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ESCÁNDALO AMBIENTAL

El lado sucio de la IA: Los centros de datos de OpenAI, Meta y xAI ya contaminan más que países enteros

Solo 11 plantas de gas de OpenAI, Meta y xAI emiten más gases de efecto invernadero que todo Marruecos. ¿Cuál es el costo climático oculto de la IA?

Una revisión de permisos ambientales estatales realizada por la revista WIRED reveló que solo 11 proyectos de gas natural vinculados a centros de datos de IA de OpenAI, Meta, Microsoft y xAI tienen el potencial de emitir más de 129 millones de toneladas de gases de efecto invernadero por año.

El costo climático de la IA

Para ponerlo en perspectiva: Marruecos, un país de 37 millones de habitantes, emitió menos que eso en todo 2024.

Los datos no provienen de estimaciones ambientalistas: surgen de los propios documentos que las empresas presentaron ante agencias estatales para obtener permisos de construcción y operación.

WIRED los cruzó con información recopilada por Cleanview, firma de investigación en energía limpia, y Oil and Gas Watch, una base de datos del Environmental Integrity Project.

Los números son los que las propias compañías calcularon como escenario máximo de operación.

La tendencia que explica estos proyectos se llama behind-the-meter power: en lugar de conectarse a la red eléctrica, los centros de datos construyen su propia generación de energía, en su mayoría a base de gas natural.

La razón es práctica, las conexiones a la red tienen esperas de años y costos regulatorios altos, pero las consecuencias climáticas son significativas, y hasta ahora habían pasado en gran medida desapercibidas.

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La tendencia de los centros de datos a construir su propia generación de energía a gas permite a las empresas esquivar las demoras de la red eléctrica, ocultando un crecimiento ambientalmente insostenible.

La tendencia de los centros de datos a construir su propia generación de energía a gas permite a las empresas esquivar las demoras de la red eléctrica, ocultando un crecimiento ambientalmente insostenible.

Por qué las empresas eligieron el gas: lo que nadie quiere admitir en voz alta

La expansión de la infraestructura de IA tiene una escala y una velocidad sin precedentes.

Según datos de Global Energy Monitor publicados en enero de 2026, el pipeline de generación de energía a gas natural para centros de datos en Estados Unidos pasó de 4 gigavatios a principios de 2024 a casi 100 gigavatios a comienzos de este año.

En menos de dos años, el volumen se multiplicó por 25.

El problema es que la energía solar y eólica no se construye a ese ritmo, y la nuclear, que varias empresas presentan como solución de largo plazo, tarda décadas en llegar.

El gas natural se puede instalar en meses. Teniendo esto en cuenta, la elección tiene una lógica económica: la empresa que construye su infraestructura antes, captura mercado antes, y los costos climáticos son externos al balance.

Michael Thomas, fundador de Cleanview, lo describe como una nueva joroba industrial: "Es casi como si creyéramos que estábamos en la bajada de la Revolución Industrial, jubilando el carbón y el gas, y ahora tenemos una nueva cima donde vamos a volver a subir".

Para Thomas, la velocidad del cambio es lo que más preocupa: no es un crecimiento gradual sino una aceleración repentina impulsada por la demanda de IA.

El argumento de las empresas: los permisos exageran, las emisiones reales son menores

Las compañías involucradas no niegan los números de los permisos, pero sí los relativizan.

Su argumento es técnicamente correcto: los permisos de aire modelan el escenario de operación a plena capacidad las 24 horas, los 365 días del año, lo que no suele ocurrir en centrales conectadas a la red que deben responder a variaciones de demanda.

Williams Companies, que construye plantas de gas para Meta en Ohio, indicó a WIRED que sus modelos internos muestran que las emisiones reales podrían ser hasta dos tercios menores que las consignadas en los permisos.

El problema es que los centros de datos no funcionan como una central eléctrica convencional.

Un permit application de noviembre de 2025 para un proyecto de la empresa Crusoe, vinculada a varios de los proyectos analizados, describe explícitamente que sus instalaciones, a diferencia de una planta tradicional, no tienen que responder a una demanda variable: los servidores consumen de forma casi constante.

Eso significa que la brecha entre lo que dice el permiso y lo que ocurre en la realidad es mucho más chica para los centros de datos que para cualquier otra industria.

Jon Koomey, investigador especializado en consumo energético de centros de datos, agrega otro factor: la escasez global de los turbines de gas más eficientes, generada en parte por la propia carrera de los centros de datos, está llevando a algunos desarrolladores a usar modelos menos eficientes, que requieren más combustible y emiten más por megavatio producido.

Quiénes están detrás de los proyectos más contaminantes

xAI en Memphis: el caso que tuvo protestas y una demanda de la NAACP

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Sam Altman y Elon Musk lideran la carrera por la Inteligencia Artificial, pero el costo de la velocidad es una dependencia absoluta de los combustibles fósiles que el mundo intenta abandonar.  

Sam Altman y Elon Musk lideran la carrera por la Inteligencia Artificial, pero el costo de la velocidad es una dependencia absoluta de los combustibles fósiles que el mundo intenta abandonar.

El caso de xAI, la empresa de IA de Elon Musk, es el más polémico de la lista.

En 2024, la compañía instaló turbinas de gas en su primer campus de datos en Memphis, Tennessee, para el proyecto Colossus 1, en un barrio de bajos ingresos de comunidad mayoritariamente negra.

Los vecinos protestaron por la contaminación del aire. La EPA aprobó las turbinas el año pasado. El mes pasado, reguladores otorgaron un permiso para el segundo campus de xAI en Southaven, Mississippi, también con oposición comunitaria generalizada.

La semana pasada, la NAACP presentó una demanda contra xAI alegando operación ilegal de las turbinas.

Los permisos de aire de ambos campus muestran que cada uno podría emitir más de 6,4 millones de toneladas de CO2 equivalentes por año.

Combinados, eso equivale a las emisiones de más de 30 plantas de gas natural de tamaño promedio, o la energía necesaria para abastecer a 1,5 millones de hogares. xAI no respondió a los pedidos de comentarios de WIRED.

Stargate, el proyecto de OpenAI: 24 millones de toneladas solo en tres plantas

Los proyectos de gas vinculados a Stargate, la iniciativa de infraestructura de OpenAI que se está construyendo en Texas, Nuevo México, Ohio y Wisconsin, también figuran en la lista.

Los permisos de solo tres plantas de gas asociadas al proyecto muestran un potencial combinado de más de 24 millones de toneladas de gases de efecto invernadero por año: dos para el campus Project Jupiter en Nuevo México, y una para el campus principal en Abilene, Texas.

Una cuarta planta en Abilene, construida por Crusoe para Microsoft, podría emitir otros 7,8 millones de toneladas adicionales.

Oracle, que opera el campus de Nuevo México, indicó a WIRED que hay una modificación en curso en la solicitud de permiso que reduciría materialmente las emisiones, aunque no proporcionó las nuevas estimaciones.

El proyecto más grande de todos: 40 millones de toneladas en Texas

Por encima de Stargate en la lista aparece Fermi, una empresa que construye cerca de Amarillo, Texas, lo que denomina el "Campus Avanzado de Energía e Inteligencia Presidente Donald J. Trump", con una capacidad objetivo de 17 gigavatios.

Los documentos muestran que los dos proyectos de gas combinados del campus podrían emitir más de 40,3 millones de toneladas de CO2 equivalentes por año, más que todas las fuentes de energía del estado de Connecticut juntas.

La empresa no tiene cliente todavía.

Fermi argumenta que el gas natural es fundamental para la transición energética y que planea incorporar energía nuclear, pero no respondió preguntas sobre si retirará las turbinas de gas cuando esa capacidad nuclear esté disponible.

La semana pasada, la empresa anunció que su CEO renunció de inmediato, aunque permanece en el directorio y llamó a vender la compañía, y su director financiero también se fue. Las acciones cayeron más del 20%.

La contradicción de las promesas climáticas: lo que dicen los informes de sustentabilidad vs. lo que muestran los permisos

La mayoría de las grandes tecnológicas involucradas en estos proyectos tiene compromisos públicos de reducción de emisiones.

Meta, por ejemplo, afirma en su informe de sustentabilidad 2025 haber reducido sus emisiones en 23,8 millones de toneladas métricas desde 2021. Pero si solo sus tres proyectos de gas en Ohio emiten la mitad de lo que indican sus permisos, eso equivaldría a más del 10% de todas las reducciones de emisiones que la empresa reportó en cuatro años.

Microsoft tiene una postura más matizada: su directora de sustentabilidad, Melanie Nakagawa, reconoció a WIRED que en ciertas regiones la infraestructura energética propia puede ser parte del portafolio de la empresa "donde las restricciones de la red limitan la velocidad de despliegue".

Es una admisión de que las promesas climáticas tienen asteriscos, y que esos asteriscos crecen cuando la demanda de IA crece.

El mes pasado, tres senadores demócratas enviaron preguntas formales sobre emisiones de centros de datos a OpenAI, Meta y Fermi.

La respuesta de Fermi a los legisladores fue sugerirles que apoyen la energía nuclear y señalar que sus plantas behind-the-meter no estarían sujetas a regulaciones de reducción de emisiones por no estar conectadas a la red eléctrica. Es decir: el argumento no es que no contaminen, sino que no tienen que responder a las mismas reglas.

Qué pasa si no se construye todo y qué pasa si se construye diez veces más

Hay razones para pensar que no todos estos proyectos llegarán a completarse. Un permiso de aire no garantiza construcción.

Varios de los mayores emisores de la lista no tienen cliente todavía. Las turbinas más eficientes escasean. Los costos de construcción y energía subieron. Y el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los mercados energéticos agrega incertidumbre.

OpenAI, de hecho, pausó esta semana su expansión de centros de datos en el Reino Unido, citando regulación y costos.

Pero incluso si la mitad de los proyectos se cae, la otra mitad representa un volumen de emisiones que ninguna empresa del sector ha reconocido públicamente con esa claridad.

Y la tendencia apunta hacia arriba: los 100 gigavatios de gas en el pipeline de centros de datos representan un punto de partida, no un techo.

Thomas, de Cleanview, resume el escenario con una pregunta que no tiene respuesta cómoda: "¿Qué pasa si esto se hace diez veces más grande?".

Es la pregunta que nadie en la industria quiere contestar, porque la respuesta implica reconocer una tensión que hoy se resuelve con eufemismos sobre "energía puente" y promesas de nuclear a futuro: que la revolución de la IA, tal como está siendo construida, tiene un costo climático que sus beneficiarios eligieron externalizar.

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