inversión en educación que “había crecido considerablemente en la última década, hasta ubicarse entre el 5 y 6% del PIB, un nivel asimilable al de países avanzados”.