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VERBORRAGIA

De Roberto Viola a Gregorio Dalbón: Blablablá y ficción

Gregorio Dalbón imita a Roberto Viola cuando creía que si lo metían preso, "ardería Troya" en la Argentina.

Roberto Viola lo dijo antes que Gregorio Dalbón: una orden de detención y ardería la Argentina. Todos sueñan con lo que ocurrió el 17/10/1945 pero no fue casualidad aquello de Juan Domingo Perón.

En el departamento de la calle Juncal, en el Barrio Norte de la Ciudad Autónoma, Roberto Eduardo Viola le explicaba al cronista su 'relato' de la represión ordenada por el 'Proceso de Reorganización Nacional'. Faltaba 1 semana para que Raúl Alfonsín jurase como Presidente de la Nación y el cronista estaba por 2da. vez en la vivienda de Viola, reuniendo apuntes para quien lo había contratado con la idea de escribir un libro que nunca realizó.

En el listado de gente a entrevistar estaba Viola, a quien el famoso contratante conocía mucho mejor que el novel cronista. Quizás por ese motivo lo había enviado, convencido de que el cronista preguntaría acerca de aquello que él no podía o no quería interrogar.

Viola había explicado en aquella 2da. entrevista su justificación de los interrogatorios brutales: la tortura a los detenidos la justificaba porque -para explicarlo sencillo- debían obtener confesiones en un tiempo breve ya que, de lo contrario, los guerrilleros sospecharían y mudarían su ubicación.

En ese momento, el cronista le preguntó:

-¿Ud. sabe que se habla de su detención en breve?

La respuesta fue:

A mi nadie me va a tocar. Ud. no tiene ni idea la gente que se movería por mi si me llegaran a detener. A mi nadie me va a tocar. Ud. no tiene ni idea la gente que se movería por mi si me llegaran a detener.

Viola vivía en una ficción. Cuando lo detuvieron sólo se contaron anécdotas de cuando había sido un fugaz Presidente de la Nación, a quien desplazó Leopoldo Fortunato Galtieri en un golpe dentro del golpe.

Años después dicen que también Carlos Álvarez creyó que si lo desplazaban habría multitudes enfilando hacia Plaza de Mayo para reclamar por su permanencia o por su elevación a Jefe de Estado.

Entonces, el llamado 'Chacho' -una falta de respeto a Ángel Vicente Peñaloza- se autodesplazó del Gobierno, abandonando a Fernando De la Rúa, aunque el colapso fue compartido por ambos, y de paso se llevaron al comedido Domingo Cavallo.

En el interín, hubo otro caso de gente que creyó que las masas irían al rescate: los del Movimiento Todos por la Patria, cuando intentaron ocupar el ex Regimiento de Infantería Mecanizada 3, en La Tablada, provincia de Buenos Aires.

Ellos creían que subidos a los tanques irían entre aplausos populares hacia Plaza de Mayo, desactivando un intento de golpe de Estado de los 'carapintadas': se habían devorado una operación de 'acción psicólogica' urdida en el Ejército Argentino, anticipo de lo que sucedería meses más tarde con Carlos Menem ya en el poder y en vísperas de la visita de George H. W. Bush.

Estos recuerdos ayudan a ilustrar los dichos de Gregorio Dalbón, abogado lenguaraz vinculado a la defensa de Cristina Fernández de Kirchner, quien auguró "un río de sangre" si detuvieran a su mandante y líder espiritual.

En verdad, el abogado de CFK es Carlos Beraldi, pero Dalbón se ha instalado como un vocero oficioso o algo parecido.

17 de octubre

Dalbón protagonizó así un error importante cuando el Frente de Todos intenta resurgir de su derrumbe electoral ocurrido el domingo 12/09.

La verborragia de Dalbón instala un concepto que es muy negativo para el FdT: la impunidad que concede la fuerza -en este caso, los simpatizantes de CFK volcados a las calles-, y así termina pareciéndose al ex general Viola.

Cualquiera podría preguntarle a Dalbón por qué motivo esa gente dispuesta a ofrecer su sangre en el altar de CFK no fue a votar por el FdT el 12/09, considerando que ella advirtió que las de 2021 son elecciones decisivas para el futuro de la democracia (en transición aún en la Argentina).

Dalbón se monta en la idea tan peronista de repetir el 17 de octubr de 1945, un movimiento popular que logró la liberación de Juan Domingo Perón y lo enfiló hacia la Casa Rosada al frente del Partido Laborista.

Pero aquel evento no fue espontáneo sino consecuencia de alianzas que concretó Perón durante los meses previos con sindicalistas: desde Ángel Borlenghi al luego traicionado Cipriano Reyes.

¿Cuál sería la red de alianzas de CFK, quien acaba de perder un comicio, y podría sufrir otra derrota el domingo 14/11?

Pero ¿por qué sería necesaria una manifestación popular?

  • Unos responderán que porque ella sería culpable, y no querría aceptar fallos judiciales adversos.
  • Otros dirán que porque, en ese caso, se impuso el 'Lawfare', la idea de una conspiración mediática-judicial para procesarla y condenarla, a CFK y su familia.

En cualquier caso, Dalbón dramatizó acerca de una situación que podría resolverse en forma más sencilla si su ex aliado, Alberto Fernández, en un caso extremo concretaría el indulto que algunos le reclaman y que CFK niega.

¿No le resultaría más sencillo confiar en Juan Manzur, el jefe de Gabinete de Ministros que CFK ayudó a imponer? ¿O es que Dalbón está diciendo que Manzur tampoco es confiable?

Hasta la fecha, las fuerzas K han intentado presionar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, institución que terminará resolviendo estas cuestiones; han amenazado con sustituirla o bien ampliarla.

En la CSJN se han quejado que las fuerzas K nunca expusieron un caso judicial sino argumentos políticos, que no corresponden a un ámbito jurídico.

Las fuerzas K ya promovieron, en su momento, una manifestación, con Hebe de Bonafini a la cabeza, contra el emblemático Palacio de Tribunales, inmueble del francés Norbert Maillart, construido por Miguel Juárez Celman, quien terminó 'renunciado' como Presidente, acusado de corrupto.

Nada ha cambiado en la Argentina.

FUENTE: Urgente24

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