Noland Arbaugh fue sometido en enero del 2024 a una exitosa cirugía para implantarse un chip cerebral de Neuralink, la compañía neurotecnológica de Elon Musk, lo que marcó un precedente en la historia de la neurociencia.
El nano-humano, como podríamos llamarlo, había permanecido postrado por un fatal accidente desde el 2016. Pero, tras la cirugía cerebral del 2024 en el Instituto Neurológico Barrow, dice haber recuperado su vida entera.
Cuando despertó de aquella intervención cerebral, podía mover el cursor en la pantalla de un dispositivos sin mover un sólo músculo: tenía que pensar y “boom”, aparecían sus palabras escritas.
Aquel pensamiento que se desprendía de su orden mental de mover un dedo que ya no responde, abre la puerta a un sinfín de posibilidades para las personas que tienen parálisis cerebral, enfermedades neurodegenerativas o están cuadripléjicos.
“No sabía qué esperar. Parecía de ciencia ficción”, confiesa Arbaugh a la BBC de Londres. En aquella cirugía le implantaron un chip cerebral, Neuralink, capaz de leer las señales eléctricas mínimas generadas por los pensamientos motores y transformarlas en comandos digitales.
Elon Musk le cambió la vida con el chip Neuralink
Antes del implante cerebral , Noland Arbaugh, un joven de 30 años de Pensilvania, sufrió un accidente que lo dejó inmovilizado del cuello para bajo por 8 años
A partir de aquel accidente del 2016, tuvo que depender completamente de un tercero y débilmente podía comunicarse.
“Perdí toda privacidad, toda independencia. Es un aprendizaje brutal aceptar que necesitas ayuda para absolutamente todo”, confesó a la BBC.
"Crecí jugando videojuegos", dijo. Y agregó que fue algo que "tuvo que dejar ir" cuando quedó discapacitado.
Fue a mediados del 2016, en un día libre de trabajo labor de consejero deportivo en Island Lake Camp en Starrucca, Pensilvania, cuando su vida cambió por completo.
El joven solía hacer actividades deportivas en el agua, puntualmente en un lago cercano. Ese día su plan era entrar corriendo a lago y sumergir a algunas chicas.
“Todos saltamos juntos tal como lo harías si te adentras en el océano”, aseguró Arbaugh. “Y los dos muchachos salieron del agua, fueron y recogieron a las niñas y cosas así. Y nunca volví a subir”, comentó.
Pero cuando saltó para dirigirse al lago, se golpeó fuertemente la cabeza contra una roca, lo que lo dejó inconsciente. Cuando recobró la compostura, intentó moverse, pero no pudo hacerlo.
En ese instante supo que estaba paralizado. “Pensé: ‘Bueno, ahora es un momento tan bueno como siempre’”, relató. “Básicamente tomé un gran trago de agua y me desmayé”, agregó.
Cuando sus compañeros vieron la escena, llamaron a emergencias y él terminó en un hospital. En la clínica, primeramente lo operaron por una columna dislocada.
Cuando terminó la operación, a sus 22 años, cambió su vida por completo: tuvo que descubrir cómo tocar un iPad con un palo en la boca y aprender a moverse en su silla de ruedas motorizada, inhalando y succionando dentro de un tubo con diferentes fuerzas para hacer que la máquina se moviera.
Pero no fue hasta que un amigo le comentó del chip Neuralink que estaba en fase exprimental y lo ayudó a rellenar un formulario en Internet. Su amigo había leído que estaban buscando el primer paciente para probar un implante cerebral.
El implante de interfaz cerebro-computadora tenía el potencial de brindar a las personas paralizadas una forma de interactuar con las computadoras únicamente a través de sus pensamientos, le dijo su amigo. “Pensé: ‘Oh, eso suena muy bien’”, aseveró Arbaugh.
Al otro día de rellenar aquel formulario, Neuralink se contactó y finalmente pusieron fecha para la intervención, en enero del 2024.
En aquella cirugía de menos de 2 horas, por fin le implantaron el chip cerebral capaz de leer las señales eléctricas y transformarlas en comandos digitales.
El chip Neuralink, de aproximadamente 23 mm de diámetro y 8 mm de grosor, está equipado con 1.024 electrodos distribuidos en hilos ultrafinos y flexibles. Tales hilos se colocan en áreas específicas del cerebro mediante un robot quirúrgico especializado, que puede implantar hasta seis hilos por minuto con precisión milimétrica.
Una vez implantados cerebralmente, los electrodos detectan las señales eléctricas de las neuronas, que el chip procesa y luego transmite de forma inalámbrica a dispositivos externos, como celulares y computadoras, permitiendo al usuario controlar interfaces digitales con sólo su pensamiento.
Más contenido en Urgente24
Telefe no cambia lo que funciona: Vuelve una figura clave
Banco regala entradas a la Feria del Libro: Cómo obtenerlas
El Trece pone primera y acelera: Qué conductor inesperado se suma a la grilla














