GESTIÓN

Versión: Al Bossa Nova le va mejor que al Tango

"¿Cuál es el secreto de éxito de los empresarios brasileños?", se pregunta el autor, editor de la revista Imagen, y se responde: "Setrás de la Comunicaçao Bossa Nova, no hay otro secreto que una representación empresaria más democrática y activa, que funcionó mejor que la ‘comunicación Tango’ del empresariado argentino."

 

por DIEGO DILLENBERGER
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (El Cronista Comercial). Sumido en un silencio cada vez más profundo, el empresariado argentino mira cómo el gobierno desmantela una a una las reglas del capitalismo moderno, y ‘el modelo’ económico se asemeja cada vez más al sistema venezolano. 
 
Sin disentir ni opinar, por temor a represalias o a perder algún negocio, los empresarios ni se quejan del avance del Estado sobre la actividad privada. La comunicación empresaria se redujo al marketing imprescindible de productos, y, en algunos casos, ni siquiera eso, si se tiene en cuenta la nueva prohibición tácita de que cadenas de supermercados y electrodomésticos pauten publicidad con sus ofertas en los diarios críticos del gobierno. 
 
El empresariado casi no interviene en la esfera de la opinión pública, se retira cada vez más de los medios de comunicación, como anunciante, como actor e incluso como fuente. Para decirlo más simple: se esconde de la opinión pública debajo de las baldosas, salvo honrosas excepciones.
 
Es interesante comparar la incomunicación de los empresarios argentinos y su resultado: una economía antiempresaria, con la de sus pares brasileños, y una economía que ayuda y mima a sus empresas. El ‘modelo’ brasileño (parafraseando al lenguaje argentino) no fue solo bueno para sus empresarios: Brasil sacó de la pobreza y llevó a la clase media en poco más de una década al equivalente de una Argentina completa, y no precisó para ello falsificar sus estadísticas.
 
El ex presidente socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso, sociólogo de culto de la izquierda setentista latinoamericana, empezó a abrir, estabilizar y modernizar la economía brasileña. Le siguió el sindicalista marxista Inacio ‘Lula’ Da Silva, que ganó las elecciones con un compañero de fórmula empresario y siguió el mismo camino económico. Su sucesora, la economista marxista y ex guerrillera Dilma Rousseff, lo profundizó. Ella, como sus antecesores, valora a sus empresas y se reúne con los empresarios regularmente para escuchar sus sugerencias sobre la política económica y la marcha del Brasil.
 
¿Cuál es el secreto de éxito de los empresarios brasileños?
 
Recientemente viajó a Buenos Aires una comitiva de ‘dircoms’ brasileños liderados por su poderosa asociación de comunicadores empresarios ABERJE, que maneja un presupuesto anual de 7 millones de dólares. Trajeron casos de comunicación como Petrobras, Embraer o Banco Itaú. Sostienen que hay una ‘Comunicaçao Bossa Nova’, y la quieren mostrar al mundo. Antes habían paseado ese road show por Londres, París y Nueva York.
 
Para la revista IMAGEN investigamos algunas de esas claves, y llegamos a la conclusión de que buena parte del éxito se debe al enorme presupuesto que destinan las entidades empresarias a la comunicación y la investigación de la opinión pública. Pero el presupuesto es solo un resultado del mecanismo de representación que hace que las entidades empresarias tengan poder, consenso y cohesión, por la forma en la que los empresarios participan en la política gremial empresaria: el aporte es compulsivo, según tamaño de la empresa. 
 
La consecuencia de esa compulsividad, que puede sonar antipática: todos los empresarios, grandes y Pymes, participan activamente en la vida interna y las elecciones de sus cámaras, sus federaciones estaduales y la cámara empresaria nacional. Las asociaciones empresarias representan a la totalidad del empresariado y no solo a un grupo de grandes players. Tienen cuadros propios muy activos en la política de los estados y en Brasilia.
 
La FIESP paulista, la más influyente, tiene un presupuesto de US$ 500 millones anuales, eso es 200 veces más que la UIA nacional argentina. 
 
Este poder hace que en Brasil la relación de fuerzas con los sindicatos sea mucho más pareja que en Argentina, donde el poder político del sindicalismo es incomparablemente superior al del empresariado.
 
Las centrales empresarias brasileñas tienen el presupuesto para contratar a los principales profesionales de comunicación, tienen dinero para encargar y difundir encuestas y estudios. Para cualquier profesional de comunicación y asuntos públicos, es de gran prestigio poder trabajar para la FIESP o la CNI, que es la cámara empresaria industrial nacional en Brasilia.
 
En síntesis: detrás de la Comunicaçao Bossa Nova, no hay otro secreto que una representación empresaria más democrática y activa, que funcionó mejor que la ‘comunicación Tango’ del empresariado argentino.