GESTIÓN

OIT: "Los que buscan trabajo no tienen preparación para encontrarlo"

El desempleo global se extenderá a más de 200 millones de personas este año, dijo el martes la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su informe anual, reiterando una advertencia que ha hecho al comienzo de los últimos 6 años. La agencia de la ONU sobre el empleo estima que la desocupación aumentará en 5,1 millones este año a más de 202 millones de personas, y en otros 3 millones en 2014, tras un alza de 4,2 millones en 2012. Si esos pronósticos se cumplen, el desempleo global alcanzará un récord. Pero la OIT ha ajustado a la baja todos los años sus cifras de desocupación, mientras que el número de quienes dejan de buscar trabajo también crece, lo que significa que ya no son catalogados como desempleados.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El desempleo mundial ha subido tras registrar una disminución durante 2 años consecutivos y podría aumentar aún más en 2013, advirtió la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su informe Tendencias Mundiales del Empleo 2013, que concluyó que el número de desempleados en el mundo aumentó de 4,2 millones en 2012 hasta más de 197 millones. 
 
25% de este incremento tuvo lugar en las economías desarrolladas, mientras que 75% se debieron al efecto secundario que esto tuvo sobre otras regiones, en especial en Asia Oriental, Asia Meridional y el África Subsahariana.
 
América latina y el Caribe, se recuperó más rápidamente de la crisis que otras y las condiciones del mercado laboral continúan mejorando. En 2012, el desempleo se ubicó en 6,6%, contra 7,8% en 2009, por ejemplo.
 
El empleo informal siguió disminuyendo, aunque permanece significativo. El número de trabajadores pobres se redujo, en algunos casos de manera considerable.
 
La productividad laboral mejoró sólo moderadamente y está previsto que disminuya aún más: una limitación importante para las futuras mejoras en las condiciones de vida y de trabajo.
 
En el escenario global, “La incertidumbre en torno a las perspectivas económicas, y las inadecuadas políticas que se han implementado para lidiar con ello, han debilitado la demanda agregada, frenando así las inversiones y la contratación”, declaró el director general de la OIT, Guy Ryder.
 
“Esto ha prolongado la crisis del mercado laboral en varios países, reduciendo la creación de empleos y aumentando la duración del desempleo aún en algunos países que antes tenían tasas de desempleo bajas y mercados de trabajo dinámicos”, dijo el funcionario.
 
“Además, muchos de los nuevos puesto de trabajo requieren de competencias que las personas que buscan trabajo no tienen”, agregó Ryder. “Los gobiernos deberían intensificar los esfuerzos dirigidos a apoyar las actividades relacionadas con las competencias y la recapacitación a fin de abordar este tipo de desajustes que afectan a los jóvenes de manera particular”.
 
El informe muestra que, a nivel mundial, el número de trabajadores pobres continúa disminuyendo, pero a un ritmo más lento que antes de la crisis.
 
Una clase media de trabajadores está surgiendo en el mundo emergente, lo cual podría ofrecer estímulos adicionales para la economía mundial. Pero aún constituyen un número demasiado pequeño para poder compensar el crecimiento lento de las economías avanzadas.
 
Reuters
 
Un análisis de la gencia de noticias Reuters de informes previos de la OIT muestra que las estimaciones sobre desempleo hechas en cada uno de los 6 últimos años fueron luego recortadas. Las cifras originales del 2007 de 189,9 millones de desocupados es ahora de 169,0 millones, un 11% menor.
 
Las cifras para 2008-2010 también cayeron en 10 millones a 15 millones de las estimaciones originales.
 
Gran parte de la caída se debe a las personas que dejan de buscar trabajo, dijo José Manuel Salazar-Xirinachs, director ejecutivo del sector empleo de la OIT.
 
"Estas son personas que, debido a la gravedad de la crisis, debido a estar un largo tiempo desempleados, ya no tienen esperanza, han decidido dejar de buscar trabajo y por lo tanto ya no son contabilizados como desempleados sino como desalentados", explicó.
 
Las cifras ajustadas de la OIT significan que el desempleo global aumentó en 28 millones de personas desde 2007, antes del comienzo de la crisis financiera, dijo el director general de la organización, Guy Ryder.
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Con otros 39 millones de "desalentados" retirándose del mercado laboral en el mismo período, la crisis habría creado una brecha laboral global de 67 millones de personas, agregó.
 
Sin embargo, pese al gran número de personas que se cree dejaron de buscar trabajo, el último informe de la OIT no ajustó las cifras dadas hace un año para el total de personas en el mercado laboral.
 
Se cree que la llamada "tasa de participación de la fuerza laboral", que mide la proporción de la población en edad de trabajar que está empleada o buscando trabajo, se mantuvo estable en un 64,1% en los últimos 3  años, sin mostrar señales de que la fuerza laboral se redujera.
 
Las cifras eran mayores al 65% hasta 2007, pero cayeron durante los 3 años siguientes.
 
A mediano plazo
 
A medio plazo, las previsiones indican que la recuperación económica mundial no será lo suficientemente fuerte para reducir el desempleo con rapidez, y se estima que el número de personas en búsqueda de trabajo aumentará hasta más de 210 millones durante los próximos 5 años.
 
La situación del mercado laboral permanece especialmente desalentadora para los jóvenes, con casi 74 millones de personas entre 15 y 24 años desempleadas en el mundo, una tasa de desempleo juvenil de 12,6 %.
 
Despierta particular preocupación el hecho de que cada vez más jóvenes experimentan el desempleo por largo tiempo. Alrededor de 35 % de los jóvenes desempleados en las economías avanzadas han estado sin empleo durante seis meses o más. Como consecuencia, un número creciente de ellos pierde la motivación y se retira del mercado laboral.
 
Experimentar períodos de desempleo tan largos o abandonar el mercado de trabajo al comienzo de la carrera profesional perjudica las perspectivas a largo plazo. Erosiona las competencias profesionales y sociales e impide que los jóvenes acumulen experiencia laboral.
 
Es probable que aumenten las diferencias regionales en el desempleo. Se estima que la situación mejorará un poco en las economías desarrolladas a lo largo de los próximos 5 años, pero es probable que se deteriore en las economías emergentes de Europa Oriental, Asia Oriental y Sudoriental y el Oriente Medio.
 
Ryder señaló que los responsables de la formulación de políticas deben encontrar respuestas coordinadas a la crisis.
 
“La naturaleza global de esta crisis significa que los países no pueden resolver su impacto de manera individual y sólo con medidas internas”, dijo Ryder. “El alto nivel de incertidumbre, que está reprimiendo las inversiones y la creación de empleo, no disminuirá si los países conciben soluciones contradictorias”.
 
El informe afirma que los responsables de la formulación de políticas deberían además concentrarse en otras tres cuestiones correlacionadas: emprender una acción coordinada para apoyar la demanda agregada, en especial a través de inversiones públicas en infraestructuras mientras la inversión privada siga siendo débil; abordar los crecientes problemas de desajustes en el mercado laboral a través de programas de formación y recapacitación; y prestar atención especial a los jóvenes desempleados.
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Los programas que garantizan empleo o formación a grupos seleccionados de jóvenes han sido muy exitosos en algunos países europeos. Estos programas son también asequibles.
 
“El costo de no hacer nada, de dejar que el desempleo a largo plazo crezca y que los jóvenes pierdan contacto con la sociedad, sería mucho mayor”, dijo Ryder.
 
Clase media
 
En el mundo en desarrollo, el número de trabajadores de clase media ha experimentado un drástico aumento a lo largo de la última década, lo cual podría crear el tan necesario impulso para el crecimiento y el consumo en estas economías. 
 
Las nuevas cifras del informe Tendencias Mundiales del Empleo 2013 de la OIT muestran que alrededor de 1.100 millones de trabajadores en los países en desarrollo –42 % del total de trabajadores– pertenecen a la “clase media”, es decir, viven con sus familias con más de US$ 4 por persona al día. El incremento es particularmente acentuado en Asia Oriental. 
 
Desde 2001, 400 millones de trabajadores adicionales se han sumado a la clase media, con ingresos suficientes para que sus familias dispongan para el consumo de entre 4 y 13 dólares diarios por persona. Esto duplica el número de trabajadores de la clase media emergente. Otros 186 millones de trabajadores ganan más de 13 dólares al día. 
 
Para 2017, la OIT estima que otros 390 millones de trabajadores en el mundo en desarrollo podrían formar parte de la clase media. 
 
“Con el tiempo, esta clase media emergente podría dar el muy necesario impulso a un crecimiento mundial más equilibrado al incentivar el consumo, en especial en las regiones más pobres del mundo en desarrollo”, afirmó Steven Kapsos, uno de los autores del informe. 
 
Los trabajadores de la clase media pueden invertir más en salud y educación, lo cual les permite tener una vida más saludable y productiva. A su vez, esto se traduce en una mayor productividad y un desarrollo económico más rápido, explicó Kapsos. 
 
El número de trabajadores pobres está disminuyendo, pero el número de los que están en el umbral de la pobreza aumenta. 
 
El incremento de las clases medias ha estado acompañado por un descenso del número de trabajadores que viven en la pobreza extrema, con menos de US$ 1,25 al día. Unos 397 millones de trabajadores forman parte de esta categoría actualmente, una disminución de 281 millones desde 2001. 
 
En la actualidad, otros 472 millones de trabajadores viven con entre US$ 1,25 y US$ 2 al día, un descenso de 35 millones desde 2001
 
Pero el número de los “casi pobres” –aquellos que viven con entre US$ 2 y US$ 4 al día – ha aumentado de 142 millones durante la última década, sumando un total de 661 millones de personas. 
 
Muchos de estos “casi pobres” no tienen cobertura de seguridad social, y corren el riesgo de recaer en la pobreza en el caso de una crisis económica.