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RIVER PLATE

Marcelo Gallardo y la tentación de los necios

Los días de Marcelo Gallardo en River Plate tienen saldo más que positivo. Pero es, más allá de los triunfos, es bueno eludir la genuflexión e ir más profundo.

Fresquita, fresquita: ¿Fue la última victoria de Marcelo Gallardo como entrenador de River Plate en un superclásico? En caso de ganar esta Liga Profesional 2021 -le agregaría una de las frutillas del postre que le faltan-, habría que sumar el hecho de imponerse también durante el recorrido, en el clásico que marcó la primera derrota de Boca Juniors en la gestión Juan Román Riquelme/Sebastián Battaglia en este tipo de partidos.

Ya se dijo una y otra vez que Gallardo y River cortaron una racha de 11 años sin derrotar como local a Boca en torneos domésticos, alegrando a los simpatizantes de River luego de una tarde soñada, y además con sol. En el caso de Marcelo Gallardo, encontró un partido en el que ya exhibía la iniciativa y precisamente por ese motivo ocurrieron las jugadas que provocaron la rápida expulsión de Marcos Rojo, a quien el árbitro Fernando Rapallini castigó duramente, en parte para imponer orden desde el inicio en un juego que 'pintó arremolinado' por las primeras escaramuzas entre jugadores de ambos bandos.

No supo leer cómo estaba el partido Marcos Rojo y pagó cara la 1ra. amarilla (para nosotros excesiva), reconociendo que la 2da. estuvo bien sancionada. Pero Boca no puede quejarse mucho porque el mismo Rojo en clásicos recientes debió ser expulsado y los árbitros se hicieron los tontos. A no quejarse. “Ajo y agua…”

Con esta coyuntura, a River se le hizo todo fácil, acertó las 2 balas del 1er. tiempo, contó también con la complicidad de un arquero rival que tuvo una mala tarde y al partido le sobró un tiempo. Muchas concesiones en este nivel para un equipo como River.

Al momento de analizar las virtudes del entrenador deteniéndonos en este partido, la pregunta es: ¿Estuvo en el diseño previo y en la estrategia del DT este accidente? ¡Vamos muchachos! Paremos la mano un poco con el elogio fácil. Quitarse las anteojeras no significa desconocer las virtudes.

Sería necio no reconocer los méritos de Gallardo en este impactante ciclo de 7 años. Pero es mejor ser prudentes para analizarlo. Quienes exageran los éxitos tambien magnifican las derrotas. Cuidado con esa gente.

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Marcelo Gallardo y Matías Biscay, un equipo probado.

Marcelo Gallardo y Matías Biscay, un equipo probado.

De Madrid a Lima

Decían nuestros abuelos: “Algunos nacen con estrella y otros estrellados”. La historia de Marcelo Gallardo en River tiene más que ver con lo primero que con lo segundo.

Marcelo Gallardo asumió como entrenador en River en junio de 2014 y, desde entonces, River no paró de escalar hacia a la cima. Tras padecer la peor crisis de su historia con el descenso a la B Nacional en 2011, resurgió como el Ave Fénix y el destino puso a Gallardo en la cima del Olimpo: la Copa Libertadores de 2018, dirimida en Madrid (España) y ante Boca Juniors. Es muy complicado objetar ese logro.

También es cierto que Gallardo logró una identidad de juego que coincide con la historia del club y, en cualquier circunstancia, trató de imponerla sin importar lo que se ponía en juego. Siempre asumió la presión que esto conlleva y semejante audacia tiene un gran valor. Más de lo que muchos pueden creer. Debe valorarse más que el triunfo deportivo en sí, aunque con estos resultados es más fácil exhibirlo.

El logro deportivo muchas veces puede darse por accidente y no por merecimiento. En el caso de River y Gallardo, la mayoría de las veces ambos ítems fueron de la mano. Aplausos.

La única vez que no fue el River que destacamos ocurrió en el partido final con Flamengo por la Libertadores 2019, en Lima (Perú). Curiosamente, a pesar de cambiar su estilo, lo perdió sin merecerlo.

Más allá del 1-2, en aquel partido River salió a impedir el juego del rival, a “rasparlo” mucho y no a proponer lo suyo, quizás por respeto al tremendo poderío que ostentaba el oponente. Llamó la atención esa decisión del entrenador en aquel momento. Siempre se dice que River va al ataque pero en ese caso no fue así.

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Marcelo Gallardo en Madrid 2018.

Marcelo Gallardo en Madrid 2018.

El VAR

Gallardo, tal como muchos otros entrenadores contemporáneos, integran la Generación del VAR. Y esto ha sido clave en el máximo logro de la historia del club.

Para llegar a jugar aquella final en 2018, River tuvo a la tecnología como aliada para desembarcar en Madrid.

Imaginemos que River hubiera logrado todo lo conseguido sin lo de Madrid. ¿Hubiera sido este ciclo tan impactante sin Madrid 2018? La respuesta es No.

El VAR vino con el viento de cola que hay que tener siempre en la vida para marcar a fuego la historia. No todo es virtud sino que también existe lo que unos llaman 'suerte', otros 'destino', algunos le dicen 'coincidencia' y otros 'oportunidad', también 'culo'. Llámelo como quiera.

La jugada del penal de Ignacio Scocco ante Gremio, en la revancha de semifinales de aquella Liberadores 2018 no la había reclamado nadie. Ni siquiera los jugadores de River más cercanos al impacto en la mano del jugador brasileño involucrado en la jugada.

Sin discusión fue penal porque el VAR claramente lo demostró. Gonzalo Martínez convirtió esa pena máxima en gol y puso a River (ganó 2-1) en esa final ante Boca.

Luego, no poder jugar de local por la agresión de sus simpatizantes al ómnibus de Boca en la previa del desquite, tras el 2-2 de La Bombonera, lo hizo todo más épico.

Terminó llevando la contienda al plano internacional e involucró aún más al interés del mundo en este partido que ya de por sí lo tenía, y mucho.

Pero ain VAR, no hubiese jugado la final que lo inmortalizó.

Es cierto que después de un año más o menos, en la serie con Palmeiras, en la Libertadores 2020, el VAR le quitó la posibilidad de seguir en carrera luego de caer como local 0-3 y triunfar 2-0 de visitante. En el partido en Sao Paulo, la tecnología lo castigó de manera severa con jugadas tan finas como un hilo de coser. Justas decisiones pero sólo de VAR. Lo cortés no quita lo valiente, y hay que admitirlo también.

No sólo superó a Boca en aquel juego sino que lo hizo en 5 cruces directos:

  1. semifinales de la Copa Sudamericana 2014,
  2. octavos de final de la Libertadores 2015 -recordada por el gas pimienta-,
  3. en la Supercopa 2018 que se disputó en Mendoza (2-0 con tantos de Martínez y Scocco),
  4. la histórica final 2018, y
  5. la semifinal de la Libertadores 2019, tras un 2-0 en la ida de local y un 0-1 en el desquite de la Bombonera.

Con la mano en el corazón, en la mayoría de estos cruces River no superó a Boca en el desarrollo del juego pero obtuvo los resultados. Indiscutible. Por todo esto no hay que ser exagerados. Entendemos la euforia del simpatizante pero nosotros estamos para quitarle la pasión buscando un equilibrio.

Además, Gallardo pulverizó otros tantos récords:

  • 16 triunfos seguidos en Copa Argentina (6 en la del 2016, 6 en la del 2017 y 4 en la del 2018). El final del invicto lo decretó Gimnasia tras ganar por penales luego de empatar.
  • También el invicto más extenso en la historia del profesionalismo argentino con 32 partidos sin derrotas (21 triunfos y 11 empates). Tras ser derrotado por Vélez en el 24/02/2108 no volvió a perder hasta octubre de aquel cuando Colón consiguió un triunfo de local.
  • En Libertadores, 12 partidos sin perder con 4 triunfos y 8 empates fuera del Monumental: la racha fue tras la dura eliminación ante Lanús en 2017 hasta el 0-1 ante Boca dirigido por Gustavo Alfaro en el desquite de semifinales, el 22/10/2019.

Pero es una estupidez decir que si River gana lo hace por Gallardo y si pierde, es por culpa de los jugadores.

Estas exageraciones construyen una imagen de intocable e indiscutido pero son injustas y mentirosas. Así como los Reyes Mayos no existen, Ironman sólo vive en el mundo Marvel. Por supuesto que los necios siempre dirán otra cosa.

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Marcelo Gallardo y Enzo Pérez arquero, un recuerdo imborrable.

Marcelo Gallardo y Enzo Pérez arquero, un recuerdo imborrable.

Paremos la mano

Gallardo, tal como todo mortal, ha cometido errores que pasaron inadvertidos o por fanatismo o porque quienes tienen que marcarlo se hacen los distraídos o no lo ven,

Un ejemplo: 07/08/2021, Godoy Cruz 2 - River 1 (2 goles de Martín Ojeda y 1 Julián Álvarez, los mejores futbolistas del Torneo en curso) disputado en la ciudad de Mendoza, en el Feliciano Gambarte. El peor partido de River de estos tiempos, por funcionamiento: sólo se criticó a los jugadores y no al entrenador.

Sin embargo, hubo un error en la elección de los jugadores para un partido que

  • se desarrolló en un campo de juego imposible de dar 2 pases seguidos a causa del mal estado del terreno,
  • es de medidas relativamente pequeñas comparada con otras,
  • ante un equipo que proponía mucha fricción y presión en el medio como era aquella formación que dirigía Sebastián Méndez.

Ese día River utilizó en el medio del campo (zona de roce decidido por los mendocinos) a Palavecino, Paradela, Rollheiser y Fernández. Sumados en ataque a Álvarez y Girotti.

Todos futbolistas de buen pie que no 'sienten' la marca. Conclusión: Godoy Cruz le ganó el medio, lo presionó, no lo dejó jugar y le ganó bien el partido. Error del DT en la planificación previa.

Unos dirán que era el equipo suplente y que River estaba pensando en la Copa Libertadores. Cuando se luce la camiseta de River, no hay equipo suplente.

Nada, simplemente aceptar que Gallardo es humano, se equivoca como todos y no puede hacer todo bien. El problema ocurre cuando se construye el tótem, cuando se intenta elevarlo a semidios.

Carlos Bianchi

Desde fines de 2019, luego de la final perdida ante Flamengo en ese partido increíble y que la suerte le jugó en contra, parece que el viento de cola dejó de soplar.

Tras esa eliminación River no paró de planchar en contiendas importantes pero claro… la espalda de Gallardo es tan grande como la de Mike Tyson y se aguanta todo.

Y Gallardo lo debería considerar antes de mover ficha para emigrar hacia otro lado, sabiendo que en esta profesión se pierde más de lo que se gana. Gallardo ostenta el 62% de efectividad, algo muy difícil de igualar. Y en otra liga, otro fútbol, otras urgencias, no le van a tener tanta paciencia, en caso de necesitarla. No deja de ser uno más que llegaría con buena reputación.

Por eso 'el Muñeco', en pleno desarrollo de la Copa América, hizo público su interés de dirigir la selección nacional después de diciembre 2021, cuando aún no se conocía cuál sería el futuro de Lionel Scaloni.

Fue evidente que intentó quedarse en el medio local, dando un paso mayor que el de dirigir a River. Lo de Barcelona será tentador pero… la selección es la selección.

Aquel tute no le salió bien porque Scaloni metió el pleno y se aseguró la butaca en el Mundial de Qatar, respaldado por Lionel Messi y otros referentes.

Si en diciembre, Gallardo decidierea no seguir en River, él tendrá que exponer el cinturón de Campeón. La historia de Carlos Bianchi tras dejar Boca puede ser un ejemplo muy concreto a considerar.

Si bien son 2 personas diferentes, lo conseguido en el fútbol local es bastante similar. Carlos Bianchi suma, además, Torneos Intercontinentales ahora llamado Mundial de Clubes, galardones que Gallardo todavía no consiguió. Pero ni el AS Roma ni el Atlético de Madrid le resultaron exitosos.

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Marcelo Gallardo buscando su futuro.

Marcelo Gallardo buscando su futuro.

Final

Tras la dura derrota ante Flamengo, River perdió 2 campeonatos locales en los que Boca se los disputó hasta el final (y los ganó ambos), y también lo eliminó en la actual Copa Argentina por penales. Además, la eliminación a manos del Atlético Mineiro de la actual edición de Copa Libertadores.

Ahora le queda como único objetivo el Torneo local que peleará hasta el final y es el gran candidato. La ventaja con la que cuenta esta vez es que sólo se enfocará en la Liga Profesional y esto lo convierte aún más en favorito.

Pero deberá ratificar sus cualidades el día en que necesite demostrarlo en otro lado.

Es un entrenador joven y tendrá que seguir mejorando sus cualidades para imponerlas en otros ámbitos.

Pero, a decir verdad, hay veces que es más atinado taparse los oídos para no escuchar los excesivos elogios que rozan lo inapropiado.

En el fútbol se desliza con demasiada liviandad que alguien es el mejor del mundo sin establecer parámetros para semejante apreciación. El exitismo es un pecado, en especial porque quienes apelan a esa distorsión, carecen de capacidad para fundamentarlo.

FUENTE: Urgente24