El envejecimiento en un mundo donde cada vez más aumenta la longevidad sigue suscitando fórmulas para encararlo y la actividad física es condición sine qua non cualquiera sea el enfoque, al igual que la sociabilidad, pero se les agregó una nueva recomendación para abordar la etapa: aburrirse sin culpas para que la mente pueda divagar.
MOVIMIENTO MÁS PAUSA
Combo contra el envejecimiento: actividad física sí, pero no sin amor y aburrimiento
La fórmula contra el envejecimiento prioriza la actividad física, pero no alcanza si no se cultiva dar y recibir amor, además aburrirse para ser creativos.
Dejar que la mente flote libremente mientras no se hace nada abre un espacio creativo y de bienestar incomparable para asociarlo al movimiento físico y al relacionamiento social que se traducen en más y mejores años de vida.
El filósofo y escritor alemán Stephan Zweig se pasó 20 años estudiando 14 casos sobre los momentos estelares de la humanidad que jalonaron la historia para volcarlos en un libro: el asesinato de Cicerón, la expedición fallida al Polo Sur del capitán Scott o la fiebre del oro de California en 1848, entre otros.
El principio afirma que todo aquello que ha valido la pena en la vida, nació en pequeños instantes de inspiración, siendo que nadie descubrió nada importante en momentos frenéticos.
El envejecimiento, resultado de una fórmula polimónica
La cirujana general y especialista en nutrición metabólica y hormonal, Mónica Mora, exhortó a volver a la divagación desde su cuenta de Instagram:
"Que la gente vuelva a aburrirse, poquito, sin culpa, y deje que la mente divague para dar lugar a la creatividad", exhortó.
Y enumeró los momentos estelares de la humanidad, contenidos en el libro de Zweig, donde se produjo la chispa: "Arquímedes estaba dándose un baño cuando descubrió la flotabilidad; Isaac Newton, en 1666, estaba viendo cómo caían las manzanas y, en su ensoñación, se preguntó si la fuerza que la atraía hacia el suelo era la misma que mantenía a la Luna en órbita alrededor de la Tierra; el propio Einstein en 1905, estaba ahí dando vueltas y se preguntaba qué sucedería si se subiera a un rayo de luz y ahí nació la relatividad.
Necesidad de aburrirse
Además de hacer deporte, que puso de relieve que funciona mejor que los antidepresivos porque fabrica una sustancia BNDF (el factor neurotrófico derivado del cerebro que lo lleva a su máximo potencial), insistió con la necesidad de aburrirse, de divagar.
"Conocer nuestros pensamientos, las relaciones sanas. El estudio más importante que existe sobre envejecimiento en el mundo está en la Universidad de Harvard. Lo lidera Robert Wandinger, quien ha mirado cómo envejecer y proteger el envejecimiento", dijo.
Agregó: "De todas las variables, la soledad mata, las relaciones saludables nos protegen. Hay que dedicarle más tiempo a la gente que queremos, hay que volver a querer, a meter amor, intoxicados de miedo nos salva la oxitoxina, nos salva el amor", enfatizó.
Experto en felicidad, Waldinger había dicho al respecto que "el hallazgo sorprendente es que nuestras relaciones y la felicidad que sentimos en ellas influyen poderosamente en nuestra salud".
El autocuidado
Y que "cuidar el cuerpo es importante, pero cultivar las relaciones (las familiares, las sociales) también es una forma de autocuidado. Creo que ahí reside la clave", añadió, destacando que muchas de las enfermedades que se sufrieron eran evitables.
Una de las cosas simples que pueden cambiar la salud mental… y que hoy casi nadie prioriza, es mover el cuerpo, no solo por estética, sino por biología.
El ejercicio aumenta el BNDF, que es una proteína que favorece la neuroplasticidad, de modo que el cerebro aprende mejor, se adapta mejor y se deprime menos.
Pero se está perdiendo algo importante: aburrirse, para lo cual hay que prescindir del celular, de los estímulos y abstenerse de llenar cada silencio.
"Las mejores ideas no nacen del ruido, sino cuado la mente está en calma. La creatividad aparece en la divagación y llega la claridad", asegura.
Reflexiona que, en contraposición, vivimos hiperestimulados y que el cerebro no fue diseñado para estar activado todo el tiempo.
Termina aconsejando dedícale tiempo a las personas que se aman y a uno mismo, lo cual considera como un factor determinante en la longevidad: "La soledad enferma, las relaciones nutren y fortalecen", concluye.
En consecuencia, el autocuidado conjuga ejercicio físico, descanso, dieta, placer sexual; con la parte emocional: manejo del estrés, positividad, resiliencia; dar y recibir amor, tener relaciones sanas, y el equilibrio cognitivo, como la conexión con la Naturaleza, la música, algún hobby, el aprendizaje, los placeres y deseos.













