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UNA PRIORIDAD

Clamor Pyme por refinanciaciones y moratorias

Dom, 08/12/2019 - 6:40am
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El endeudamiento privado no se quedó atrás del público que todos descuentan requerirá de una reestructuración consensuada con los acreedores como condición para poder ser pagado. Es que la falta de crédito razonable, las tasas siderales de interés, el cepo cambiario y la caída de la actividad económica obligaron a la mayor parte de las empresas a financiarse como pudieron y a incurrir en incumplimientos que inclusive paralizaron sus actividades, como acaba de suceder con la agroindustrial santafesina Vicentín, pero muchas más integran la lista virtual de la morosidad. Las Pymes le deben a cada santo una vela y entre los que hacen cola para cobrarles está la AFIP, cuyos planes de pago empeoraron la situación. La nueva Administración ya estuvo haciendo borradores de amplias moratorias impositivas y previsionales y el equipo que se hará cargo del BCRA se mostró preocupado por el refinanciamiento de los pasivos empresarios y las facilidades para propiciarlos. El envión a la economía no sólo requiere de ingresos de la población para gastar sino de plata para que las empresas puedan producir y atender esa demanda. La ronda no dispone de demasiado tiempo ya que deberá actuar mientras el Fondo no esté.

Pedidos de refinanciaciones y estímulos de empresas, un tema para Matías Kulfas.
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Los vencimientos de deuda del 1er. semestre de 2020 que deberá renegociar el gobierno entrante suman US$44.911 millones en todas las monedas y para todo tipo de acreedores, de acuerdo con el último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso destacó que el total de los vencimientos de la deuda. 

Pero las ventanillas de los bancos ya se habilitaron para recibir a grandes clientes de las empresas que entraron en estado de insolvencia para cumplir con los planes de pagos, luego de que los desbordes del dólar y la inflación, con altas tasas de interés, en un marco de aguda recesión, asfixiaron a las empresas privadas.

La principal aceitera de la provincia de Santa Fe, Vicentín, una de las activas financiadoras de la campaña de Mauricio Macri, no esperó el traspaso de la banda y sacudió al mercado declarándose en default por un monto que va de entre US$1.100 millones y US$1.300 millones.

La rueda financiera de una de las top 6 de exportadores del complejo sojero (9% de participación), que vendió al exterior 570.333 toneladas de granos, 4,9 millones de toneladas de harinas y 1,05 millón de toneladas de aceites, recién se detuvo cuando los bancos dejaron de prefinanciarle las exportaciones y quedó al descubierto en US$300 millones que no pudo cancelar.

Vicentín, una tradicional firma cerealera, posee puerto propio y se expandió en forma notable, al punto de haber terciado por la compra de algunas plantas elaboradoras de yogur y postres de Sancor en uno de los desguaces de la cooperativa láctea de Sunchales.

Los pasivos con bancos locales, principalmente el Nación, por $23.000 millones, quedaron stand-by y ameritan entrar en un proceso de reestructuración. 

No se trata de los únicos casos sino los últimos de la Era Macri. 

El común denominador ha sido la falta de financiamiento, el cepo cambiario y la caída de la actividad económica.

Previamente, Grimoldi había conseguido refinanciar hasta $235 millones y reestructurar sus operaciones en el marco de un Plan Preventivo de Crisis para afrontar la caída de ventas de calzado y el impacto de la devaluación.

La lista de los autoproclamados

Entre las 68 solicitudes que se presentaron hasta julio ante el Ministerio de Producción y Trabajo, según datos de la cartera dirigida por Dante Sica, se destacan, además, Coca Cola Femsa, Balcarce, Ribeiro, Elea, editorial Atlántida, Eskabe, Verónica, Avianca y Fate. 

Grimoldi hace rato arrastra dificultades por la merma de las ventas y la competencia importada de zapatos que ha ido piloteando, al igual que las colegas que gestionaron prerrogativas laborales primero y también arreglaron  su situación con los bancos.

Ni las petroleras, como Medanito, se salvan de la guadaña financiera: en los próximos días vence el acuerdo que había alcanzado para postergar el pago de la primera cuota del préstamo de US$80 millones que le otorgó el Credit Suisse junto al Ciudad, HSBC, Itaú y el BICE

Es la 10ma vez a lo largo del 2019 que la productora de hidrocarburos negocia con ese grupo de bancos desde el borde del precipicio.

Y hasta la Ciudad tuvo que perdonarle al ex shopping BA Design deudas por el Impuesto Inmobiliario, ABL y otras.

Otros que se las ven en figurillas para levantar compromisos de dinero son las 89 Pymes que colocaron en el mercado de capitales 107 Obligaciones Simples por $1.346,15 millones en 15 provincias, gracias a la facilidad de acceso por ser un instrumento creado en agosto de 2018 por la Ley de Financiamiento Productivo enteramente digital y al atractivo de financiarse hasta 10 puntos más baratos inclusive que los créditos diferenciales sectoriales.  

Actualmente, el 46% del total de emisoras de ON en el mercado de capitales son pequeñas y medianas empresas.

Será un capítulo aparte la refinanciación a las Pymes, lo mismo que alguna medida excepcional que sacará la AFIP para los que estaban en instancias de ejecución, en suspenso.

La cadena de pagos crujía, las ventas estaban planchadas y los costos fijos por las nubes. Muchas siguieron con la inercia a la espera del nuevo gobierno.

La insolvencia privada aumentó 282% en un año, medida por el incumplimiento en el pago de los créditos: la morosidad de las empresas en el sistema financiero saltó del 1,1% sobre el total de la deuda el año pasado al 4,2% sin contar lo sucedido después de la devaluación posPASO, según datos extraídos del último reporte del Banco Central.  

Y si la debacle no quedó registrada en toda su dimensión en las estadísticas fue por los distintos parches que ponían los bancos cada vez que un cliente reconocía que no podía pagar. Refinanciaciones, alargamiento de plazos o ampliación de préstamos, sabían a poco frente al ritmo de crecimiento de la deuda que imprimieron las tasas de interés.  

Es que para las entidades el pase a mora de un préstamo implica aumentar las previsiones por incobrabilidad que le terminan afectando la rentabilidad. Del 125% que debía cubrir ante el incremento de la morosidad en mayo del año pasado los resguardos por la cartera irregular descendieron a 96% un año después.

Todos los actores esperan los lineamientos que determinará el Banco Central para reestructurar esos pasivos para que pueda arrancar la economía.