Megatone y Frávega son dos de las cadenas minoristas de venta de electrodomésticos más grandes y tradicionales de la Argentina, que compiten de forma directa en el mercado, en un contexto en que las ventas no repuntan y el fantasma de Garbarino acecha.
MOROSIDAD, AL PALO
La estrategia de Frávega y Megatone para conseguir recursos y evitar ir a concurso
En un contexto de ventas por el piso y morosidad récord, grandes cadenas de electrodomésticos como Frávega y Megatone recurren al mercado de capitales para conseguir recursos y combatir al 'fantasma Garbarino'.
Es que el sector atraviesa una fuerte retracción en las ventas minoristas debido a la pérdida de poder adquisitivo general y enfrenta unos niveles de morosidad importantes: en efecto, ambas compañías han experimentado un incremento significativo en la irregularidad de los créditos personales y financiaciones otorgadas a sus clientes para la compra en cuotas.
Ante las dificultades del contexto crediticio, y tras el fantasma de Garbarino, tanto Frávega, conducida por la familia fundadora, y los grupos licenciatarios de la marca Megatone, la familia Benzi a través de Bazar Avenida y el Grupo Minetti mediante Electrónica Megatone, han recurrido a instrumentos financieros, como la emisión de fideicomisos en el mercado de capitales, para sostener la financiación de sus operaciones.
Tal como reprodujo hoy el periodista Beto Valdez en 'X': "Para mantener la liquidez y evitar un concurso de acreedores, los accionistas de ambas empresas implementan herramientas bursátiles y fiscales.
En el mercado de capitales, recurren a la emisión recurrente de fideicomisos financieros, utilizando los programas Consubond en el caso de Frávega y Megabono en el de Megatone. Estos instrumentos permiten adelantar efectivo mediante la venta de las carteras de deuda a inversores institucionales, aunque bajo exigencias de tasas de corte superiores por el riesgo de cobro asociado.
En el plano impositivo, las cadenas se adhieren a los planes de facilidades de pago vigentes de ARCA para regularizar pasivos y evitar el inicio de ejecuciones fiscales o embargos en sus cuentas bancarias operativas".
Los fideicomisos financieros les permiten precisamente acelerar ese circuito por el cual las empresas ceden determinados créditos a esas estructuras, que luego emiten títulos adquiridos por inversores. De ese modo, pueden convertir cobranzas futuras en recursos disponibles sin esperar hasta el vencimiento de todas las cuotas.
Por ejemplo, Frávega participó como fiduciante, junto con Electrofueguina, del fideicomiso Consubond 200.
La operación alcanzó los $14.215 millones y, en este caso, la documentación de la CNV permite identificar directamente qué existe detrás de la estructura financiera: los activos del fideicomiso son créditos de consumo.
Megatone hizo lo suyo pero con el fideicomiso Megabono 355 y en el informe de First Capital computa un monto de $15.683 millones y títulos senior por alrededor de $10.448 millones.
La información pública de la CNV identifica a Electrónica Megatone como fiduciante y especifica que los activos del fideicomiso son préstamos personales.
También muestra la continuidad del programa ya que antes del Megabono 355 aparecen numerosas series anteriores emitidas por la compañía.
Lo hizo además Cencosud, que completó el grupo con Cuotas Cencosud Serie LIX, con un monto registrado por First Capital de $20.873 millones, con unos $17.482 millones correspondientes a títulos senior.
La CNV registra a Cencosud como fiduciante de esa operación, autorizada en julio dentro de su régimen de emisiones frecuentes.
Detrás de las cuotas
Para un consumidor que compra un televisor o una heladera financiados, la operación termina prácticamente cuando recibe el producto y comienza a pagar las cuotas, pero para una empresa que otorgó el crédito allí empieza otro proceso.
Una venta financiada genera derechos de cobro distribuidos durante los meses siguientes y mantener toda esa cartera hasta su vencimiento significa esperar para recuperar el capital utilizado para concretar la operación.
La securitización modifica esa lógica ya que parte de esos créditos pueden transformarse en títulos y colocarse entre inversores, lo que permite anticipar recursos y volver a utilizarlos.
El engranaje ganó relevancia a medida que la financiación se convirtió en uno de las pocas salidas frente a la baja del consumo.
La capacidad financiera para sostener esas alternativas pasa entonces a formar parte del negocio comercial.
Fondos para seguir prestando
Frávega, Megatone y Cencosud muestran así una parte poco visible de la batalla por las ventas en un marco en el que los niveles de morosidad son récord:
- Frávega: Presenta un nivel de atraso en los pagos que oscila entre el 39% y el 57% según el relevamiento oficial de carteras irregulares.
- Megatone (Electrónica Megatone / Bazar Avenida): Muestra tasas de incumplimiento que van del 43% al 56% en sus líneas de crédito al consumo
- Naldo Lombardi se ubicó en 30%
- Otras cadenas como Cetrogar alcanzan un 48% de mora y firmas como Coppel registran picos de hasta el 70%.
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