Mientras en la radio no paraba de sonar Despechá de Rosalía, en casa de Shakira se fraguaban varias canciones con diferentes niveles de resentimiento hacia su ex, Gerard Piqué. Tras el revuelo generado con Music Session #53, la colombiana se ha unido a Karol G para lanzar un tema más de despecho (el cuarto tras Te felicito, Monotonía y su colaboración con Bizarrap). En TQG se hermana con su compatriota para trasladar a la música un momento personal similar. No han sido las únicas ni las primeras. Antes que ellas, muchos otros artistas han dejado que el desengaño fuera inspiración de sus cantares y terapia propia porque, como dijo un artista alguna vez, "unos van al psicólogo y otros componemos canciones".
TQG
Shakira, ni empoderada ni despechada: Sublimación
Las muestras de dolor en la música de Shakira, son síntomas de algo más profundo pero también, de un negocio con el duelo amoroso.
Shakira y Karol G están en boca de todos por su nueva colaboración, que es parte del álbum de la paisa "Mañana será bonito", que ya rompió dos récords en sus primeras 24 horas de estar al aire, uno de ellos con ‘TQG’, el sencillo de las dos colombianas en que cantan a sus exparejas, el exfutbolista Gerard Piqué y el reguetonero Anuel AA.
En la letra de esta canción se pueden escuchar frases interpretadas por Shakira como: “Verte con la nueva me dolió, pero ya estoy puesta pa’ lo mío. Lo que vivimos se me olvidó y eso es lo que te tiene ofendido”, que denotan un sentimiento de despecho grande, que no solo está latente en este sencillo, sino en los anteriores que ha lanzado la barranquillera: ‘Te Felicito’, ‘Monotonía’ y ‘Music Session # 53′.
Este patrón de catarsis a través de las canciones lo estudió la psicóloga Lara Ferreiro, autora de Adicta a un gilipollas, quien en conversación con el portal El Español, declara los sentimientos de Shakira que están latentes en sus frases. “Culpa, ira, esperanza y miedo” sería lo que expresa la colombiana en sus líricas.
La culpa estaría presente en la frase “tú buscando por fuera la comida, yo diciendo que era monotonía”, dejando claro que Shakira siente vergüenza tratando de mostrar las cosas de una forma cuando en realidad fueron diferentes. Por otro lado, el miedo está presente en TQG en la siguiente frase interpretada por Karol G: “Es como tapar una herida con maquillaje. No se ve, pero se siente”.
Por otro lado, también hay procesos como la desolación y la aceptación que también se hacen presentes en esta canción, cuyo video alcanzó casi 40 millones de reproducciones en sus primeras 24 horas de estar al aire. “Tú te fuiste y yo me puse triple M. Más buena, más dura, más level”, es la frase que hace latente estos sentimientos anteriormente mencionados.
Sea como sea el caso, Lara coincide en que todos procesan de forma diferente los duelos de las relaciones interpersonales y TQG también es una muestra de eso, ya que, Shakira viene de lanzar dardos venenosos con nombre propio y Karol G lo ha hecho de una forma más sutil, pero más prolongada. Por ahora, se posiciona como número uno en tendencias de YouTube.
Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan: El negocio detrás del, ¿despecho o la sublimación?
Bien lo dijo Shakira en su sessions #53 con Bizarrap, cuando ¿sin querer? Por así decirlo, comenzó a romper récords en la industria de la música, pero también un movimiento económico y una repercusión mediática sin precedentes: en 135 países fue “trend topic” durante al menos semana, por ejemplo.
En lo que respecta a los autores del hit, las cifras recolectadas por Comscore indican que el productor argentino pasó en un solo día de ser mencionado unas cuantas veces a poco menos de 10 millones, mientras que la colombiana llegó a las 30 millones de interacciones.
Las 200 millones de descargas en todas las plataformas, le generó a la artista un promedio de 20 millones de dólares de ingresos directos, el atractivo de una imagen ya “arrastró” a otros auspiciantes cuando su figura comenzaba a declinar.
Por otro lado, la última corriente en torno a este tema es la del negocio para todos. Esto ha generado más críticas y dudas en torno al dolor de la colombiana que apoyó. ''La idea de hacer negocio en torno a una desgracia o problema siempre ha sido muy cuestionada en la sociedad, es monetizar el dolor, un hecho que no está moralmente bien visto en la sociedad'', explica la psicóloga Asunción Delgado.
La profesional indica que, en cualquier caso, esto supone ''un acto de inteligencia''. Se trata de utilizar un arma más a su favor. Esto puede llegar a ser el mayor acto de empoderamiento, como bien dice las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan. O, más bien, las mujeres ya no callan, las mujeres facturan'', ironiza.
Ahora bien, en estos procesos lo más importante es enfocarse en sanar nuestras heridas y alejarnos poco a poco de quienes nos lastiman. ''Este objetivo es el que más cuesta alcanzar. Más aún si está cegada por el triunfo y el éxito. Todo eso también pasará y tendrá que quedarse sola con sus emociones, sin tapaderas'', aduce. Y sentencia, ''aquí radica la verdadera dificultad para saber si nos estamos comunicando con nuestras emociones de forma terapéutica o patológica. Quizá, llegado este punto, necesite una guía profesional''.
Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, lo explica también desde la sublimación. Es un término descrito por Sigmund Freud como uno de los destinos posibles de la pulsión. Se trata de un proceso psíquico mediante el cual áreas de la actividad humana que aparentemente no guardan relación con la sexualidad se transforman en depositarias de energía libidinal (pulsional). El proceso consiste en un desvío hacia un nuevo fin. Entre los ejemplos de Freud como nuevos destinos de la pulsión sexual está lo artístico y lo intelectual: sublimar consistiría en mudar el fin pulsional hacia una actividad desexualizada, intentando su realización, por ejemplo mediante tareas creativas o de prestigio social: arte, religión, ciencia, política, tecnología.
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