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HIMNO NACIONAL

Argentina, su grito sagrado, las miserias y la hipocresía

A 209 años del grito ignorado: "¡Libertad, Libertad, Libertad!"... pero la Argentina no declaraba su Libertad. Todo para la foto, dirían algunos hoy día.

Himno Nacional (de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que era mucho más interesante que la República Argentina, porque incluía a Uruguay y Bolivia, y planteaba desde el nombre la idea federal que luego enterró Bartolomé Mitre con la complicidad de Justo José de Urquiza). Algo más: Himno Nacional que marca la enorme hipocresía de los líderes de la Ciudad de Buenos Aires porque cantaban sobre la libertad pero no se atrevían a declarar la independencia. Ni siquiera a izar un pabellón nacional.

Luego, reescribieron la historia que se enseña en los colegios (Primaria y Secundaria), una acumulación de mentiras para legitimar una falsa descripción de los acontecimientos. Los soldados morían en los campos de batalla por un territorio que no declaraba cuál era su intención ni su realidad. Sin embargo, los argentinos hoy día cuentan sus historias del Himno Nacional que ni siquiera se animan a cantar completo sino que recortan la letra según las conveniencias históricas. Otra vez recortando el pasado. Una vergüenza que merece su presente: el Himno Nacional se entona en la previa de los partidos de fútbol con un breve tarareo que no tiene letra.

Al Gran Pueblo Argentino... jódanse.

Una historia

El 11 de mayo de 1813 la Asamblea General Constituyente sancionó como Himno Nacional a la marcha escrita por Vicente López y Planes con música de Blas Parera.

La obra teatral ‘El 25 de Mayo’, de Luis Morante, fue el antecedente que dio lugar a la creación de nuestra canción patria. La puesta terminaba con un himno escrito por Morante, con música del español Blas Parera. Como espectador, Vicente López y Planes se inspiró en esa obra y escribió la primera estrofa de un himno que reemplazaría al anterior.

El 22 de julio de 1812, el 1er. Triunvirato le sugirió al Cabildo de Buenos Aires la composición de una marcha de la patria para ser interpretada al principio de las funciones teatrales y en las escuelas al finalizar diariamente las clases, debiendo el público escucharla de pie y descubierto. Al año siguiente, la Asamblea General Constituyente del Año XIII le encargó a Vicente López y Planes la letra del himno y a Blas Parera, la composición de una nueva música. El 11/05/1813 se aprobó como Marcha Patriótica.

El grito fue trastocado

A través de su historia la canción patria sufrió varios cambios. Pasó a ser Canción patriótica nacional, Canción patriótica hasta que una copia -publicada en 1847- lo llamó Himno Nacional Argentino, nombre que conserva hasta la actualidad.

La letra original era marcadamente independentista y antiespañola de acuerdo al espíritu de la época. Tiempo después, la Asamblea del año XIII pide una ‘modificación’ en la letra con la idea de conservar la convivencia política con diplomáticos españoles.

En 1860 Juan Pedro Esnaola realizó algunos cambios a la música, basándose en anotaciones manuscritas del compositor, creando una versión orquestada más rica desde lo armónico. Su versión original dura 20 minutos, y en 1900, se reglamentó por decreto del Poder Ejecutivo utilizar una versión reducida de la marcha para actos oficiales y públicos.

Finalmente, en 1924, se abrevió hasta establecer su duración en 3 minutos 30 segundos y/o en 3 minutos 53 segundos. Ambas extensiones metrológicas fueron utilizadas dependiendo de las circunstancias protocolares, hasta que se acordó unificar criterios estandarizando la primera y más breve.

Pero aquel consenso no fue definitivo; resulta que tiempo después, gracias al hallazgo de una partitura en el Museo Histórico Nacional, atribuida a Blas Parera, se introdujeron arreglos a la versión de Esnaola y esta se estrenó al público en el Teatro Colón el 25 de mayo de 1927, recibiendo críticas, (nada más tremendo que conocer, atesorar e introyectar emocionalmente una canción y que alguien ose modificarla), así que hubo que introducir la nueva versión, por decreto.

Entonces, el presidente Marcelo Torcuato de Alvear aconsejó hacer una versión más parecida a la de Juan Pedro Esnaola y, por decreto Nº 10.302, del 24 de abril de 1944, la marcha fue aprobada como himno. Su versión vigente corresponde a la transcripción realizada por Luis Lareta que se ajusta a lo acordado el 25 de septiembre de 1928 por el Poder Ejecutivo Nacional.

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Finalmente, en 1924, se abrevió hasta establecer su duración en 3 minutos 30 segundos y/o en 3 minutos 53 segundos.

Finalmente, en 1924, se abrevió hasta establecer su duración en 3 minutos 30 segundos y/o en 3 minutos 53 segundos.

El grito original; el grito legítimo

Sean eternos los laureles que supimos conseguir: coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir. ¡Oíd ¡mortales! el grito sagrado: ¡Libertad, libertad, libertad! Oíd el ruido de rotas cadenas: Ved en torno a la noble Igualdad. Se levanta a la faz de la tierra Una nueva y gloriosa Nación: Coronada su sien de laureles Y a su planta rendido un León.

(Coro) De los nuevos campeones los rostros Marte mismo parece animar; La grandeza se anida en sus pechos, a su marcha todo hacen temblar. Se conmueven del Inca las tumbas y en sus huesos revive el ardor, lo que ve renovando a sus hijos de la Patria el antiguo esplendor.

Pero sierras y muros se sienten retumbar con horrible fragor: Todo el país se conturba con gritos de venganza, de guerra y furor. En los fieros tiranos la envidia escupió su pestífera hiel, su estandarte sangriento levantan provocando a la lid más cruel.

¿No los veis sobre Méjico y Quito arrojarse con saña tenaz? ¿Y cual lloran bañados en sangre Potosí, Cochabamba y la Paz? ¿No los veis sobre el triste Caracas Luto y llanto y muerte esparcir? ¿No los veis devorando cual fieras todo pueblo que logran rendir?

A vosotros se atreve ¡argentinos! El orgullo del vil invasor, vuestros campos ya pisa contando tantas glorias hollar vencedor. Mas los bravos que unidos juraron su feliz libertad sostener. A esos tigres sedientos de sangre fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas corre ardiendo con brío y valor, el clarín de la guerra cual trueno En los campos del Sud resonó; Buenos Aires se pone a la frente de los pueblos de la ínclita unión, Y con brazos robustos desgarran Al ibérico altivo León.

San José, San Lorenzo, Suipacha, Ambas Piedras, Salta y Tucumán, la Colonia y las mismas murallas del tirano en la Banda Oriental; son letreros eternos que dicen: "Aquí el brazo argentino triunfó." "Aquí el fiero opresor de la patria su cerviz orgullosa dobló."

La victoria al guerrero argentino con sus alas brillantes cubrió, Y azorado a su vista el tirano con infamia a la fuga se dio; sus banderas, sus armas se rinden Por trofeos a la Libertad. Y sobre alas de gloria alza el pueblo trono digno a su gran majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena de la fama el sonoro clarín. Y de América el nombre enseñado, les repite ¡mortales! Oíd: ¡Ya su trono dignísimo abrieron las Provincias Unidas del Sud! Y los libres del mundo responden: ¡Al Gran Pueblo Argentino, Salud!

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