4 de marzo, Día Mundial de la Obesidad, enfermedad que se ha convertido en otra pandemia, con causas que son diversas: desde un componente genético hasta el estilo de vida. Y una hipótesis: existe una fuerte interrelación entre hipovitaminosis (deficiencia de) D y enfermedades cardiometabólicas.
LA OTRA PANDEMIA
Regalo para el Día Mundial de la Obesidad: Vitamina D
Día Mundial de la Obesidad pero también arma mortal contra COVID-19: vitamina D para todos, herramienta insustitiuible en la doble pandemia.
En definitiva: déficit de vitamina D en la etiología de la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular, asociándose hipovitaminosis D con los factores de riesgo como son
- la obesidad,
- la resistencia a la insulina,
- la hipertensión y
- la inflamación crónica de bajo grado.
Es más: podría existir una correlación significativa entre déficit de vitamina D y la mortalidad por eventos cardiovasculares.
La hipovitaminosis D en pacientes obesos se comporta ya desde la edad juvenil como factor de riesgo para desarrollar resistencia a la insulina y diabetes tipo 2, siendo conocida la asociación entre obesidad y disminución de las concentraciones plasmáticas de 25(OH) vitamina D.
Los adultos obesos tienen un riesgo elevado de déficit de vitamina D porque parece el tejido adiposo secuestra esta vitamina liposoluble.
- “Se baraja la posibilidad no sólo de que en la obesidad sea más frecuente el déficit de vitamina D, sino que, a su vez, el déficit de esta vitamina pueda contribuir al desarrollo de obesidad”.
- “A mayores niveles de vitamina D, menor proporción de masa grasa. Debemos conocer el posible papel de la vitamina D en la prevención de la aparición de obesidad”.
Los adultos obesos tienen un riesgo elevado de déficit de vitamina D porque parece observarse que el tejido adiposo secuestra esta vitamina liposoluble.
Algunos autores sugieren que quizás sería posible revertir la prevalencia creciente de obesidad mediante la mejora del estatus de 25(OH) vitamina D.
Dada la dificultad de reducir el peso en un gran número de pacientes obesos, suplementar con vitamina D sería una forma práctica y económica de intentar reducir el riesgo de la diabetes, apunta esa teoría.
Con la mejora de las concentraciones plasmáticas de 25-hidroxi vitamina D en el paciente obeso, se podría aliviar la carga de la resistencia a la insulina.
En días de COVID-19
'Reviews in Endocrine and Metabolic Disorders' públicó en enero de 2022 que la vitamina D se asocia con actividades biológicas de los sistemas inmunes innato y adaptativo, así como con la inflamación.
En estudios observacionales, se ha encontrado una relación inversa entre las concentraciones séricas de 25-hidroxivitamina D y el riesgo o la gravedad de la enfermedad por COVID-19. Se han propuesto varios mecanismos para el papel de la vitamina D en COVID-19, incluida la modulación de las respuestas inmunes e inflamatorias, la regulación del sistema renina-angiotensina-aldosterona y la participación en el metabolismo de la glucosa y el sistema cardiovascular.
Las concentraciones bajas de vitamina D podrían predisponer a los pacientes con COVID-19 a resultados graves no solo a través del síndrome hiperinflamatorio asociado, sino también al empeorar el metabolismo de la glucosa y las enfermedades cardiovasculares preexistentes.
Algunos ensayos controlados aleatorios han demostrado que la suplementación con vitamina D es beneficiosa para reducir la positividad del ARN del coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave, pero no para reducir el ingreso en la unidad de cuidados intensivos o la mortalidad por todas las causas en pacientes con COVID-19 de moderada a grave.
Sin embargo, la evidencia actual sugiere que tomar un suplemento de vitamina D para mantener una concentración sérica de 25(OH)D de al menos 30 ng/ml (rango preferido 40-60 ng/ml) puede ayudar a reducir el riesgo de COVID-19 y sus resultados graves, incluida la mortalidad.
Aunque se justifican más estudios bien diseñados, es prudente recomendar suplementos a las personas con deficiencia de vitamina D durante la pandemia de COVID-19 de acuerdo con las pautas internacionales.
Dónde obtengo Vitamina D
La nutricionista Carla Goltz afirma que, desde un punto de vista teórico, una de las principales fuentes de la vitamina D es el sol, porque nuestro organismo es capaz de elaborarla al exponerse a la radiación solar.
En regiones de buen clima, la exposición de los brazos y la cara durante 10 a 15 minutos sin protector solar en horarios de 11:00 a 15:00 debería alcanzar para proveer la VD diaria necesaria. Una exposición solar mayor a los 15 minutos no aporta ningún beneficio, aparte de los riesgos ya conocidos.
Es importante tener en cuente que la síntesis en la piel está afectada negativamente por una cantidad de factores que pueden reducirla, entre ellos, la latitud, la estación del año, la hora del día, a los que se suman la pigmentación de la piel.
Pocos alimentos son fuente natural de vitamina D. Los que mas aportan son los pescados grasos:
- arenque,
- salmón,
- sardina,
- atún.
También se encuentra en aceites de hígado de pescados, como el de bacalao.
Otro alimento como la yema del huevo contiene vitaminia D pero en cantidades muy bajas, lo que hace muy improbable cubrir las necesidades de esta vitamina con las cantidades que tienen estos alimentos.
Mantener los niveles adecuados de esta vitamina, ayuda a la absorción del calcio en el organismo, manteniendo su nivel en dientes y huesos.
También, los niveles adecuados en la sangre previenen el desarrollo de enfermedades como la osteoporosis y protegen frente a las fracturas de huesos.












