La vorágine de las fiestas navideñas y el fin de año trae consigo una oleada de estrés que golpea especialmente fuerte a los argentinos. Entre el calor agobiante de diciembre, las interminables colas en los shopping para comprar regalos y la planificación de las tradicionales reuniones familiares, muchas personas experimentan una montaña rusa emocional que merece especial atención.
REUNIONES, COMPRAS Y CALOR
El estrés crece en diciembre: Cuáles son los tips para disfrutar más las fiestas
El estrés y fin de año son una dupla muy común, por lo que se considera esencial reservar momentos de calma y bajar las expectativas para afrontar esta época con más serenidad.
La realidad de estas fechas festivas no siempre coincide con las postales perfectas que abundan en redes sociales. Mientras algunos disfrutan armando el arbolito con mate en mano, otros se enfrentan a una batalla interna menos visible pero igualmente real. " La ansiedad puede desencadenarse por la sobrecarga de actividades, ya que, durante estas fechas, las agendas se llenan de eventos, compras y tareas adicionales que pueden generar cansancio, estrés o la sensación de no tener tiempo para uno mismo", detalla la Dra. Elsa Costanzo, MN 105.493, jefa del Servicio de Psiquiatría de Fleni.
El peso de las expectativas se intensifica cuando el calendario marca los últimos días del año. La costumbre argentina de hacer un balance anual, sumada a la presión por cumplir con compromisos sociales (desde el brindis con los compañeros de trabajo hasta la cena familiar del 24) puede convertirse en una fuente significativa de malestar emocional. La especialista señala que este período invita a una reflexión que, en ocasiones, destapa sentimientos de frustración ante metas no alcanzadas.
Para navegar estas aguas turbulentas con mayor serenidad, los especialistas proponen diversas estrategias. Las cuáles detallamos a continuación.
Cómo evitar que el estrés arruine las fiestas de fin de año
- Cultivar la autocompasión: Esta tarea resulta fundamental al momento de evaluar el año transcurrido.
- Las expectativas realistas funcionan como un ancla en medio de la tormenta: No hace falta preparar doce platos diferentes para la cena navideña ni comprar los regalos más costosos.
- Las redes sociales suelen mostrar una versión cinematográfica de las fiestas: Vale recordar que detrás de cada foto perfecta en Instagram hay decenas de tomas descartadas.
- La práctica del mindfulness (técnica de meditación) emerge como una herramienta valiosa: Unos minutos de respiración consciente pueden ser tan reconfortantes como una siesta en verano.
- El ejercicio de la gratitud permite iluminar aspectos positivos que el trajín diario opaca: Como cuando se encuentra un billete olvidado en un bolsillo, reconocer pequeños logros genera alegría inesperada.
La Dra. Costanzo ofrece una reflexión final particularmente reconfortante: "Si se siente ansiedad, no hay que juzgarse; es una respuesta natural. Hay que tomarse el tiempo para reflexionar, descansar y renovar la energía para el nuevo año, sabiendo que se puede empezar de nuevo cada día. La paz interior no depende de las circunstancias externas, sino de cómo logramos gestionarlas".
Las fiestas, como el mate, pueden ser dulces o amargas según cómo se las prepare. La clave está en encontrar el equilibrio propio, sin presiones ni autoexigencias desmedidas. Después de todo, cada persona tiene su propia forma de celebrar y cerrar el año.
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