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VOLUNTARIADO BARRIAL

Jubilado arma juguetes para regalar y fomenta la lectura con una casita literaria

Un jubilado de 83 años predicó con el ejemplo y levantó una casita literaria en la vereda para fomentar la lectura en el barrio. También hace y dona juguetes.

Siendo un niño de 10 ó 12, había leído Robinson Crusoe (Daniel Defoe, 1719), historia ésta que despertó en él la atracción por la aventura y el deseo de compartir con otros.

Jubilado en acción

Mario Erkekdjian diseñó e hizo con sus propias manos una pequeña estructura de madera equipada con estantes para proteger los libros de las inclemencias del tiempo.

Comenzó en 2021 con apenas 300 libros personales, no solo transformó la dinámica cultural de su barrio al fomentar la literatura en cientos de niños, jóvenes y adultos, sino que también fortaleció los lazos comunitarios al inspirar talleres de cuenta cuentos y la réplica de estas casitas en diversos puntos del país.

Funciona bajo la premisa del intercambio libre, donde cualquier persona puede ingresar y llevarse hasta dos ejemplares bajo su propia responsabilidad, sin necesidad de anotarse ni dejar datos.

Jubilado, 83 años, Mario Erkekdjian diseñó y construyó una casita literaria en la vereda de su casa e inspiró al municipio de San Isidro para fomentar el hábito de la lectura mediante la extensión a otros barrios.

Jubilado, 83 años, Mario Erkekdjian diseñó y construyó una casita literaria en la vereda de su casa e inspiró al municipio de San Isidro para fomentar el hábito de la lectura mediante la extensión a otros barrios.

En 2023 el municipio de San Isidro declaró a La Casita Literaria de Interés Municipal y Cultural, y en 2024 la Legislatura bonaerense la distinguió como de Interés Legislativo Provincial. También fue reconocida como Embajada de la Paz por la asociación Mil Milenios de Paz.

Taller de juguetes de madera

Hace 12 años, ya retirado de la actividad laboral, se dedicaba desde su taller a realizar creaciones de madera para los chicos y hospitales del barrio, donde se ganara la imagen de ser “el que sabe arreglar todo”.

Pasaba todas las tardes en el taller de su casa, seguía escuchando la radio y se dedicaba a hacer juguetes.

En realidad, su historia y sus habilidades para diseñar sueños habían comenzado hacía 40 años, cuando con su vecino decidieron sacar la medianera y convertir ambos fondos en un patio común, que equiparon con hamacas, tobogán, subibaja, quincho y pileta hechos por ellos mismos.

No sólo disfrutaban del espacio compartido sino que se repartían las tareas de cuidado y mantenimiento.

Transcurrieron los años y ya sin su cofrade, aplicó una máquina sinfín con caladora y torno a la realización de monos, dinosaurios, cebras, gatos, vacas, ardillas y cocodrilos.

Todo se recicla

Piezas de madera que toman vida en su taller donde todo se recicla. Mario tiene mirada de Geppetto en el Viejo Hospital de los Muñecos y cuatro ojos para aprovechar hasta la última astilla de cada material: latas, cajas, macetas, cuadernos.

Por ejemplo, de las tapas negras de una vieja agenda recortó las aletas de un pingüino. De la base de una lata, exprime unos ojales que serán los ojos del animalito.

En una habitación pegada al taller, una biblioteca asoma entre más herramientas, cuerdas, llaves, tornillos, clavos y arandelas.

Como hacer juguetes de madera

“Cuando trabajaba viajaba mucho a Austria. Allí empecé a conseguir libros que muestran cómo hacer los juguetes de madera”, le contaba a una guía armenia.

La carpintería que el ingeniero jubilado montó en su casa, donde fabrica juguetes de madera y los dona a hospitales y chicos del barrio.

La carpintería que el ingeniero jubilado montó en su casa, donde fabrica juguetes de madera y los dona a hospitales y chicos del barrio.

La idea de hacer juguetes empezó como un mandato inevitable cuando empezaron a festejar los cumpleaños de sus hijos.

En las tarjetas que llevaban al colegio estaban representados caballos, vacas, gatos y dinosaurios de madera que los chicos se colgaban con un piolín, como un collar, del cuello.

Detrás de cada animalito, todavía se lee lo que la madre escribiera a mano hace cuatro décadas: “Te invito a mi cumpleaños de 14.30 a 17”.

Después, los compañeros de sus hijos completaban la creación. Con plasticola pintaban los ojos y con acuarelas, las patas.

Y cuando iban a jugar, los chicos pedían llevarse los chiches, por lo cual, papá Mario orgulloso fabricaba animalitos por demás, para que todos tuvieran su souvenir en madera.

Sierra sin fin

La primera herramienta que llegó al taller fue justamente esa sierra sinfín que ahora tintinea y que Mario consiguió en una venta de garage.

Cuando trabaja como ingeniero mecánico en una empresa dedicada a la protección contra incendios en la Argentina, estaba vinculado con instalaciones fijas y vehículos especiales para obras civiles e industriales.

Su ingenio era aplicado al diseño de vehículos como buques y camiones de bomberos, entre otros.

Completó hasta cuarto año de Ingeniería y tuvo una empresa que producía vehículos y sistemas contra incendio, de la cual se desvinculó hace 15 años.

Antes que eso, había sido boy scout y mochilero.

Proyecto municipal en San Isidro inspirado en la iniciativa de Mario Erkekdjian.

Proyecto municipal en San Isidro inspirado en la iniciativa de Mario Erkekdjian.

Inspirada en su iniciativa de casita literaria, la Subsecretaría de Educación del Municipio de San Isidro impulsó el proyecto “Escuelas Técnicas Construyendo similares en el marco del programa San Isidro Ciudad Alfabetizadora, con el objetivo de promover la alfabetización, el acceso a la lectura y el encuentro comunitario en los espacios públicos del distrito.

FUENTE: Municipio San Isidro