En la jornada de hoy el portavoz presidencial Manuel Adorni anunció que el periodista de LN+, Javier Lanari, será el nuevo Subsecretario de Prensa de Javier Milei.
JAVIER LANARI
Un periodista de LN+ se sumó al Gobierno de Javier Milei
Tras la denuncia de Eduardo Roust, Manuel Adorni confirmó al periodista de LN+, Javier Lanari, como nuevo Subsecretario de Prensa del Gobierno de Javier Milei.
El nombramiento se da cinco días después de que Eduardo Roust renunciara a su cargo debido a "motivos estrictamente personales", tal como indicó en su comunicado de salida.
El vocero dio a conocer esta notica vía X (ex Twitter). "Gran persona y excelente profesional", describió el ex periodista de Radio Rivadavia.
Por su parte, Lanari ha colaborado como columnista en varios de los ciclos del canal del diario La Nación, además de haber formado parte de Crónica TV.
El nombre del ahora nuevo funcionario público trascendió en varias oportunidades debido a sus férreas opiniones antikirchneristas, con un perfil bastante similar al del propio Adorni, las cuales le valieron simpatías y antipatías por igual. A este último grupo suscribió Jorge Rial, quien fiel a su estilo ácido no dudó en expresarse respecto al nombramiento.
El porqué de la renuncia de Roust
Desde Carlos Menem a Alberto Fernández, la pauta publicitaria del Estado fue una herramienta poderosa de negociación entre el Ejecutivo Nacional y la corporación mediática. El mandatario nunció que suprimiría esa participación presupuestaria y su ministro de Economía, Luis Caputo, incluyó la decisión en su Decálogo del Ajustazo.
La ausencia de recursos para negociaciones imprescindibles es una explicación posible a la renuncia de Roust a la Subsecretaría de Medios. Pero sería una simplificación equivocada creer que sólo se marcha por ese motivo. El problema es la ausencia de una política de Medios.
En verdad, intentar cambiar el comportamiento vigente desde 1990 a 2023 -no existió en días de Raúl Alfonsín, y quizás eso explique por qué perdió tantas batallas mediáticas con Clarín y La Nación- no puede consistir sólo en una declamación y cambio de asignación presupuestaria. Una decisión semejante requiere una muy elaborada y bien ejecutada política de comunicación del Gobierno Nacional, y Roust -comunicador veterano en estas lides- ha comprobado que no existe una proporcionalidad entre la decisiòn y sus consecuencias.
Postear en redes sociales no es una política de medios. Quien crea eso puede llevarse una enorme desilusión. El Reino de las Redes es limitado, a veces desconcertante y por momentos incierto.
En verdad, para quienes conocen 'el paño', Roust ha quedado sorprendido por la confusión existente dentro de Casa Rosada cuya novedad màs reciente es la decisión del Presidente de volver a comunicarse directamente por redes sociales, tal como si fuese Donald Trump o Volodymyr Zelensky.
Ni Trump logró su reelección ni a Zelensky le está yendo bien, según las noticias más recientes de sucesos en el Gobierno de Ucrania. Pero, más allá de comparaciones, no hay directivas y muchos se enteran por los posteos de Javier Milei, quien ha vuelto a administrar sus propias cuentas.
"Motivos personales"
Decidido a no hacer de su decepción una cuestión de Estado, Eduardo Roust fue diplomático y manifestó que por "motivos estrictamente personales" no integrará la comunicación presidencial.
Roust no quiere ser el próximo Manuel Adorni, vocero presidencial cuya actuación ya es motivo de algunas burlas dentro de la Sala de Periodistas de Casa Rosada, donde le adjudican diversas limitaciones. Pobre Adorni, él hace lo que puede con las herramientas a su disposición. Pero a nadie se le escapa que quien frenó la difusión del mensaje original del ministro Caputo fue la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, no alguien del área de Medios. Ni siquiera fue Santiago Caputo, quien pretende conducir la Secretaría de Estado pero "sin ensuciarse las manos".
Roust ya se encontraba ejerciendo funciones en la Casa Rosada, pero aún no tenía designación en el Boletín Oficial. Por ese motivo, algunos absurdos del área de Medios alegan que no se trató de una renuncia formal.
Precisamente por ese tipo de razonamiento, Belén Stettler puede ir al colapso, más allá de que ella sea una buena persona y una ejecutiva eficiente en la actividad privada (Move Group).
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