Ubiquemos el contexto: la atomización electoral en Brasil ha provocado que se utilice el sobregasto presupuestario y extrapresupuestario para construir mayorías parlamentarias. El gasto público es enorme y está desbordado impidiendo un sistema impositivo más competitivo. Luiz Inácio Lula da Silva ha heredado, en parte, una situación que no provocó 100% -Jair Bolsonaro también hizo lo propio- pero que debe resolver para evitar el colapso del real, la moneda doméstica. El dólar se está disparando (R$5,80), la inflación también, y el índice bursátil Bovespa cae por la indefinición en el recorte inevitable del gasto.
LGBTQ+ QUIERE ACORTAR JORNADA LABORAL
Lula da Silva no tiene opción: Cortar gasto público para salvar el real
Si Lula da Silva no baja el gasto público de Brasil, el real no resistirá. En tanto, debaten propuesta LGBTQ+ de menor jornada laboral.
Lula da Silva tiene un ministro de Finanzas de escasa personalidad en el vínculo con él (Fernando Haddad), y salió debilitado de la elección de medio término porque su Partido dos Trabalhadores (PT) está sin renovación ni liderazgos a la vista. Tampoco quiere, entonces, arriesgar su gobernabilidad recortando el gasto público. En este contexto intenta delegar la decisión política en el Parlamento, que no se anima a avanzar.
Por momentos, el presidente Lula da Silva sugiere que lo del gasto público es una emboscada del mercado financiero. Grave error. En una entrevista por TV difundida la noche del domingo (10/11), él dijo que volverá a ganarle al mercado financiero pero, a la vez, exigió la participación de los poderes Legislativo y Judicial en medidas de contención de gastos para ajustar las cuentas públicas del país.
Blablablá
En la entrevista con RedeTV!, Lula acusó al mercado financiero de actuar con "codicia especulativa". Nada nuevo. Todo cierto pero obvio.
"Veo al mercado diciendo tonterías todo el día. Les gané una vez y volveré a ganar. La economía funcionará porque el pueblo participa en el crecimiento de este país", dijo Lula, quien no quiso hablar de las medidas de contención del gasto que se han debatido en las últimas semanas en el seno del Gobierno y cuyo anuncio se espera con gran ansiedad en el mercado financiero.
Si Lula ejecuta medidas concretas de baja del gasto, podrá estabilizar la situación. No hay secretos. Y si no lo hace, todo empeorará. Probablemente para fundamentarlas ante la gente él realice esas declaraciones altisonantes.
"No puedo decir nada porque aún no hemos concluido el paquete. Estoy en un proceso de discusión muy serio con el gobierno, porque conozco bien el discurso del mercado, conozco el deseo especulativo del mercado y a veces pienso que actúa con cierta hipocresía", afirmó el Presidente.
Lula también dijo que el costo del ajuste de las cuentas no puede recaer sobre los más necesitados y cuestionó si los parlamentarios estarían dispuestos a recortar recursos de sus modificaciones al Presupuesto para contribuir al ajuste fiscal.
"Ya no podemos jugar, cada vez que hay que recortar algo, sobre los hombros de la gente más necesitada. Quiero saber lo siguiente, si hago un recorte de gasto para reducir la capacidad de inversión del presupuesto , la pregunta qué hago es esto: ¿el Congreso aceptará reducir las enmiendas de diputados y senadores para contribuir?”, preguntó.
Las enmiendas provocan el exceso. Siempre lo fueron. En su momento explicaron el éxito parlamentario de Bolsonaro: dinero no presupuestado que se distribuye en forma de coparticipación federal. Destroza la transparencia del gasto público y la credibilidad del Presupuesto. Pero nadie quiere cortarlo. Se precisa poder político.
Lula da Silva:
LGBTQ+
El discurso de la austeridad, que es el que debería tener Lula para estabilizar la inflación y el real o el real y la inflación, choca con algunas excentricidades que existen en la sociedad brasilera.
Es el caso de la propuesta de la diputada federal transgénero Erika Hilton, que recibió 1,3 millón de firmas en internet para recortar la jornada laboral. Por suerte asta el momento sólo 71 diputados la apoyaron.
Erika Santos Silva, conocida como Erika Hilton, es una activista por los derechos de las personas negras y del colectivo LGBTQ+ afiliada al Partido Socialismo y Libertad (PSOL), diputada federal por el Estado de São Paulo, que quiere modificar el calendario de trabajo 6x1 pero necesita la aprobación de 171 diputados, un tercio del total.
El texto fue formulado por la ONG Vida Além do Trabalho (IVA), liderado por el concejal de Río, Rick Azevedo (PSol). Hoy día la jornada 6x1 significa que, como mínimo, los empleados trabajan 6 días a la semana y 1 día libre. Según la Constitución el máximo es 8 horas diarias / 44 horas semanales.
La idea es introducir más flexibilidad tal como la escala 4x3, defendida por el IVA.
Los 13 diputados del PSol firmaron el proyecto, pero sólo 37 de los 68 miembros del PT. También 4 diputados del PCdoB, 3 del PDT y 1 del PSB.
Entre los partidos de derecha y centroderecha: União Brasil, con 4 firmas; PSD con 1; y Rede, Republicanos, PSDB, Solidariedade, PP, PL y Avante con 1 cada uno. El PL (Bolsonaro) se posicionó en contra pero su diputado Fernando Rodolfo (PL-PE) apoyó la medida.
Los críticos del fin de la escala 6x1 argumentan que la medida podría perjudicar a las empresas, que necesitarán contratar más empleados para cubrir sus turnos y tener mayores gastos en nómina salarial.
Para Hilton, será todo lo contrario aunque no pudo explicar el motivo.
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