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EL APOCALIPSIS NO LLEGÓ

3 semanas y Alberto F. puede festejar (la implosión no ocurrió)

Lun, 30/12/2019 - 3:34pm
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Alberto Fernández asumió como Presidente de la Nación el 10/12, con 21 días por delante. El resultado le permite un respiro respecto de lo que ocurría cuando se sentó en el sillón de Bernardino Rivadavia. Falta mucho para estabilizar y aún más para crecer, pero los agoreros tienen un problema para mantener sus previsiones porque erraron hasta ahora en la elaboración de sus hipótesis. Por supuesto que falta mucho pero los 'dueños del dinero' le concedieron cierta confianza que Alberto F. tendrá que potenciar.

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El riesgo-país fue el termómetro utilizado para fulminar a Fernando De la Rúa y Domingo Cavallo, a manos de la alianza bonaerense Eduardo Duhalde/Carlos Ruckauf & Raúl Alfonsín.

El riesgo-país regresó a escena cuando a Mauricio Macri se le complicó mucho la macroeconomía, con impacto en el mercado cambiario.

El riesgo-país está bajando desde que asumió Alberto Fernández e inició un plan de austeridad al que llamó 'de solidaridad', y que concede prioridad a evitar, en el corto plazo, varios 'defaults', comenzando por el social -un tema recurrente en cada diciembre- y el financiero externo -todos los opositores habían apostado por un incumplimiento unilateral del calendario de vencimientos del Estado argentino-.

Entonces, Alberto Fernández sorprendió al mercado financiero, que compartía las expectativas de los opositores, quienes, desprevenidos, mantuvieron sus especulaciones políticas en vez de buscar información veraz que les hubiera permitido conocer qué estaba ocurriendo no sólo en Ciudad de Buenos Aires sino también en Washington DC.

En definitiva, ellos subestimaron no sólo las interconsultas del ministro Martín Guzmán con los técnicos del Fondo Monetario Internacional sino los diálogos de enviados de Fernández con los tenedores emblemáticos de deuda pública argentina.

El apocalipsis no ha ocurrido y ahora hay que explicar a los clientes y a la opinión pública que la implosión o demora o no sucederá.

En el cierre de 2019, aplicando  US$752 millones por un lado y US$ 98 millones por el otro, el Estado pagó vencimientos del bono Discount y el que se emitió a 100 años, y sigue mejorando el vínculo con los acreedores.

Es más: con $4.571 millones captados en Letras Instransferibles se pueden pagar vencimientos hasta marzo. 

Por supuesto que aún es un equilibrio precario, que para convertirse en estabilización precisa de varias confirmaciones, comenzando por la del FMI y continuado por la de los bonistas principales.

Sin embargo, hay motivos elocuentes para que Alberto Fernández pueda festejar el final de 2019 y el inicio de 2020.

Suponer que las dificultades en la negociación política que padece el gobernador Axel Kicillof resultará algo más que una anécdota del fin de semana o debatir si María Eugenia Vidal dejó mejor o peor la Provincia de Buenos Aires que Daniel Scioli, no impacta en Nación ni llegará muy lejos.

Sí, hay un riesgo sobre la recuperación de la capacidad instalada en la industria manufacturera y sobre la tasa de actividad de la economía en general pero, por ahora, el ministro Guzmán confía en el alto impacto de la reversión de expectativas.

No todo es aritmética en una economía sino que las expectativas también tienen un peso específico importante.

John F. Muth, Robert Lucas y Thomas J. Sargent son los economistas que parieron la 'Teoría de las Expectativas Racionales.

Si la expectativa de los críticos deposita ahora su foco de fracaso en algún desacuerdo con el FMI porque la política exterior no coincide con los deseos de Donald Trump para la región, ¿cómo explicarán un entendimiento probable con el FMI?

Resultaría más interesante debatir cómo concederle un horizonte mayor a lo anunciado por la Administración que cumple 21 días, en vez de insistir con el advenimiento de la megacrisis.

Por ejemplo, la cuestión de la baja de la inflación, que debería merecer mayor atención de parte de todos. Alberto F. cuenta a su favor con el desastre inflacionario que promovió Mauricio Macri, traspié que le quita autoridad a la oposición para ver la paja en el ojo ajeno.

Sin embargo, podría promoverse un debate interesante y sólido que permita reducir la puja por la distribución de la riqueza que siempre provoca la inflación, más allá de los decretos y leyes. Resultaría una contribución fundamental para no transcurrir el año 2020 de bono en bono.

Otro ejemplo, para el futuro no muy lejano: Alberto F. y Martín Guzmán deberán ver cómo considerar aquel consejo que el ya mencionado Lucas le dio a Barack Obama, ante una pregunta de un periodista: "Si quiere estimular el crecimiento de la inversión, la productividad y el ingreso, recorte los impuestos sobre el capital."

Obama no pudo / no quiso / no supo, pero a Donald Trump le ha permitido superar hasta su falta de decoro, de moral y de idoneidad.

El peronismo, al igual que el radicalismo y el PRO, siguen padeciendo una confusión gigantesca entre Estado presente vs. Estado eficiente, y entre tamaño del Estado vs. la calidad de las prestaciones del Estado. Hay mucho para trabajar en semejante dilema crónico.

Cierta mala praxis imperante justifica la financiación del Estado que destroza a la economía privada. La economía no puede seguir resolviendo la financiación del gasto público exclusivamente aumentando la presión tributaria.

Luego, un dato clave: será el empleo nuevo, y no un 'paquete' impositivo, lo que permita una respuesta verdadera a la pobreza y el hambre. Y la presión tributaria tiene que ver, en parte, con la generación de empleo.

El Estado puede participar en la redistribución de ingresos a través del sistema tributario pero cuidado que no congele la generación de empleo.

Será más productivo debatir estas cuestiones antes que seguir aferrados a la hecatombe vía Trump porque quienes opinan no tienen toda la información de lo que está ocurriendo entre bambalinas.