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50% ARRIBA DEL IPC

Inflación mensual de medicamentos: Las recetas de la infelicidad

Mar, 17/09/2019 - 8:57am
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Los medicamentos aumentaron 50% por encima del nivel general del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto como consecuencia del impacto que tuvo en las listas el traslado de la corrida cambiaria posPASO. No hay salario medio, haber jubilatorio,pensión o plan social que resista aumentos cercanos al 400% en un año, y en los mostradores de las farmacias se ve cada vez con mayor frecuencia el 3x2 pero en sentido inverso al de las ofertas de supermercados: con la plata que hace un mes permitía llevar 3 remedios, ahora alcanza para 2. El recorte en las compras recetadas pegó de lleno en las ventas de los establecimientos, de modo tal que medio millar tuvo que cerrar por no cubrir las abultadas facturas de las droguerías y laboratorios distribuidores. Fueron los 2 últimos eslabones de la cadena de valor que claudicaron recientemente, ante un Estado que, según la mayoría de los participantes de la jornada sectorial a la que convocó el Instituto de Investigación Sanitaria de la Seguridad Social (IISSS) el 27 de agosto, se encuentra ausente en el dictado de políticas y en el control, y en tiene una visión segmentada por negocios en cada rubro, en lugar de integrada. Tampoco se le destinó un presupuesto que diera para mucho: apenas 0,65 puntos del PBI. 

"En lo que va de 2019 los medicamentos llevarían acumulado 57% dentro del Índice de Precios al Consumidor, e interanual, 87%."
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Acertijo: ¿qué pudo sucederle en el mostrador de la farmacia a un jubilado, pensionado, desocupado y hasta asalariado que corre de cada vez más atrás la inflación cuando en agosto se presentó con la receta de siempre y se encontró con que el ticket se encareció un 15% promedio respecto de un mes atrás, según el cálculo del presidente de la Asociación de Propietarios de Farmacias (ASOFAR), Norberto Mañas?

La respuesta la brinda el secretario del Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos, Marcelo Peretta: “Se nota gente que elige los medicamentos que va a llevar, eso es algo que no lo habíamos visto. Por ejemplo, un médico receta 3 y la gente se lleva 2".

La oferta que suelen hacer los supermercados, de que paga 2 y lleva 3, después de las PASO se invirtió en la farmacia: lo que valía para 3 ahora sirve para 2. 

Haber suprimido una dosis del tratamiento para poder comprar remedios equivale a mucho más que no poder renovar el celular, el auto, privarse de viajar, de salir o, como reconoce el presidente Mauricio Macri, que “no llegar a fin de mes”: implica que a buena parte de los socialmente más vulnerables, en general, no les está alcanzando para cubrir una prescripción médica, lo cual pone en riesgo nada menos que su salud.

El drenaje continuo en el gasto que hacen en las farmacias es plata que les falta para afrontar las cada vez más voluminosas facturas que les entregan las droguerías, con 30 días de plazo de cancelación, so pena de cortar el suministro. Ya causó medio millar de bajas de persianas en 1 año.

Las que sobreviven hacen malabares financieros, afirmó el dirigente Mañas, pero como no sucede igual con muchos de los actores sociales cuyos presupuestos aún resisten la avalancha de incrementos de la canasta alimentaria y los que aún retumban de los tarifazos suspendidos, nadie se aventura a predecir cuánto más lograrán resistir.

La corrida cambiaria de agosto dejó un 8% de remarcación de remedios nada más que en su primera jornada, le siguió otra de 12% cuando el dólar pasó los $60, se retrotrajo 4 puntos cuando se acomodó en los actuales $58, pero promedió 15% en todo el mes, de acuerdo con la secuencia descripta por el titular de ASOFAR.

El Índice de Precios al Consumidor del INdEC registró 6% de alza en los medicamentos, un 50% por encima del nivel general de inflación.

De acuerdo con el secretario del Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos, en lo que va de 2019 llevaría acumulado 57%, e interanual, 87%.

Se vea a través del prisma de las estadísticas oficiales o de cualquiera de los lados del mostrador, la conclusión es la misma: a los casi 7 millones de mayores a los 60 años, el 15,5% de la población, le resulta muy difícil seguirle el tren a semejante progresión.

La persistente corrección de los listados de precios conforman una bola financiera que se ha ido convirtiendo en alud. Conforme al cálculo realizado por el Centro de Economía Política Argentino (CEPA), en los 7 primeros meses de este año subieron en el movimiento total el 375% con relación a igual lapso del anterior, y 239% si se desglosa la cobertura de PAMI. 

Las alarmas que se encienden en la etapa consumidora del sistema de salud en cuanto al margen de tolerancia a un incesante incremento de los valores repercuten en todos los subsectores de servicios y de bienes (medicamentos) que funcionan en forma integrada, así como en el financiamiento. 

El ex ministro de Salud en 2015, Daniel Gollán, resumió a fines de agosto la grave coyuntura actual en una jornada a la que convocó el Instituto de Investigación Sanitaria de la Seguridad Social (IISSS): “No hay cadena de pagos y estamos sin insumos. Los prestadores privados están cerca de la quiebra, las obras sociales están desfinanciadas, el salario promedio bajó y los productos médicos aumentaron”, enumeró.

El moderador del evento y gerente médico de OSECAC, Gabriel Lebersztein, le incorporó números al diagnóstico: 

** la inflación sanitaria en la Argentina es superior en un 7% a la inflación mundial;
** el salario real en dólares cayó, a noviembre de 2018, un 45%;
** el costo de los medicamentos de alta tecnología aumentó en dólares en el mismo lapso un 20%

“No va a alcanzar la plata”, concluyó. 

Remedios más costosos

En la distribución de las cargas, la insuficiencia afecta de la mitad para abajo de la pirámide social.

La canasta de los fármacos se desbalanceó hacia una mayor participación de los más costosos, que ya ocupan el 55% del gasto total de medicamentos en la Argentina, si bien Gollán señaló que “se trata de un problema a escala mundial”.

Pero la duda en el país, ante la falta de “una Superintendencia acorde”, según sostuvo, reside en saber “si estamos pagando demasiada rentabilidad sobre algunos productos, ya que en ese caso habría una anomalía que corregir”, aclaró.

O sea hizo notar que no hay un Estado presente que “analice si los medicamentos son costo-efectivos”.

En ese aspecto, el titular de IISSS recordó la propuesta que elevaron de “una Agencia de Medicamentos que pueda negociar los precios antes de su autorización en la Argentina, y que pueda negociar confidencialmente, como lo hacen otras agencias del mundo”. 

Finalizó diciendo que “hay que empezar a decir que no, o al menos revisar qué va a estar primero y qué va a estar después, y la Agencia de Medicamentos y la de Evaluación lo van a poder hacer”.

Explicó también que hay formulado un proyecto de Ley en el que se proponen políticas de medicamentos “para ganar poder de negociación y rebajas sustanciales”.

También el secretario general de FATSA, Carlos West Ocampo, puso en la mira los altos costos “por medicamentos que van dirigidos a determinados segmentos de la población” debido a situaciones inmanejables que dijo que surgen: “Si no asumimos todos estos cambios es muy difícil seguir sosteniendo el sistema”, advirtió.

Héctor Daer, secretario general de la CGT y de la Asociación de Trabajadores de Sanidad (ATSA), o sea cercano a West Ocampo aunque de menor nivel en el sindicato, descartó que sean los remedios de farmacia ”los que terminan distorsionando el sistema, sí los monopólicos que vienen de afuera”.

El ex presidente de CILFA y del Laboratorio Elea Phoenix, Isaías Drajer, coincidió en que son altos los costos de medicamentos, aunque añadió que en la conclusión debe incluirse la repercusión que tienen las políticas públicas al respecto. “Tenemos que saber qué pasa con el tema de propiedad intelectual. Hay que poner un límite a los derechos de las patentes”, destacó.

Es un aperitivo del debate antiguo que se avecina de nuevo, tal como ha sucedido históricamente ante las crisis de balanza de pagos, donde los royalties constituyen una erogación de divisas que escasean y por lo tanto entran en tela de juicio.

El ex Superintendente de Servicios de Salud, Luis Scervino, previno que los actuales desequilibrios que provoca la cobertura de los medicamentos de altos costos apenas si contienen un par de drogas  no contempladas en el Programa Médico Obligatorio que cotizan entre los US$600.000 y US$700.000 por paciente y que, como la mayor parte de los financiadores del sistema sanitario, tanto públicos, privados como de la seguridad social, se negaron a afrontar, derivó en la presentación de un centenar de recursos de amparo.

Es apenas un aperitivo porque en los próximos 2 años, resaltó Scervino, aparecerán cerca de 50 nuevas marcas importadas para el tratamiento de otras enfermedades y en su mayoría saldrán al mercado con precios astronómicos, cercano al millón de dólares. 

“No estamos preparados como país para afrontar el dilema que plantean las nuevas tecnologías de altísimo costo. Desde hace 4 años hemos tenido idas y vueltas para aprobar en el Congreso una Agencia de Evaluación de Tecnologías, que es uno de los pilares para empezar a dar respuestas racionales a estas cuestiones”, puso de relieve.

En tal sentido, Marcelo Kaufman, presidente de CEDIM, defendió la incorporación de la tecnología en un sector en el cual “en los últimos 35 años sólo han aparecido parches”, pero la vincula a un uso racional, a la cultura prescriptiva que se aplique. 

El farmacéutico Daniel Alvarado afirmó en la maratónica jornada que “el 50 % de los medicamentos se usa en forma inadecuada”. Y recomendó leer la última posición de la OMS y de la OPS sobre las 10 claves de accesibilidad a vacunas y medicamentos, de acuerdo con la cual Argentina está muy por encima de la media, aunque sí requiere de “un rol fuerte del Ministerio”.

En defensa de los profesionales, el presidente de la Asociación Médica Argentina, Miguel Galmés, aseguró que se sienten bastante desprotegidos por el sistema. “Es difícil resolver un tema en 10 minutos de consulta muy mal paga. En general, lo hacemos pidiendo estudios o con medicamentos. Tenemos que trabajar en conjunto para fomentar una mejor formación del profesional”, afirmó.

El secretario general de SUMAR, Sergio Oppel, ponderó en la misma dirección: “la calidad en salud que la gente todavía percibe se debe a la calidad de los médicos”.

De todos modos, se admite que 20% o 30% del gasto excesivo está dado por médicos malformados que piden estudios innecesarios, lo cual demanda “capacitación médica continua y de excelencia”.

Ese mismo porcentaje es el que el director general del CEMIC y miembro de la UAS, Hugo Magonza, mencionó como ahorro del actual gasto si se atacan 2 temas: la judicialización inadecuada y la medicina defensiva.

El director de Salud Corporativa de Willis Towers Watson, Héctor Barrios, justificó que “un honorario de consulta médica en Capital Federal y el Gran Buenos Aires en torno de los 5 u$s solo puede asegurar una mayor migración de los profesionales más expertos del sistema y por ende un mayor deterioro de la calidad de los resultados”.

Puso como ejemplo las encuestas que realiza entre sus clientes Willis Towers Watson, en las cuales aparece cada vez con mayor frecuencia la queja en esta materia, o bien el cobro de plus -o de honorarios extras por parte de Obstetras y Cirujanos-, como así también la derivación al “Equipo” por parte de aquellos profesionales de prestigio que cuentan con ellos (de hecho, es cada vez más frecuente ver en las Cartillas Médicas el agregado de “y Equipo”).

Asimismo aqueja a otros subsectores de la salud “la situación que estamos viviendo es de total incertidumbre y la falta de políticas de Estado”, conforme indicó el secretario general de Acción Social y Salud de la CGT, José Luis Lingeri. Puso como ejemplo que “hay alrededor de 15 o 20 obras sociales que están en situación terminal, estamos tratando de solucionar los problemas, pero las medidas que se toman desde la Superintendencia apuntan solamente a dilatar los temas por falta de financiamiento. Hoy se adeudan a las obras sociales más de $10.000 millones en materia de alta complejidad”

Los sindicalistas apuntan al monotributo como uno de los males de la Seguridad Social: “Hay que modificar la Ley; el monto de aportes es irrisorio, no se trata de fondos genuinos y, con los valores de mercado aumentando día a día, cubrir a los monotributistas se hace insostenible”, señaló Lingieri.

West Ocampo lo reforzó: “usan al sistema para abaratar costos laborales, lo que resulta en una sobrecarga a los trabajadores formales, que son los que aportan y los que sostienen el sistema”.

El abogado, José Bustos, invitó a repensar el sistema de la Seguridad Social porque sobre una base contributiva ya no funciona más. "Tenemos que ir hacia un sistema con más injerencia universal es decir de tributos, para dar cobertura a todos”.

Jorge Pellegrini, director de UOCRA, expuso el caso del sistema, que “tiene una cápita de alrededor de $1.600 por afiliado. Y los monotributistas aportan $620, un tercio del aporte del sistema. Sin mencionar todas las anomalías que genera el monotributo, selección adversa, afiliación de personas enfermas y todas las que conocemos. El sistema de las grandes obras sociales no da para más. Lo mismo ocurre con PAMI. No son financiamientos genuinos del sistema”, enfatizó.

Rubén Torres criticó que se “le exige al seguro privado y a la Seguridad Social que cumpla cosas que el propio Estado no cumple con los más pobres de los argentinos (PMO). El problema es de inequidad no de cobertura”, argumentó.

E instó a discutir el PAMI “Ningún país del mundo tiene un sistema específico para la tercera edad; discutamos seriamente si el PAMI debe existir en las condiciones de sustentabilidad que tiene”.

Finalmente, le apuntó a la “hipocresía de la sociedad argentina, que discute el costo de la cuota de la prepaga pero no las diferencias de mortalidad materna o infantil entre Formosa y Tierra del Fuego. En los países civilizados, las personas se mueren por lo que dice su código genético; en la Argentina, se mueren por lo que dice su código postal”.

Otro subsector de la salud en apuros es el de las clínicas, sobre todo en el área del conurbano, “porque son inviables y muchas van a cerrar”, como vaticinó Mario Lugones, presidente de la Fundación Sanatorio Güemes. “Tiene que haber un organismo que realmente controle y gobierne el sistema de salud”, exhortó.

“Ya no se puede más financiar la salud sólo desde el salario”, sentenció Gabriel Barbagallo, gerente de OSDE y secretario de la UAS.