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1/3 SE SIENTE INFELIZ Y PIENSA EN EMIGRAR 

Apuntes para el Debate (2): Cuando Ezeiza es una opción intensa

Vie, 11/10/2019 - 8:02pm
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El descontento de llevar una vida hacinada, de privaciones, de encierro en lugares chicos y con pocas oportunidades de movilidad social revive la apelación de un clásico del cine contracultural provocador de los ´60, titulado“Busco mi Destino”, que dirigió Dennis Hopper y contó con la actuación del recientemente fallecido Peter Fonda, en el que 2 jóvenes salen en moto a recorrer ciudades. En nuestro país hay 14 millones de personas que tienen problemas de empleo, según el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano. Incluye 2 millones de desocupados y casi un millón de profesionales que se la pasan probando suerte: un 60% declaró no llegar a fin de mes con lo que gana. No extraña, en consecuencia, que la consultora Randstad detectara en un estudio reciente que el 84% de los trabajadores esté dispuesto a reubicarse en otra parte donde pueda equilibrar entre vida personal y laboral. Y que de una encuesta de CENE surgiera que un tercio de los consultados reconoció que en algún momento pensó en levantar campamento e irse afuera. El hormigueo de la infelicidad, que afecta también a esa misma porción de la ciudadanía, se traduce en ganas de aunque fuese mudarse a algún rincón dentro de la vasta geografía nacional donde pueda mejorar la calidad de vida. Si intenta localizarlo entre  52.408 unidades censales, de unos 1.000 habitantes cada una, que contiene un mapa interactivo de bienestar construido entre investigadores del Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales del Conicet (IGEHCS, CONICET-UNCPBA), encontrará que la Patagonia (en especial la cordillerana), el nordeste y la costa podrían ser opciones atractivas. Si no, los consulados de Austria, Australia, Nueva Zelanda, Japón o Canadá podrían albergar “la posta”.

"(...) los trámites concretos se concentran en los consulados de España e Italia, que son los 2 polos de ascendencia por antonomasia."
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Tener trabajo, llevar una vida más o menos acomodada, que el dinero alcance hasta fin de mes, que la familia esté bien y moverse en un entorno amigable y dentro de un país medianamente estable, parecen pretensiones que no encajan con lo que ofrece la Argentina de estos tiempos. 

La consultora Ipsos Global Advisor corroboró, a través de un índice de felicidad llamado Global Happiness 2019, que en este país sólo el 34% de los encuestados afirma ser feliz, con lo cual nos encontramos entre los más infelices de los 28 países relevados.

No extraña, entonces que, en la misma dirección, el último sondeo del Centro de Opinión Pública (COPUB) de la Universidad de Belgrano haya dado 1/3 de la gente consideró recientemente la posibilidad de dejar el país. Cabría agregarle otro 16% que no lo descarta para un futuro de mediano plazo. 

Cuando se evalúan las condiciones de vida, la calidad de la atención médica, la educación, la infraestructura, la estabilidad y la cultura constituyen los indicadores que intervienen en la intención de liar los petates y mandarse a mudar.

La consultora Randstad detectó al respecto que ¡¡el 84% de los trabajadores se mostró dispuesto a reubicarse en otro país!! para mejorar su carrera y el equilibrio entre vida personal y profesional, pero fundamentalmente cobrar en dólares.

Es muy porcentaje muy elevado si se compara con el 64% promedio de otros 33 países del mundo.

Si fuera por buscar la satisfacción extrema disponible, las 10 ciudades más atractivas del mundo para vivir serían Viena, Melbourne, Sydney, Osaka, Calgary, Vancouver, Tokio, Toronto, Copenhague y Adelaide. 

Como se ve, Australia, Canadá y Japón son las naciones que albergan las propuestas más óptimas, pero en la práctica, cuando los argentinos pensamos en emigrar, los trámites concretos se concentran en los consulados de España e Italia, que son los 2 polos de ascendencia por antonomasia. 

En los 5 consulados que tiene en el país el de la Madre Patria, se solicitaron 35.494 pasaportes en 2017, que al año siguiente se convirtieron en 39.930 (un 12,5% más). Y ya llevaba 25.258 en los primeros 7 meses de 2019, o sea que cubre 63,3% respecto de todo el año anterior en lugar del 58% que hubiera dado una proyección aritmética.

En la representación italiana, las solicitudes de ciudadanía pasaron de 21.943 en 2016 a 22.581 en 2017 y 28.389 en 2018, dato este último que implica un 25,7% más que el año anterior.

En las visas de inmigrantes gestionadas en el consulado estadounidense en general por profesionales universitarios, dueños de pymes y personas que tienen actividad en el campo y la agroindustria y abarcan las de empleo y las conyugales, prevalecen las radicaciones en Florida (especialmente Miami) para desarrollar franquicias.

Totalizaron un promedio mensual de 41,4 en 2016, de 53,2 en 2017 y 55,7 en 2018.

Soñar no cuesta nada, pero migrar, sí

Querer abandonar el hábitat en que se reside y desarrollan las actividades laborales y sociales no significa únicamente soñar con armar una nueva vida en otro país.

La población del área metropolitana de Buenos Aires, inclusive, migra del centro a la periferia y viceversa, sea para salir del hacinamiento de la ciudad en busca de espacios verdes y un ritmo cotidiano más apacible en torno de la vivienda o para amucharse en el éjido urbano a fin de evitar largos y engorrosos viajes entre la casa y el lugar de trabajo, zambulléndose en las largas colas de tránsito. 

Dentro de lo que es la vida agitada de una gran orbe, el barrio de la Recoleta es el que figura en el punto más alto de calidad de vida en el país, según un mapa interactivo de bienestar construido entre investigadores del Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales del Conicet (IGEHCS, CONICET-UNCPBA) y sus pares del Instituto Superior de Ingeniería de Software de la ciudad de Tandil (ISISTAN, CONICET-UNBCPBA), que contiene 52.408 unidades geográficas censales, de unos 1.000 habitantes cada una.

En las antípodas, el departamento de Ramón Lista, en Formosa, obtuvo el registro más bajo, con 2,84 puntos. Y si la medición fuera por pobreza, la entrerriana Concordia sería la más afectada.

Pero el contraste de Recoleta, dentro de la misma Ciudad de Buenos Aires, es la comuna que agrupa a Villa Lugano, Soldati y Riachuelo.

Pero si la idea fuera elegir algún lugar para radicarse que esté alejado de la zona Metropolitana de Buenos Aires, que sin ser de las peores viene por debajo de las regiones pampeanas y cuyanas, la Patagonia (Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego) resultaría ser la de mejor calidad de vida, con Bariloche como estandarte, en tanto el Nordeste tuvo una puntuación de 6,01. Mientras, obtuvo 6.77 puntos.

La costa y la cordillera tienen lo suyo, ya que reúnen recursos recreativos, relativa ausencia de problemas ambientales y un marco socioeconómico relativamente amigable que la ampliamente mayoritaria población urbana sabe apreciar.

Chaco y Formosa tiene todos los vectores (socioeconómicos y ambientales) para abajo, de lo que sólo escapan las capitales. 

Precisamente, para establecer la clasificación se analizaron factores como el nivel de educación de sus residentes (instancias cursadas y superadas del ciclo lectivo), la calidad de su salud y el estado de las viviendas en las que habitan, dentro de la dimensión socioeconómica.

En el enfoque medioambiental se tomaron factores como la contaminación por industria, agricultura o minería, delincuencia, basurales a cielo abierto, excesos de temperaturas y factores climáticos y el riesgo de desastres naturales, entre otros. También se estudiaron los denominados “recursos recreativos”, que contempla desde los Parques Naturales, las playas y espacios verdes hasta la estética urbana y la presencia de centros comerciales y de esparcimiento.

Los científicos determinaron que los valores de calidad de vida están fuertemente presentes en ciudades con una escala urbana de entre 50.000 y 1.000.000 de habitantes.

Después de la crisis del 2001, la brecha entre los extremos de mayor y menor bienestar se acortó en la década siguiente: retrocedió en 4 de las 6 regiones analizadas (Patagonia, Pampa, Cuyo y Metropolitana de Buenos Aires) al tiempo que aumentó en el Nordeste y el Noroeste.