Muchos dicen que Adelmo Gabbi es como Mirtha Legrand: nunca se retira. Pero lo cierto es que tras tres años de mandato seguidos como miembro del Consejo de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el estatuto establece que debe tomarse uno de descanso.
ELECCIONES CON LISTA ÚNICA
El regreso de Adelmo Gabbi, el 'Mirhta Legrand' de la Bolsa
Adelmo Gabbi será nuevamente presidente de la Bolsa de Comercio luego de las elecciones de este 29 de abril, con lista única. Así, tras un año sabático reemplazará a Guillermo Carracedo.
Por lo que la última vez, asumió el 'adelmista' Guillermo Carracedo, quien dejará su lugar al concluir el mandato, tal como lo anunció cuando asumió en lugar de Gabbi
La estrategia de Gabbi es que en la posición esté alguien fiel, para que no quiera quedarse, que le cuide su lugar hasta que le toque regresar.
En la Bolsa es muy difícil ganarle ya que tiene los votos de la mayoría.
Si bien desde la aparición de Byma la Bolsa dejó de tener la importancia de antaño, continúa haciendo tareas técnicas (delegadas por Byma), con autorización de la CNV.
Hoy la tarea principal de la Bolsa es la representación de las cámaras y sociedades adheridas. Ella es "cámara de cámaras". También se focaliza en el apoyo al desarrollo y la difusión del mercado de capitales, la educación bursátil y la formación del pequeño inversor.
Además, conserva el 30% de Byma, lo que lo convierte en el accionista individual de mayor peso, por lo cual tiene derecho a colocar tres directores.
Habrá un cambio de representantes y son los puestos más codiciados para ocupar.
Los nombres se empezarán a conocer tras la celebración de las elecciones, que se llevarán a cabo durante la asamblea general ordinaria, el 29 de abril a las 11 de la mañana, mediante la plataforma Cisco Webex.
A Adelmo lo acompañarán en la lista profesionales habituales del mercado y del sistema. En el interregno, Gabbi retornó a su función de inversor, su trabajo desde desde hace 55 años.
La pasión de Gabbi por el ámbito bursátil viene desde su niñez en Venado Tuerto, cuando a los diez años, mientras sus compañeritos jugaban a las figuritas, él se fijaba en el diario a cuánto estaba cada acción.
Su juego consistía en anotar en un papel cuáles "compraba" y al día siguiente se fijaba si había ganado o perdido.













