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UN EXPEDIENTE SENSIBLE

Quiebra atípica: Una empresa vende pingüinos por millones para generar caja

Bajo supervisión judicial y millones de dólares en juego, una empresa marplatense en quiebra sale a vender pingüinos generando tensión y una puja internacional.

En medio de la quiebra, una empresa de Mar del Plata busca vender pingüinos en un último intento por generar caja. Es la empresa Aquarium la que avanza con la venta de los ejemplares más valiosos: dos pingüinos rey y cuatro saltarines siguen en evaluación para una posible exportación, mientras el resto del plantel avanza hacia un esquema de donaciones.

En efecto, la empresa había intentado vender todos los animales antes de quebrar, por las cuales llegó a negociar cifras cercanas al millón de dólares, pero ninguna operación se concretó.

Por ello, hoy, sin fondos y contra reloj, busca donar lo que no se puede vender y sostener la venta sólo para los ejemplares de mayor valor.

Según consta en el expediente, hubo múltiples negociaciones durante 2025:

En junio, una firma mexicana llegó a ofertar US$750.000 por la totalidad de los pingüinos, pero finalmente desistió.

En octubre, apareció la propuesta más alta: US$950.000 desde China por los 62 ejemplares, con carta de intención, aceptación formal e incluso gestiones ante la embajada. Pero nunca se concretó el depósito.

También hubo conversaciones con Brasil: el Zoológico de San Pablo ofreció US$250.000 por un lote parcial, primero por 30 animales y luego por 26, incluyendo magallánicos, saltarines y rey. Tampoco prosperó, pero por problemas de financiamiento.

Entre diciembre y enero, la empresa trabajó con traders internacionales para colocar el plantel en mercados como Filipinas y Rusia, con una valuación de US$540.000, pero las operaciones volvieron a caerse.

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Las quejas no inciden...

Mientras tanto, llegaban decenas de correos electrónicos enviados al juzgado por particulares que pidieron frenar la venta de los animales. En uno de esos mensajes, del 3 de abril, una ciudadana solicitó "priorizar el traslado a santuarios o espacios naturales controlados" y "prohibir la venta o cesión a centros de explotación comercial", incluso planteando que algunos ejemplares podrían eventualmente reinsertarse en su hábitat.

Pero si bien constan en el expediente, esos planteos no inciden en la resolución judicial, aunque reflejan el nivel de exposición pública y sensibilidad que tomó el expediente, muy lejos de una quiebra tradicional.

Pingüinos, con destino dividido

Con la quiebra ya en trámite en el Juzgado Nacional en lo Comercial N°20, a cargo de Eduardo Malde, el destino de los animales quedó dividido.

Por un lado, 56 pingüinos magallánicos serían donados a la Fundación Bubalcó, en Río Negro. Es la salida más viable: menor valor relativo y mayor facilidad de relocalización dentro del país.

Por otro, queda el grupo que todavía se intenta monetizar: dos pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) y cuatro saltarines (Eudyptes chrysocome). Son los más caros dentro del plantel y, por sus características, no pueden ser ubicados en cualquier lugar, lo que limita las opciones locales.

La sindicatura fue explícita: "la venta internacional no ha sido descartada", aunque depende de permisos sanitarios, autorizaciones y condiciones externas.

En ese punto aparece una novedad relevante: Argentina recuperó recientemente el estatus de país libre de influenza aviar altamente patógena, una condición que había trabado exportaciones y que ahora podría reactivar el interés internacional por estos ejemplares.

Aun así, no es una venta simple. La normativa impide tratarlos como bienes comunes: sólo pueden ser transferidos a instituciones habilitadas, con controles estrictos y trazabilidad completa. Eso reduce el universo de compradores y alarga los tiempos en un expediente que juega contra reloj.

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Lobos marinos, con traslado inminente

Por otra parte, el caso más avanzado dentro de la quiebra es el de los mamíferos marinos, tres machos y una hembra de lobo marino de dos pelos que serán trasladados a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú, en el marco de una cesión acordada entre ambas instituciones.

Según consta en el expediente, el traslado tiene fecha prevista para el 4 de mayo, y cuenta con un esquema logístico definido.

La urgencia no es menor, ya que como advierte la propia sindicatura la subsistencia de los animales depende de un mantenimiento costoso que la quiebra no puede sostener en el tiempo, lo que convierte cada día en un factor de presión tanto económica como legal.

La quiebra de Plunimar

Plunimar S.A., la empresa que operaba el Aquarium, pidió su propia quiebra tras quedarse sin ingresos luego del cierre del parque en marzo de 2025 y no poder cumplir con la devolución del predio.

Desde entonces, el esquema se sostiene con lo mínimo: alimentación, sanidad y mantenimiento de los animales, costos que, según la sindicatura, consumen la caja disponible y no pueden sostenerse en el tiempo.

El propio informe advierte que la demora no sólo impacta en los acreedores, sino que podría generar riesgos legales vinculados al cuidado de los animales, que son considerados en la jurisprudencia como sujetos de protección especial.

Aun así, los informes técnicos coinciden en que los ejemplares están en buen estado sanitario, lo que refuerza la urgencia de definir su destino antes de que el problema sea operativo.

De los animales a un inmueble, en la mira de grandes jugadores

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Además de los animales, también hay un frente cada vez más tenso con el inmueble. El Aquarium debía devolver el predio completamente desocupado el 31 de marzo, pero ese plazo ya venció y la restitución nunca se concretó. La razón es que los animales siguen dentro, lo que impide cumplir con esa obligación básica del proceso.

Las tierras, unas nueve hectáreas frente al mar, propiedad de la familia Peralta Ramos a través de Cabo de las Corrientes S.A, quedaron así atrapadas en una situación intermedia: legalmente deberían estar liberadas, pero en los hechos siguen ocupadas por la quiebra.

Ante ese escenario, la sindicatura propuso firmar un contrato de comodato por hasta 90 días, que permita mantener una porción mínima operativa mientras se completa la relocalización de los animales.

Ello elevó la tensión dado el valor estratégico de esas tierras, en la mira de grandes jugadores inmobiliarios.

Pero sin desalojo efectivo, no hay proyecto posible, y eso depende hoy exclusivamente de un factor que la quiebra todavía no logra resuelve. Justamente, el destino de los animales.

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