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DEUDA GLOBAL

Nueva crisis de la deuda a la vista: El FMI aprieta

Deuda global récord. Mientras las expectativas de recuperación económica son criticas, suenan alarmas en los países en vías de desarrollo y el FMI reacciona.

Dentro del marco de las renegociaciones de la deuda argentina -país de ingresos medios- con el FMI, ha estado también resonando dentro de los círculos intelectuales económicos de USA el problema que la reestructuración de las deudas emitidas a países pobres, y se contempla la necesidad de revisar la deuda global para evitar una nueva crisis.

Teniendo en mente las múltiples crisis de deuda en las últimas décadas, como la crisis latinoamericana de los '80s, la crisis de las hipotecas subprime del 2008 y la crisis de la eurozona, la cuales tuvieron fuertes repercusiones en los mercados de todo el mundo, la oleada de los vencimientos y de los nuevos préstamos tomados a lo largo de la crisis global generada por la pandemia empieza a generar ruidos dentro de las instituciones financieras internacionales.

Según un reporte realizado por el Financial Times, los países más pobres del mundo deben enfrentar pagos por US$10,9 mil millones para hacer frente a sus acreedores ente año después de que muchos de ellos hayan rechazado la ayuda internacional, y en su lugar, hayan recurrido a los mercados de capital para financiar sus respuestas a la pandemia.

Un grupo de 74 países de bajos ingresos tendrá que pagar unos 35.000 millones de dólares a prestamistas oficiales bilaterales, principalmente el FMI, y del sector privado durante 2022, según el Banco Mundial, un 45 % más que en 2020.

¿Inminente crisis de la deuda?

El presidente del Banco Mundial, David Malpass recalcó que el riesgo de default desordenados está creciendo cada vez más:

La suspensión de los pagos de los vencimientos de la deuda durante la pandemia terminó por acumularlos con la mayor toma de deuda por parte de los países con más bajos ingresos per cápita, que tuvieron como fin hacer frente a las dificultades económicas causadas por la pandemia, principalmente para lidiar con sus gastos sanitarios y reforzar sus sistemas de salud. La suspensión de los pagos de los vencimientos de la deuda durante la pandemia terminó por acumularlos con la mayor toma de deuda por parte de los países con más bajos ingresos per cápita, que tuvieron como fin hacer frente a las dificultades económicas causadas por la pandemia, principalmente para lidiar con sus gastos sanitarios y reforzar sus sistemas de salud.

El costo de un vencimiento en la deuda soberana puede ser significativo, pero depende de la razón por la cual los gobernantes deciden llegar a dicha situación. En un vencimiento de la deuda en el que el país no quiere o no puede pagar, el crecimiento económico se deteriora considerablemente: el riesgo de efectos colaterales de la moneda o el sistema bancario en estas situaciones se vuelve crítico.

Por otro lado, también se ha parado la suspensión de los pagos de los vencimientos, con el FMI y el Banco Mundial: muchos países han tenido que reestructurar sus deudas o están en necesidad de hacerlo, estadística que hace suponer que en un futuro cercano se volverá probable una nueva crisis de la deuda.

Los gobiernos y las empresas de los países de ingresos bajos y medianos emitieron bonos por un valor aproximado de 300.000 millones de dólares con organismos privados y con el FMI cada año en 2020 y 2021, más de un tercio más que los niveles previos a la pandemia, según datos del Instituto de Finanzas Internacionales, una asociación de la industria financiera.

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Bonos emitidos por países en vías de desarrollo durante la pandemia. Escala medida en US mil millones.

Bonos emitidos por países en vías de desarrollo durante la pandemia. Escala medida en US mil millones.

En los inicios de la pandemia, muchos bancos centrales de las principales economías bajaron su tasa de interés. Combinado con el lanzamiento de la campaña liderada por el G20, el Banco Mundial y el FMI de suspensión temporal de la deuda, hizo que los préstamos sean mucho más fáciles de acceder para los países acreedores.

La Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda, lanzada por el grupo G20 de grandes economías en abril de 2020, tenía como objetivo diferir alrededor de US $ 20 mil millones adeudados por 73 países a prestamistas entre mayo y diciembre de 2020, pero le falto un mecanismo atractivo para atraer a acreedores privados . La Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda, lanzada por el grupo G20 de grandes economías en abril de 2020, tenía como objetivo diferir alrededor de US $ 20 mil millones adeudados por 73 países a prestamistas entre mayo y diciembre de 2020, pero le falto un mecanismo atractivo para atraer a acreedores privados .

Sin embargo, esta fiesta para los países pobres no duró mucho: además de solo haber alcanzado a 42 países, los costos de los préstamos, principalmente del FMI, han aumentado considerablemente luego de las especulaciones sobre la baja en las condiciones monetarias globales.

Muchos países, como Brasil y Rusia, han recurrido a la elevación de sus tasas de interés de manera agresiva para tratar de frenar los índices inflacionarios, pero para la gran mayoría de los países en vías de desarrollo, sus índices inflacionarios siguen por arriba de sus índices de crecimiento.

Futuro oscuro

Ya no es para sorprenderse el hecho de que los problemas de deuda son cada vez más críticos en los países en vías de desarrollo, y que esta solo le queda aumentar a medida que pasa el tiempo.

Considerando que si el cobro de intereses continúa en aumento, especialmente por parte del FMI, estos se volverán cada vez más desestabilizadores, aumentando la imposibilidad de los pagos de los vencimientos. Ello derivaría en reestructuraciones desastrosas tal como las que actualmente se están llevando a cabo en varios países.

Algunos economistas, incluido el ganador del Premio Nobel Joseph Stiglitz, quieren una moratoria sobre los recargos del FMI.

Los bonos de muchos países cotizan a niveles que indican una alta probabilidad de una reestructuración de la deuda soberana: Sri Lanka, Pakistán, Etiopía, El Salvador, entre otros, son ejemplos de ello. Todos ellos han tenido algún tipo de contacto con bonistas, acreedores bilaterales o el FMI. Cada país tiene sus propios problemas económicos, pero comparten una falta de exportaciones de divisas que es proporcional a su carga de deuda.

Es probable que más países se unan a la lista si la Reserva Federal de USA. endurece la política monetaria como se espera, China se ralentiza o el comercio mundial se contrae.

El riesgo de otra “década perdida” gracias a una nueva crisis de deuda podría materializarse más pronto de lo que se cree, tan como lo menciona Gregory Smith, estratega de mercados emergentes:

Otra crisis de la deuda, independientemente de cómo se desencadene, tendría un impacto muy fuerte en los países con altos niveles de deuda . . . Tenemos uno o dos años para diseñar algo que ayude a los países que caen en una crisis sistémica. Otra crisis de la deuda, independientemente de cómo se desencadene, tendría un impacto muy fuerte en los países con altos niveles de deuda . . . Tenemos uno o dos años para diseñar algo que ayude a los países que caen en una crisis sistémica.

En otras palabras, solo queda esperar un milagro económico. Teniendo en cuenta que aun la pandemia está generando estragos con las nuevas olas de nuevas variantes del virus, más difícil se ve la recuperación económica de los países en vías de desarrollo a niveles anteriores a la pandemia. Mientras tanto, la deuda se van acumulando, los vencimientos llegan, la inflación aumenta y el pánico ante una nueva crisis de la deuda se hace cada vez mayor. Cuento que muchos países países pobres ya conocen, pero esta vez hay actores nuevos. Pero esta vez, FMI aprieta más fuerte.

FUENTE: Financial Times

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