Tan arraigado está el género musical, que ahora las autoridades de la ciudad de Córdoba planean convertirlo en una materia escolar más. Y tiene con qué.
Las autoridades de Educación y Cultura de la Municipalidad de Córdoba anticiparon que el cuarteto pasará a ser parte de la currícula obligatoria, con la que articulará lengua, arte, geografía e historia. “Resulta clave incorporar -en el marco de la enseñanza del folklore- el género musical popular cuarteto en tanto objeto de estudio que caracteriza la identidad del ciudadano cordobés”, apuntaron desde el municipio.
Para desandar la materia, los alumnos de Córdoba deberán conocer la historia del cuarteto, sus vinculaciones culturales con la ciudad, la instrumentación utilizada, la danza característica y las fiestas y costumbres que lo rodean. Todo, bajo el marco de la inclusión definitiva del género al folklore cordobés.
Mientras que los profesores deberán instruirse en cursos que serán dictados a partir de julio. En ellos, se les proporcionará formación precisa sobre el cuarteto como género, haciendo foco en la especialidad de cada docente.
Historia y actualidad del género
Heredero directo de la tarantela y el pasodoble, el cuarteto de Córdoba es un género musical que surgió en la primera mitad del siglo XX. Primeramente asociado a las “clases bajas”, el cuarteto nació como una expresión cultural familiar y protocolar, aunque asociado a las fiestas.
Como su nombre lo indica, el cuarteto estaba compuesto por cuatro músicos, que en general utilizaban el piano, acordeón, contrabajo y violín para animar los “bailes”, que se celebraban en clubes sociales. En 1943 surge la primera banda “reconocible” de cuarteto, el Cuarteto Leo, un conjunto que marcó al género para siempre.
De aquellos tiempos a esta parte, el cuarteto sufrió una metamorfosis importante. En los 90’, ya consolidado como género característico de Córdoba, el cuarteto penetró en Buenos Aires de la mano de diferentes bandas. Pero quién fue responsable de la mayor exportación de cuarteto hacia la Capital Federal y alrededores fue Rodrigo Bueno.
Actualmente, el género se ha industrializado considerablemente. En Córdoba existe un circuito de cuarteto que permanentemente tiene presencia en la noche de la capital, y también en ciudades del interior y otras provincias.
El caso más emblemático es el de Carlos ‘La Mona’ Jiménez, que durante décadas ofreció un baile todos los viernes en el Monumental Sargento Cabal, hasta que llegó la pandemia. Por fuera de ese exponente, hay otras bandas de fuerte triunfo en los tiempos que corren como La Konga y Q’ Lokura, que presentan la nueva generación del cuarteto, fuertemente intervenida por la industria musical de masas y los tiempos de “Spotify”.
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