“Javier Milei ha perdido desde hace tiempo sus frenos inhibitorios lingüísticos ya que es capaz de insultar al Papa Francisco y decir que es el maligno en la Tierra pero luego, marcha al Vaticano y se abraza con él" sostuvo el doctor José Antonio Abásolo, con medio siglo de experiencia en el campo de la psiquiatría.
FUE 30 AÑOS FORENSE DEL PODER JUDICIAL
José Abásolo: "Milei es un compendio de psiquiatría, debería ser evaluado con urgencia"
Con medio siglo de experiencia como psiquiatra, el médico le diagnosticó de manera provisoria al Presidente “parafrenia afectiva”, una forma de esquizofrenia.
En pocas palabras
- Diagnóstico provisorio: El psiquiatra José Abásolo diagnostica a Javier Milei con parafrenia afectiva, una forma de esquizofrenia.
- Observaciones clínicas: Abásolo señala pérdida de frenos inhibitorios, ira y falta de empatía en el Presidente.
- Recomendación urgente: El psiquiatra sugiere una evaluación inmediata por el cuerpo médico forense judicial.
"Mi diagnóstico provisorio, teniendo en cuenta que desde la pandemia se pude hacer este tipo de trabajos a distancia tras analizar lenguaje y comportamientos: el Jefe de Estado padece parafrenia afectiva, una variación de la esquizofrenia. Una suerte de sicosis crónica”.
"En el caso de la siquiatría no hace falta palpar al paciente o verle su cuerpo, basta con escucharlo y verlo actuar en público".
“Cambió de estado y comenzó casi a los gritos a lanzarle insultos. Eso significa que no toma conciencia de que hay gente que lo está viendo y de que encarna la representación del Estado Nacional”.
Megalomanía y narcisismo
“La pérdida del contacto con la realidad lleva al primer mandatario a un estado disociado que se manifiesta en su ira, su arrogancia, sus reacciones violentas. No puede desarrollar la empatía, es incapaz de tomar una vivencia ajena y hacerla propia”.
“Yo me percaté de esta situación cuando asistió a un acto del colegio Cardenal Copello cuando se cayó desvanecido un alumno y él ni se inmutó, ni se acercó para ayudarlo o socorrerlo. Si hubiera sido un sicópata, hubiera fingido alguna preocupación, pero a él no le importó lo sucedido”.
“Debería ser evaluado con urgencia por el cuerpo médico forense del Poder Judicial de la Nación”.
Marcela Pagano y su pedido juicio político
“Me llama la atención que solamente esta diputada y la vicepresidenta Victoria Villarruel se den cuenta de que quien está al mando de la república tiene tantos problemas. Si se evalúa a pilotos de la aviación o a choferes de camiones y colectivos… ¿Por qué no se le puede hacer un examen de pruebas proyectivas y sicodiagnósticos a quién conduce los destinos de la Patria?”
“Veo biomarcadores lingüísticos que denotan fuga de ideas. Por eso recurre a muletillas de apoyo como o sea, digamos. Se trata de un trastorno que le exige tomarse un tiempo para poder contestar. Son demasiados los síntomas que se acumulan. Por ejemplo, el agravio a las personas es preocupante porque no hay corrección, ni culpa. No metaboliza sentimientos éticos, no pide perdón”.
La soledad de la Quinta de Olivos
El lunes 24 de agosto, el primer mandatario argentino pisará por primera vez en 3 semanas la Casa Rosada, sede del gobierno nacional.
Durante ese período estuvo de viaje o encerrado en el predio presidencial del Norte del conurbano.
El doctor José Antonio Abásolo explica lo que podría estar ocurriendo.
“Su estado de exaltación permanente lo inhabilitan para cualquier tipo de convivencia laboral o afectiva. No forma parte de estudios de economía porque siempre se ha alejado. Nunca dura, solamente asesora desde lo externo”.
“Toda personalidad siquiátrica de este tipo es vulnerable y por ello cualquier inescrupuloso le puede hacer firmar algo inconveniente. No entiendo cómo desde la justicia o el poder político no se reacciona”.
El Caso José Luis Cabezas
En su larga trayectoria como médico forense del poder judicial (3 décadas) le tocaron al doctor José Abásolo muchas investigaciones de alto perfil.
Una de ellas tuvo un gran impacto mediático: el crimen del fotógrafo de la Revista Noticias a principios de 1997.
Abásolo intervino y pudo probar que el “testigo estrella” de la causa, Carlos Redruello (un vendedor de autos) era un mitómano. Todo fue una mentira que el hombre había fabulado a cambio de largos minutos de fama en programas que tenían una altísima audiencia.
Pepita, cuya biografía será llevada a la pantalla grande dentro de pocos días de la mano de Luisana Lopilato, era una proxeneta marplatense que reclutaba mujeres en barrios marginales de “la feliz” y las hacía trabajar en sus whiskerías.
Sin embargo, no tenía siquiera idea de la existencia de una revista que se llamaba Noticias y mucho menos de un fotógrafo que se apellidaba Cabezas.












