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NO TODO ES OPERACIÓN

Mariana Brey ve conspiraciones por doquier y se le ríen en la cara: "Es un chiste ya"

Mariana Brey salió a respaldar a Javier Milei. Según ella, si todo lo que lo perjudica es una operación, ¿el problema no es el Gobierno sino el periodismo?

Mariana Brey tiene razón con los rumores sobre Milei, pero no todo es una operación

"Hay un intento constante de que el clima de humor social se modifique con noticias malas, pésimas, negativas, constantemente taladrando al gobierno con cuánta noticia mala pueda haber. Y si no hay se inventa y si no se exagera", arranca Mariana Brey.

Hay una parte donde tiene razón: el periodismo no debería ser una máquina de generar preocupación las 24 horas, menos cuando para llenar espacios de información se recurre a rumores que podrían verificarse fácilmente.

En su editorial de "Fractura Expuesta", programa de Carnaval, Brey apunta directamente a lo que circuló sobre que Javier Milei estuvo "recluido", "silencioso”, "no está en su sano juicio", "desquiciado", etc., el tiempo que estuvo desaparecido en Olivos

Si un presidente pasa varios días con agenda pública reducida, es válido preguntarse qué está haciendo, pero no completar el vacío con diagnósticos psicológicos o rumores que no se pueden probar. El vocero Adrián Ravier calificó estas versiones como "especulaciones absurdas" y "operaciones".

Es más, la explicación oficial fue que Milei estaba trabajando en Olivos, escribiendo libros y preparando discursos. Brey, entonces, no parte de una preocupación inventada, pero después lo transforma en que, si no existe una noticia negativa, directamente se inventa o se exagera.

No todo lo malo que se publica sobre Milei es inventado

Brey sostiene que existe una necesidad permanente de generar un cambio en el "humor social" y que determinados sectores estarían buscando una especie de "cisne negro", es decir, un acontecimiento tan grave que alteraría el clima político de cara a las elecciones de 2027.

Es posible como lectura política, pero presentada de esa manera se acerca más a una interpretación que a un hecho demostrado. Y ahí está el problema de su editorial: Brey atribuye intenciones generales sin demostrar una coordinación concreta entre el peronismo, la oposición y los medios que cuestionan al Gobierno.

Porque, además, existen problemas probados que no necesitan ninguna operación. La licitación por $700 millones para el mantenimiento de jardines de Olivos y Casa Rosada, por ejemplo. Después, el fiscal Ramiro González pidió desestimar la causa al considerar que no había delito, pero eso no convierte el episodio en una invención mediática.

Lo mismo ocurre con la economía. La desaprobación de Milei rondaba el 58% al 62% en algunas mediciones de julio, por no mencionar las tasas elevadas, los créditos y la morosidad como parte de la realidad económica de empresas y consumidores. ¿Todo eso es una redacción desesperada por perjudicar al Presidente? Mmm...

Y después está la calle.

Brey habla de una creciente violencia en la marcha contra la ley de propiedad privada, a principios de agosto, y menciona infiltrados y una hostilidad cada vez mayor: "Cada vez gente más violenta, infiltrados, adentro de las marchas. Por lo tanto, vemos que cada vez gasean más, que cada vez todo se vuelve más hosti". Se estima que llegaron a haber hasta 1.500 personas afectadas según algunos monitoreos como resultado de la represión policial en aquelal marcha.

El tema es que esa violencia no demuestra sola que haya "un plan" para cambiar el humor social. Sí puede haber grupos radicalizados, infiltrados o provocadores. También puede existir una respuesta policial que contribuya a escalar el conflicto. La realidad no es tan desprolija como sí lo es una teoría conspirativa prolijamente empaquetada.

La oposición tiene derecho a criticar al Gobierno. Los medios tienen derecho a investigar al Gobierno. Y el Gobierno tiene derecho a cuestionar esas investigaciones. Lo que no se puede es reducir todo lo que pasa a "una operación del otro".

X también le contestó a Brey: entre el aplauso y la cargada

Las reacciones en X fueron, como era previsible, menos diplomáticas que el editorial de Brey. Algunos usuarios la respaldaron y coincidieron en que existe una campaña contra Milei. "Eso sólo muestra lo desesperados que están" y "Ya lo dijeron todos los ensobrados. Quieren voltear al presidente. Fin". fueron alguinos de los comentarios en este sentido.

Del otro lado, la respuesta apuntó directamente a lo que ya remarcamos: que una noticia negativa no deja de ser verdadera porque perjudica al Gobierno. Como sostuvo un usuario que cuestionó a Brey: "El gobierno de Milei es responsable políticamente de la suba de la tasa de interés que impactó en los créditos y por consiguiente en la morosidad récord. … Son brutos".

Otro directamente se burló del argumento: "Es como Milei que cada vez que hablaba sacaba a un millón de la pobreza. O no? El falso profeta león. Judío." Y también hubo referencias irónicas a otros episodios recientes, con un usuario que escribió: "Jaja… un chiste ya se volvió. Faltó que diga que fue todo un montaje lo de Cerimedo…"

Las reacciones, aunque no prueban quién tiene razón, sí sirven para mostrar algo que Brey deja bastante de lado: el humor social no se fabrica únicamente desde los medios. También se construye con lo que la gente ve en su casa, en el trabajo, en la calle y, fundamentalmente, con lo que le pasa en el bolsillo.

La contradicción de Brey: pide periodismo crítico... desde la parcialidad

Hay una frase del editorial de Brey que, paradójicamente, es probablemente la más importante: “para mí está bien, muy bien la crítica”. También dice que está bien visibilizar aquello con lo que los periodistas no están de acuerdo y que investigar eso es justamente parte del periodismo.

Perfecto.

El problema es que esa regla también debería funcionar cuando la investigación incomoda al Gobierno que uno defiende.

Porque si el periodismo tiene que evitar “taladrar” a la sociedad con malas noticias, tampoco debería hacer lo contrario: contarle solamente las buenas noticias al poder para compensar el supuesto sesgo de los demás.

La protesta del 6 de agosto, por ejemplo, no apareció de la nada. Existía una convocatoria contra el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada y una discusión política concreta. Urgente24 había advertido previamente sobre la fuerza que estaba tomando la movilización: “Atención Milei (y senadores): Cobra fuerza la convocatoria a marchar el 6/8”.

Después hubo incidentes, violencia, gases, balas de goma, detenidos y heridos. Eso se puede analizar desde diferentes posiciones políticas, pero no hace falta convertirlo en una conspiración para reconocer que ocurrió.

También hubo una respuesta política del propio Gobierno. El proyecto de propiedad privada terminó siendo modificado y llegó al Senado bastante más recortado de como había sido planteado inicialmente. Urgente24 incluso describió el escenario bajo el título “Golpeado, Milei busca media sanción al diezmado proyecto de Propiedad Privada”.

Ese dato también forma parte del clima político. No alcanza con mirar a la oposición y decir “ellos quieren generar conflicto”. El Gobierno toma decisiones, esas decisiones generan respuestas y después esas respuestas producen consecuencias políticas. Así funciona una democracia bastante menos ordenada que un editorial televisivo.

Por eso la crítica a Brey no pasa por decir que está equivocada en todo. Sería demasiado fácil y, justamente, poco serio.

Tiene razón cuando cuestiona los rumores sobre la salud de Milei. Tiene razón cuando reclama verificar antes de publicar. Tiene razón cuando advierte que la violencia en las marchas merece atención. También tiene razón al señalar que algunos medios pueden exagerar determinados conflictos.

Pero se equivoca cuando pretende convertir prácticamente todo el clima negativo alrededor del Gobierno en el resultado de una operación política.

El periodismo no está para cuidar el humor de Javier Milei, de la oposición ni de nadie. Está para contar lo que pasa, incluso cuando lo que pasa queda feo para el Gobierno de turno.

Y si hay malas noticias, habrá que publicarlas.

Aunque después en X se enojen todos.

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FUENTE: Urgente24