La multinacional Nike volvió a encender las alarmas en el mercado con la publicación de su balance del cuarto trimestre fiscal. Los ingresos cayeron un 12%, ubicándose en US$ 11.097 millones, arrastrados principalmente por el hundimiento del 21% en China y un 11% de baja en Norteamérica. A pesar de esto, la compañía logró superar las proyecciones del mercado, que anticipaban cifras aún más bajas.
SORPRESA EN WALL STREET
Nike y un desplome de resultados que no impidió un rebote del 15% en su acción
Nike volvió a encender las alarmas en el mercado con la publicación de su balance del cuarto trimestre, pero sus acciones reflejaron "todo lo contrario".
Tal como señalan desde Allaria, la foto más cruda está en la rentabilidad: el margen bruto bajó a 40,3% (-440 puntos básicos interanuales) debido a liquidaciones masivas de stock y mayor peso de canales de venta menos rentables. Además, el beneficio neto se desplomó un 86% interanual, quedando en apenas US$ 211 millones. El EPS fue de US$ 0,14, levemente por encima de lo esperado, pero muy lejos del dólar por acción conseguido hace un año.
China golpea
El colapso del mercado chino y el alza del 1,5% en los costos operativos metieron presión sobre la marca líder en indumentaria deportiva. El management optó por liquidar inventarios antiguos, aunque la estrategia le costó carísimo en términos de margen y utilidad.
Aranceles y más ajuste
La hoja de ruta para el nuevo año fiscal sigue repleta de desafíos. Los aranceles estadounidenses a productos provenientes de China sumarán unos US$ 1.000 millones de costo extra en 2026, según estima la propia firma. Nike anticipa que reducirá su exposición productiva en China del 16% actual a un solo dígito, para evitar futuras sorpresas. Sin embargo, esto significa ajustes en la cadena de suministro, suba de precios al consumidor y una nueva caída del margen bruto, estimada en 0,75 puntos porcentuales, especialmente en la primera mitad del año.
Para el primer trimestre del ejercicio 2026, la empresa prevé una caída adicional de ventas de entre 4% y 6%, junto a una reducción en la rentabilidad operativa, golpeada por los aranceles y el reacomodamiento logístico.
Wall Street reacciona
Contra todo pronóstico, Wall Street reaccionó con fuerte optimismo. Las acciones de Nike (NKE) cerraron el día en US$ 72,04, con una disparada del 15,19% en una sola rueda, la mayor suba diaria en años para el papel.
El rebote responde a una lectura de mercado que apuesta a que lo peor ya quedó atrás, aunque en el acumulado del año la acción todavía muestra un retroceso del 5,23%.
En el after market, el precio se mantuvo prácticamente sin cambios, lo que refleja una toma de ganancias tras la suba explosiva.
¿Por qué subió la acción?
El mercado decidió mirar el vaso medio lleno: Nike no solo superó expectativas mínimas, sino que además comunicó un plan para ajustar su exposición en China y contener el impacto de los nuevos aranceles. Los inversores parecen premiar la reacción rápida, el ajuste de costos y la posibilidad de recuperar rentabilidad en el mediano plazo.
La presión de costos, el riesgo China y la competencia en el segmento deportivo siguen poniendo a prueba la capacidad de la marca para reinventarse y defender su liderazgo internacional.
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