Es oficial, WeWork, famosa por sus espacios de oficina flexibles, ha caído en bancarrota en los Estados Unidos con una deuda de más de 13.000 millones de dólares en obligaciones de arrendamiento. Este revés ha generado preocupaciones en la industria de oficinas flexibles y ha intensificado los temores para los propietarios de oficinas que pelean contra el trabajo desde casa (homeoffice).
ES OFICIAL
WeWork, su bancarrota y la deuda de US$ 13.000 millones
WeWork se declaró en bancarrota con una deuda de más de US$ 13.000 millones, generando malestar en la industria y acentuando temores para los dueños de oficinas
El CEO de WeWork, David Tolley, anunció la modificación de 590 contratos de arrendamiento y la reducción de obligaciones de alquiler futuras en 12 mil millones de dólares. Sin embargo, no pudo superar los costos inmobiliarios heredados y los desafíos de la industria.
Mark Dixon, CEO de IWG, la mayor empresa de oficina flexibles, sugiere que las dificultades de WeWork son un "espectáculo secundario" en comparación con el cambio masivo en el mercado de oficinas, impulsado principalmente por la tecnología.
A pesar de la bancarrota de WeWork, otras marcas de oficinas flexibles esperan que las empresas, que buscan ahorrar en oficinas, vean las oficinas como una alternativa, a pesar de los problemas de la marca más conocida del sector.
Como se menciona al inicio de esta nota, la bancarrota de WeWork agrega presión a los propietarios de oficinas, ya que las tasas de desocupación alcanzan máximos de 2 décadas en Londres y grandes ciudades de Estados Unidos. WeWork, que opera en más de 700 ubicaciones globales, ya estaba en negociaciones para renegociar arrendamientos antes de la quiebra.
Aunque WeWork retuvo 78 millones de dólares en alquileres adeudados, la empresa enfrenta desafíos legales al salir de contratos no deseados. A pesar de esto, expertos inmobiliarios consideran que el impacto directo de WeWork en el mercado en general será limitado, ya que representa una pequeña fracción de la ocupación en ciudades clave.
Empresas como IWG han tomado medidas para asumir ubicaciones de WeWork, destacando que la industria puede adaptarse. Hodari sugiere que las ubicaciones emblemáticas de WeWork pueden ser demasiado grandes para algunas empresas, pero la mayoría probablemente será adquirida y administrada por otros. Cal Lee, asesor inmobiliario, recibe llamadas de operadores interesados en ocupar espacios de WeWork que vuelven al mercado.
Una pandemia que reinventó el futuro del empleo
Tal como informó Urgente24 en: WeWork y una pandemia que reinventó el futuro del empleo, la caída de WeWork no se debe tanto a un cambio en el modelo de trabajo como al vencimiento del plazo otorgado por los inversores para demostrar la sostenibilidad de su modelo de negocios. Además, hay varias razones que contribuyeron a su colapso, incluyendo la sobrevaloración de la empresa, los excesos en tiempos de abundancia de recursos financieros, la necesidad de reducir costos por parte de otras empresas en respuesta a la falta de liquidez, y los compromisos basados en un crecimiento proyectado que no se alinea con las condiciones actuales del mercado inmobiliario.
Recordemos que WeWork vendía el futuro del empleo, alquilando oficinas de coworking, justamente, para que en un mismo edificio empleados de distintas empresas puedan trabajar cada uno en lo suyo. Esta idea innovadora permitió que en 2019 la empresa este en pleno auge, pero algo cambio. La pandemia y la consecuente cuarentena puso en evidencia la posibilidad que tienen muchos trabajadores de hacer sus actividades desde sus casas y no necesitar de oficinas.
Gustavo Neffa, economista y director de Research for Traders, afirmó que la caída de WeWork era predecible y que la empresa se convirtió en un cúmulo de conflictos de intereses en los que el fundador, Neumann, estaba en el centro de la controversia. La pandemia afectó gravemente el negocio de alquiler de oficinas, y la estrategia de reducción de precios y contratos por debajo del valor de mercado para alquilar edificios también contribuyó a su declive.
Gonzalo Agüero, cofundador y CEO de Worknmates, señaló que la situación de WeWork era inevitable y comparó la empresa con su competidor Regus, que no enfrenta problemas significativos debido a un mejor control de costos. Las empresas buscan flexibilidad y no están dispuestas a pagar precios elevados por espacios de alta calidad cuando existen opciones más económicas.
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