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Esta columna intenta hacer una sátira de la realidad política argentina. Pero si el Presidente se convierte en un muñequito para felicitarse a sí mismo, ¿entonces qué nos queda?
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Milei y Thiel odian tanto al Estado que les encanta. Un mundo sin periodistas en Casa Rosada. ¿Pochoclos o Bart Simpson para Adorni en el Congreso?
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El Presidente dice que si no lo votan, “no pasa nada” y que en ese caso se vuelve al sector privado.
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Según la encuesta de Trends, el peronismo absorbería desencantados con el Presidente y logra ventaja en escenarios electorales, con el gobernador como puntal.
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Quizás Javier Milei esté inaugurando una tradición: la de los Presidentes que actúan de fusible de sus funcionarios.
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Milei y Kicillof, un solo corazón con YPF. ¿Cuánto dura la euforia del fallo si siguen aumentando las naftas?
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Cuando se publique el tuit de la Oficina de Respuesta Oficial todo quedará aclarado: el INDEC fue infiltrado, por lo que es “FALSO” que el desempleo creció en la Argentina.
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Parece que el romance atraviesa un momento de mala imagen. Si no, no se explica el maltrato que sufre Manuel Adorni por llevar a su esposa a Nueva York.
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El esfuerzo libertario para que creamos que el kirchnerismo es relevante y puede volver al poder.
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La reforma laboral y otros éxitos. La economía crece, pero no escarbemos mucho. Más destrucción que creatividad. Los nuevos villanos.











