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A PROPÓSITO DE NETFLIX

Nisman: los 2 espías, la falsa pista y la otra historia

Exceso de opinólogos sobre temas que leen poco. En el caso de la muerte de Alberto Nisman, tema de actualidad por el documental de 6 capítulos en Netflix, requiere algunas reflexiones y preguntas para que el debate resulte un poco menos banal.

La investigación acerca de la muerte de Natalio Alberto Nisman sigue abundante en interrogantes y, es probable, nunca será resuelta en forma veraz y concluyente.

Curiosamente, el fallecimiento de Nisman integra una sucesión de tragedias que continúan impunes, en los términos de la Justicia argentina:

> el atentado contra la exEmbajada de Israel, y
> el atentado contra la exsede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).

Al menos en los casos de AMIA y Nisman, fueron acontecimientos utilizados por los políticos opositores para embestir contra los gobiernos de ese momento.

En ambos casos, gobiernos peronistas (Carlos Menem, en el caso de AMIA; y Cristina Fernández de Kirchner, en el caso de Nisman). 

Si bien fueron atentados o contra el gobierno de Israel o contra la comunidad judía en la Argentina, ni Menem ni CFK -hasta el Memorando de Entendimiento con Irán-, tuvieron malas relaciones ni con Israel ni con la comunidad judía en la Argentina. Al contrario, Israel siempre fue un importante proveedor de equipamiento para las fuerzas de seguridad y el área de inteligencia gubernamental argentino. En la instrucción del 'caso AMIA', el Mosad cooperó en forma permanente con el por entonces juez Juan José Galeano.

En todos los casos, para algunos, o quizás para muchos, fue más importante la contienda política doméstica que la averiguación de lo ocurrido. Y el cruce de tanta verborragia conspirativa y desinformación ha distorsionado el curso de los acontecimientos, imponiendo códigos y hechos tan novedosos como inverosímiles.

Menudo desafío el que acometió el documentalista británico Justin Webster para realizar los 6 capítulos de "Nisman: el fiscal, la Presidenta y el espía", por Netflix. 

El fiscal era Nisman; la Presidenta fue Cristina Fernández de Kirchner; y el espía, Horacio Stiuso.

Es curioso que el espía alcance una categoría equivalente al muerto y a la jefa del Ejecutivo.

Stiuso, considerado el jefe permanente y verdadero del fiscal especial para el caso AMIA, Nisman, alcanza para Webster una importancia equivalente a CFK.

Es una interpretación que amerita varias preguntas. Por ejemplo:

> ¿El espía era tan importante como el fiscal denunciante? ¿El espía era tan importante como la entonces Presidente? ¿La comunidad de inteligencia había creado un Estado paralelo tan importante como el otro Estado? 

> ¿Cuál espía? Porque en el tiempo cuando falleció Nisman, el espía más importante era César Milani, jefe del Ejército y verdadero referente de las jefaturas de inteligencia de las 3 fuerzas militares. Milani había emergido aparentemente triunfante de la competencia con Stiuso por la provisión de información al Ejecutivo Nacional, y la percepción de las correspondientes prebendas.

La inquina no ha cesado: colaboradores de Stiuso insisten en 2020 en apuntar a personajes del 'mundo Milani' cuando dan su versión de la muerte de Nisman.

Antes de 2015, Stiuso gozaba de un poder privilegiado cuando 

> ocurrió el atentado contra la AMIA
> sucedió la interminable investigación sobre los hechos ocurridos;
> se realizó el juicio oral y público ante el TOF 3;
> se recuperó la alianza de la Secretaría de Inteligencia con la Central Intelligence Agency (CIA);
> se derrumbó la instrucción judicial que lideró el por entonces juez federal, Juan José Galeano;
> se registró el ascenso de Nisman a fiscal especial circunscripto al 'caso AMIA'.

Webster considera que un momento culminante de la investigación de su "más difícil" trabajo de cine de no ficción -dedicado al tema Nisman-, fue la entrevista con Stiuso, con quien ya había dialogado fuera de cámara en varias oportunidades.

Deberá recordarse que el ex presidente de la DAIA, Rubén Beraja, afirmó tiempo atrás, ante el Tribunal Oral Federal 2 (Jorge Luciano Gorini, Karina Perilli y Néstor Guillermo Costabel), que la llamada 'pista siria', tan mencionada luego como 'pista falsa' en el atentado terrorista contra la AMIA "fue una invención" de Stiuso para "tapar la pista iraní" en el ataque que provocó la muerte de 85 personas en 1994.

Esto ya lo había señalado años antes, ante el Tribunal Oral Federal 3 (Miguel Pons, Gerardo Larrambebere y Guillermo Gordo), el fallecido abogado Pablo Jacoby, patrocinante de Memoria Activa, según el texto de la sentencia de aquel colectivo de magistrados: 

"(...) Subrayó el Dr. Jacoby que durante la instrucción se actuó con negligencia en el tratamiento de
la prueba testimonial; ello basado en que víctimas directas de la explosión y sus rescatistas concurrieron por primera vez a declarar a la audiencia de juicio oral, concluyendo en que este Tribunal no tuvo más remedio que citar a la totalidad de los testigos de la instrucción por cuanto resultaba evidente que el interrogatorio al que habían sido sometidos en esa etapa era deficiente e incompleto.

Otra de las conductas irregulares comprobadas durante la instrucción, sostuvo el letrado, fue la utilización de la figura del testigo de identidad reservada, haciendo creer a determinados testigos que su identidad sería reservada; modalidad que en algunos casos -Gustavo Semorile, por ejemplo- luego se utilizaba para presionarlos, a cambio de no imputarlos ni procesarlos en caso de que declarasen en contra de los policías.

Resaltó como anómala la tramitación de legajos secretos y la desatención a los requerimientos investigativos de su representada, enumerando los siguientes: 

1) la pista siria (citando al respecto de los testimonios de Stiuso y de la senadora Fernández de Kirchner);
2) la pista referida al vuelo de helicópteros la noche previa al atentado; 
3) las listas adulteradas de los policías de guardia en la AMIA la semana previa al atentado; debiendo sumarse a todo ello la creación de pistas falsas (causa “Brigadas”, “pista carapintada”, “Solari”).
(...)".

Es llamativa esta coincidencia de respaldo a la 'pista siria' entre Stiuso y la por entonces senadora nacional, sin duda un antecedente de la relación mientras ella fue Jefa de Estado desde 2007, hasta que sucedió el ascenso de Milani a las preferencias de la Casa Rosada, un acontecimiento mucho más traumático para la llamada 'comunidad de inteligencia' que el nuevo enfoque del 'caso AMIA' verificado con el llamado Memorándum de Entendimiento Argentina-Irán (2013).

Porque la verdad es que todo lo relacionado con los atentados fue motivo de enormes presupuestos del Estado, grandes distribuciones de dinero de la que coparticiparon familiares y autoridades de la comunidad, espías, magistrados, fiscales y otros integrantes de la fauna.

Aún cuando haya realizado 60 entrevistas filmadas y muchas más 'off the record', Justin Webster ("un inglés en Catalunya"), no tiene por qué conocer estas cuestiones del backstage (aún cuando son notables sus aportes de documentos audiovisuales que parecían perdidos) que, sin embargo, provocaron que Nisman mutara de fiscal tan cercano al Ejecutivo Nacional, a tan lejano, con el riesgo cierto de quedar escaso de beneficios, un dato objetivo que muchos nunca quisieron valorar.

A propósito de estas cuestiones, muy interesante cierto post que en 2018 redactó la experiodista Teresita Dussart, hoy día consultora en inteligencia estratégica, del que se reproduce este fragmento:

"(...) Cuando se aborda el atentado a la Amia/Daia del 18 de julio de 1994 es tan profundo el estrago memorial producido por la demonización del equipo a cargo de la instrucción que llegó al TOF 3 en 2002, que hechos probatorios abrumantes se ven como impactados por una nulidad de facto. Aquel grupo compuesto de Eamon Mullen, José Barbaccia, Alberto Nisman (se daría vuelta luego contra sus colegas tras ser elegido por la pareja Kirchner como titular de la Unidad Fiscal AMIA en septiembre de 2004) y el juez Juan Galeano no existe en la memoria colectiva como los valientes investigadores que fueron sino como encubridores.

Sin embargo, son esos ex funcionarios quienes, a pesar de la ausencia de una policía judicial, a pesar de haber tenido que recurrir a los mismos servicios incestuosamente entongados con los terroristas, lograron lo que por mandato se les exigía: responder al “quien” y “como” del atentado del 18 de julio de 1994. Lo hicieron exponiendo el actuar de una conexión terrorista local y de su financiamiento proveniente del Hezbollah de Ciudad del Este además de los vínculos con Mohsen Rabani, el ex Encargado Cultural de la Embajada de Irán, entre otros menesteres menos confesables. (...)".

Antes, en 2017, ella había posteado un material que amerita una relectura: 

"(...) El plato fuerte que brinda Barbaccia es aquel que se vuelca sobre el rol del ex jefe de la contrainteligencia argentina (sector 85), Horacio Antonio Stiusso, mejor conocido como Jaime. De contrainteligencia, Jaime sabía mucho. Tal vez no en el sentido institucional que se le da a la palabra, sino en cuanto a contrarrestar todo lo que podía haber de inteligencia y de datos de interés para la seguridad de su país y en particular para la investigación de los atentados de la Embajada de Israel y luego de la Amia que estuvieron a su cargo. Su avance en una carrera ha sido inversamente proporcional a sus logros. Eso es lo que se podía deducir del personaje antes del aporte de Barbaccia el jueves.

Para los que no conocen el expediente Amia, el rol del que fue, en la práctica, el mandamás de la principal central de inteligencia de su país, durante más de dos décadas, consistió en la deslegitimización sistemática de la pista bonaerense en el atentado Amia.

Una de las grandes paradojas de Stiuso es que su palabra es considerada con rango de autoridad casi indiscutible en su país, eximiéndolo no solo de dar pruebas, sino de expresarse en castellano correcto. En sus varias declaraciones que pudimos leer, sorprende la extrema parvedad intelectual de los detalles que brinda en causas complejas. Barbaccia evoca esa dimensión casi “mágica” en torno al verbo stiusiano.

Lo que no se conocía de Stiuso y, seguramente no tan pormenorizado, es el nivel de participación directa en la destrucción de pruebas y los falsos testimonios en torno a la conexion policia. Sin lugar a dudas, ese es el valor del juicio Amia 2: que los ex policías han abierto ellos mismos una caja de Pandora, la cual deja expuesto de modo vertiginoso cuan involucrados están en el estrago, a medida que se suceden las declaraciones de las defensas, de los testigos o de las propias querellas. Se está destapando con una transparencia nunca vista antes en Argentina el rol de los participes y sus cómplices.

Es de la boca mismo de Stiuso, en junio de este año que se pudo medir la magnitud de lo ocultado al entonces juez Juan Galeano y a los fiscales Eamon Mullen, el fallecido (muy probablemente asesinado) Alberto Nisman y Barbaccia. Entre esos elementos se destaca el haber obviado dar a conocer la participación de varios miembros de la policía bonaerense en casa de Carlos Telledin, el reducidor de autos, el 26 de julio de 1994, cuando se pacta una versión aceptable para todos los componentes de la conexión local, una vez establecido el origen de la Trafic utilizada para el atentado. (...)".

Aquí corresponde realizar una pregunta tan maldita como imprescindible: ¿Cuál fue el aporte concreto de Nisman en esta historia truculenta, durante todos los años que estuvo al frente de la Fiscalía Especial?

Resultaría harto interesante conocerlo en profundidad porque, en general, los trabajos de Nisman, pese al abultado presupuesto disponible, se refirieron a cuestiones que ya estaban en los expedientes conocidos. O a situaciones muy posteriores al atentado. Un inventario al respecto ayudaría mucho a ubicar el asunto en su medida justa.

En este texto no pretende abrir un juicio de valor acerca de algo que se desconoce (¿Cómo murió Nisman?) pero sí se procura obligar a un poco más de profundidad cuando se opina acerca de una cuestión tan compleja, acerca de la que tanto debaten muchos argentinos hoy día, sin siquiera haberse aproximado previamente a la documentación disponible. Sin duda, una frivolidad bien criolla.

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