La jubilación implica mucho más que una persona que cumplió 60 años, en el caso de las mujeres, o 65, en el de los varones, pase desde la integración de aportes jubilatorios al sistema previsional a ser beneficiario y cobrar un haber mensual: conlleva, además, definir qué sigue al entrar en la Tercera Edad, si retirarse o permanecer laboralmente activo.
LA VIDA DEL DÍA ANTES
La jubilación exige 30 años de aportes y otro tanto insume prepararse para la Tercera Edad
Prepararse para la jubilación debería comenzar 10 años antes del plazo legal y de reunir los 30 años de aportes jubilatorios. La Tercera Edad es casi otra vida.
En esa decisión se evalúa si la jubilación sola alcanza para sostener una calidad de vida pretendida, si hay ahorros previos que la apuntalen, si amerita reforzar ingresos en lugar de retirarse y si el estado de salud da como para continuar trabajando.
Como son tribulaciones muy delicadas para los días después, lo recomendable es programar con antelación estas alternativas, porque la Tercera Edad abarca precisamente desde el momento de la jubilación en más y dada la expectativa de vida promedio que mide la Organización Mundial de la Salud, de 82 años para la mujer y 78 para el hombre, la sobrevida estadística sería de 22 y 13 años respectivamente.
Los adelantos de la ciencia médica y la conciencia del autocuidado, inclusive, estiran aún más esa ponderación y cada vez son más los casos de longevidad que superan los 80 y los 90 años.
La crisis de la salud pública, privada y la social de Argentina asoma, por ahora, más como una amenaza que como la concreción de un proceso irreversible que altere la tendencia a la prolongación de la vida.
Archivo Urgente24
Conviene definir más de 10 años antes de la jubilación con qué sistema de salud afrontar la Tercera Edad porque salvo los aportes al PAMI, que son obligatorios por ley, optar por una prepaga u obra social con más de 60 años de edad tiene costos inaccesibles para una gran mayoría.
Aún con estas coyunturas que se van interponiendo, planificar y ahorrar para la jubilación —lo que implica invertir, gestionar los impuestos, definir el estilo de vida— encaminan hacia un futuro seguro y trazan una especie de guía para cada etapa de la vida.
Jubilación 30 años después
Por más que parezca fuera de contexto, desde que las personas se afianzan en su carrera profesional y laboral, que sería cuando se deja de pertenecer a la Generación Z, es conveniente separar algún excedente de los ingresos para destinarlo a ahorrar con vistas a la por entonces lejana jubilación, aprovechando el poder del interés compuesto
Lo ideal sería no sentirse presionado a ahorrar hasta el último centavo cuando se tienen entre 20 y 30 años, sino que hay que disfrutar de la vida, ya que se es joven una vez.
En el caso de los que trabajan por cuenta propia (cualquier aporte del empleador sería tomado como una especie de ahorro adicional) tendrían que apartar al menos el 15 % de los ingresos brutos o de las ganancias anuales previstas.
Es más que probable que en la reforma previsional que enviará el Gobierno al Congreso la figura estelar sea la privatización parcial o total y que reaparezcan los bancos como administradores de los fondos, como eran las AFJP estatizadas por el kirchnerismo.
Diversificación de carteras
El mercado de capitales que se ha venido delineando da lugar a que se diversifiquen las carteras de inversión y se incluyan activos de mayor riesgo, como las acciones.
Los asesores financieros aconsejan ir de mayor a menor. A cuanto más lejos de la jubilación se está, arriesgar menos, a medida que se aproxime el retiro, cambiar por bonos.
Esto no significa que la proporción de acciones sea baja; muchos fondos para 2030 aún mantienen un 50 % o más en acciones.
Controlar gastos no significa privarse
El seguimiento que se haga de los gastos permite detectar desviaciones. Cuando se reciben aumentos de sueldo, una parte se debe destinar al ahorro, priorizando tal vez el plan de jubilación antes de dirigir esos recursos principalmente a mejorar el estilo de vida.
Para quienes ganan más, el presupuesto debería funcionar menos como una limitación y más como una herramienta para optimizar el flujo de caja y aumentar la flexibilidad a largo plazo.
Orientación cuando faltan 20 años
Se impone optimizar rendimientos prestando atención a qué activos son adecuados para cada cuenta. Inclusive, abrir una cuenta de inversión gravable es conveniente, aun si no puede invertir mucho. Los bonos se adaptan mejor impositivamente.
Al ser el potencial de ingresos el mayor activo de cada persona activa, se impone protegerla con un seguro de invalidez y, si es necesario, un seguro de vida. El seguro de invalidez paga un porcentaje de tu salario ante la incapacidad para trabajar.
Para alguien sano hasta es posible encontrar una prima más baja o una mejor cobertura por el mismo precio con una póliza fuera del empleador, dice George Gagliardi, fundador de Coromandel Wealth Strategies.
A 10 años antes
Asumiendo que se accederá a la jubilación en aproximadamente 10 años, se debe tener ahorrado cerca de siete veces el salario actual, según una investigación de Fidelity.
Ello encamina a ahorrar aproximadamente 10 veces el salario final para la jubilación y a mantener el nivel de vida actual. Si la jubilación es previa a cumplir los 65 años, serán necesarios más ahorros; si se hace después, menos.
Los expertos dicen que con el 75 al 80% de los ingresos recibidos antes de la jubilación se puede vivir bien.
Quedan 10 años por delante para hacer cambios: ganar más, reducir gastos o retrasar la jubilación.
Para los que forman parte del 82% de los empleados que reciben pago mediante depósito directo, dividir el salario en varias cuentas permite ahorrar más.
Según un estudio reciente, los usuarios de depósito directo que dividen sus ingresos ahorran hasta $90 más al mes que aquellos que usan otro método de ahorro.
No sólo finanzas
La embajadora de Stanford, Annie Coleman, advierte a quienes están inmersos en el tránsito entre la vida activa a la pasiva que: "Sin estrategia de longevidad, no hay estrategia de crecimiento’. Ni para las personas, ni para la sociedad".
Prefiere no hablar de jubilación, sino de reinvención.
Otra cuestión no menor para tener en cuenta a la hora de sentarse a pensar en el futuro.













