La crisis ha llegado y el cristinismo busca culpables (¿?)
En el pasado reciente, Cristina Fernández y sus seguidores afirmaron la crisis externa no afectaría a la economía argentina. Ahora, ellos explican que las restricciones locales son culpa de la crisis externa pero la adhesión a su mentira es escasa. Por eso buscan su defensa favorita: encontrar culpables, descubrir conspiraciones, denunciar traidores...
28 de enero de 2012 - 09:59
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El Frente para la Victoria busca un discurso para explicar sus errores de política económica y su insensatez de haber malogrado todo 2011 para ejecutar rectificaciones indispensables.
De enero a diciembre, los oficialistas rechazaron que la inflación fuese un problema pero la dinámica de los precios devoró el tipo de cambio real, consumió competitividad de la economía, abarató las importaciones y destruyó la pirámide de precios relativos.
De enero a diciembre, ellos rechazaron que el gasto público fuese excesivo, mencionando falsos conceptos de justicia social y negándose al debate acerca de la ineficiencia en su asignación. Ahora, resulta que ya no pueden financiarlo en una economía construida en base a impuestos que gravan el consumo, que declina, y la desmejora del precio de los commodities de exportación agrícola.
De enero a diciembre, ellos, mientras reclamaron el sufragio a argentinos que aceptaron dárselo, apostando a una economía de salarios indexados pero sin reglamentar el deslizamiento de los otros precios, y así han complicado la rentabilidad empresaria en muchos sectores.
De enero a diciembre, ellos rechazaron reconstruir la bancarización más allá del mercado de tarjetas de crédito (de tasas de interés onerosas), porque especularon a que el dinero fuese al consumo, y ahora resulta que tienen problemas con la confianza en el sistema bancario. Y encima van sobre sus ganancias...
De enero a diciembre, ellos realizaron diversas concesiones a los sindicalistas, más allá de la lógica de la Administración del Estado, y resulta que ahora los amenazan con quitarles las obras sociales.
En fin, habrá mucho para explicar en los próximos meses.
Por ahora, algunos datos.
"No hay nada más lindo que poder odiar a pata tendida a petroleras, mineras y sojeros.
Siempre tienen comprados todos los boletos.
(...) con un discurso pletórico de ironías, Cristina Fernández nos dio el gusto con las petroleras.
Y ella se dio el gusto de explotar los bajos instintos de una porción importante de la sociedad, que mira el mundo a través de fuertes prejuicios antiempresariales.
Siempre reditúa hablar mal de “los malos”.
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Con un par de frases efectistas y sin que nadie pudiera retrucarle nada ( ¿ en qué entrevista, en qué debate podría hacerse ? ) Fernández, por ejemplo, acusó a las petroleras por la caída en la producción de hidrocarburos, por falta de inversiones.
“Es bueno que se notifiquen (las petroleras) de que es necesario reinvertir en el país”, y de que son sólo concesionarias de algo que es propiedad del Estado, dijo, para agregar que “ya no estamos en la época del Virreinato”.
En efecto, son las provincias las dueñas del subsuelo.
Y por eso, desde 1991, las petroleras pagan regalías.
Desde 2002, además, pagan retenciones a las exportaciones, algo que, como pasa con la soja, reduce el valor del petróleo en boca de pozo y, por ende, achica las regalías provinciales.
A cambio, la Nación, que no es la dueña, recibe recursos extraordinarios.
Además, desde hace décadas, los combustibles han sido cargados con numerosos impuestos, algunos con fines específicos, adicionales a los tributos generales que paga cualquier otro sector.
Así, distintos niveles del Estado reciben buena parte de la renta del petróleo y del gas, como corresponde.
Por ejemplo, desde 2003 a 2011, el Estado recibió por estos ingresos extraordinarios un total estimado en casi 48 mil millones de dólares.
Pero el Estado se comió ese enorme capital.
No invirtió en explorar o en desarrollar nuevas formas de energía, que era para lo que el propio Gobierno había dicho que creaba Enarsa, transformada hoy en una trader que importa gas y gasoil a precios que triplican los locales.
Como pasó con la carne, el déficit fiscal y tantas otras cosas, también en esto especialistas y empresas habían advertido sobre las consecuencias de la política oficial.
En ocho años, el Gobierno prefirió usar la plata para crear la ilusión de que la energía es barata. Y las provincias, para alimentar sus burocracias.
Ahora falta dinero.
El Gobierno ya no puede simular precios bajos, pero tampoco invertir.
Entonces, Cristina se “aviva” y culpa a los demás."
"Las barreras dispuestas por el Gobierno siguen impactando de lleno en las tiendas locales. Las licuadoras, las heladeras y los artículos tecnológicos resultan ser los más afectados
(...) Este tipo de barreras podrían resultar positivas en caso de estar acompañadas de planes estratégicos para desarrollar el sistema productivo y darle valor agregado a la economía, algo que por el momento brilla por su ausencia. La realidad es que el freno a las importaciones es un manotazo de ahogado frente al deterioro de las cuentas fiscales y la fuga de divisas.
Ante esta situación, el panorama en varias de las tiendas que comercializan este tipo de productos de nuestra región se torna cada vez más preocupante: en las góndolas apenas pueden registrarse tres modelos diferentes de planchas eléctricas y, en el caso de las heladeras, abundan las segundas marcas.
“Hay pocos artículos de los denominados pequeños, como planchas y licuadoras. En heladeras queda un stock de segundas marcas, provenientes de Tierra del Fuego”, dice uno de los vendedores de una importante cadena de electrodomésticos. Y agrega: “De equipos de aire acondicionado ya sólo quedan las marcas más caras, y también están faltando los BlackBerry”.
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En otra de las tiendas consultadas por Hoy, las respuestas fueron similares. “No hay batidoras, licuadoras, minipimers. Y en tecnología, hay problemas con las notebooks y algunos artículos de audio. Todo depende de lo que se haga en Tierra del Fuego”, remarcaron.
En este contexto, las señales de alarma también asoman por la provincia austral, donde sólo se realiza un ensamblaje de partes que vienen del exterior, generando muy pocos puestos de trabajo, y cuentan con exorbitantes beneficios impositivos.
La producción fueguina sólo puede cubrir una (...) parte del faltante de productos importados. De hecho, en los distintos comercios relevados por este medio resaltaron que abunda una gran cantidad de productos discontinuos, consecuencia de los bloqueos dispuestos desde Casa Rosada.
Como si fuera poco, el problema se extiende a otros ámbitos, como el de los repuestos automotores, en donde también hay un desabastecimiento que se viene profundizando desde 2011 y pone en jaque las exportaciones al Brasil, principal socio económico de la Argentina.
En diálogo con Hoy, el representante de la Red Argentina de Consumidores Libres (RACL), Cristian Galindo, indicó que “los electrodomésticos en general están faltando de todo tipo. Por ejemplo, las heladeras. Y en otros artículos también se ve que no hay stock, no hay variedad”.
“Obviamente hay un faltante de varias marcas y muchos negocios tienen algunos productos discontinuos, porque son stocks que les han quedado. Incluso hay marcas que en algún negocio se consiguen y en otros no”, aseguró Galindo.
Para concluir, el responsable de la RACL dejó en claro que “nosotros creemos que, por ahora, es algo coyuntural. Si fuera algo más permanente, sería aún más preocupante, porque varios de estos productos se utilizan para trabajar y para mucha gente son de necesidad. Además, hay algunas calidades que no se consiguen si no son de productos importados”. (...)".
¿Y cómo lo explica la prensa que paga el Estado para que defienda a Cristina Fernández y su Administración?
Antes de avanzar: ¿son periodistas independientes o empleados del Estado?
Urgente24 cree que, más allá de que trabajen en medios clientelares y defiendan las prácticas clientelares de Cristina, son comunicadores profesionales y, entonces, es interesante conocer algunos de sus conceptos.
Obviamente ellos defienden el Compre Nacional aunque no explican cómo se financia el incremento de la capacidad instalada ni cómo se exige competitividad y calidad a la profucción nacional ni cómo se consigue incorporar los beneficios del riesgo empresarial al capitalismo paraestatal que se promueve.
"El Gobierno pretende avanzar este año en la sustitución de importaciones de insumos difundidos en la industria automotriz. Para lograr ese objetivo, ayer la ministra de Industria, Débora Giorgi, se reunió con representantes de las terminales, el sector de la forja y una acería, donde se cerró un acuerdo para que las automotrices reemplacen aceros especiales que actualmente compran en Brasil por un monto que ascendería a 120 millones de dólares anuales. “La Argentina no va a importar ningún insumo difundido para la industria automotriz que se pueda producir en el país”, aseguró la funcionaria. Las automotrices advirtieron que los futuros proveedores deberán realizar inversiones y mejorar la calidad. La acería beneficiada pertenece al controvertido empresario Sergio Taselli.
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En 2011 se produjeron en el país 828.771 autos, un record histórico, que representa una suba anual del 15,7 por ciento. Según estimaciones de Adefa, la Argentina avanzará un escalón en el ranking de los mayores productores mundiales, para llegar al puesto 19º. Ese desempeño guarda estrecha relación con la dinámica positiva del mercado local y el de Brasil, hacia donde se dirige la mayor parte de las exportaciones. Por su parte, los concesionarios vendieron 857.983 autos, un volumen que posiciona a la Argentina como un mercado sumamente atractivo. De hecho, Chevrolet recientemente informó que el mercado local fue el séptimo más importante a nivel de unidades.
La contracara de ese desempeño es el escaso nivel de integración de partes y piezas locales de los vehículos, que determinó que el año pasado todo el complejo automotor (terminales y autopartistas) haya finalizado con un déficit comercial de 8 mil millones de dólares. Ese monto es el 80 por ciento del superávit de la balanza comercial en el mismo período.
Una parte importante de la producción nacional de aceros especiales se concentra en la firma Aceros Zapla, en Palpalá, Jujuy, ex Altos Hornos Zapla. Pertenece al empresario Sergio Taselli, procesado por la Justicia por presunta administración fraudulenta en la concesión de la mina de Río Turbio y a quien el gobierno de Néstor Kirchner le quitó en 2007 la concesión de las líneas Roca, San Martín y Belgrano Sur por deficiencias en la prestación del servicio. La firma Volkswagen utiliza a Taselli como proveedor. Otra terminal, en cambio, trabaja con Acindar. (...)".
Raúl Dellatorre, también en Página/12, acerca de las restricciones a los bancos (luego de 8 años de permitirles construir su rentabilidad en base al negocio con bonos del propio Estado que ahora se les dio vuelta):
"Esta vez les tocó a los bancos. Las medidas que va tomando el Gobierno para contrarrestar los probables impactos de la crisis mundial alcanzaron esta semana a las entidades financieras, a través de una normativa que dictó el Banco Central para restringir la salida de capitales y privilegiar el fortalecimiento y cobertura de riesgos operativos antes que la distribución de dividendos. Hubo algún atisbo de protesta, una baja en las acciones de las entidades en la Bolsa ayer, después de conocida la noticia, pero no hubo resistencias corporativas ni amenazas de represalias financieras de parte de los dueños del dinero. Los banqueros bien saben por qué.
En esta pulseada contra los grupos más concentrados que disputa de manera permanente el gobierno de Cristina Kirchner, este último disfruta en la actual etapa de una doble legitimidad. La que le da el apoyo popular en las urnas, de la que frecuentemente se habla y la que surge del contexto internacional, a la que se alude mucho menos. Las medidas tomadas esta semana por el Banco Central son un claro ejemplo. No hace tantos años, una década y no mucho más, restringir el giro de dividendos u obligarlos a capitalizar las ganancias para aumentar el respaldo a los depósitos hubiera sido una propuesta inimaginable. Porque en un escenario en el que el capital financiero era el eje del poder, y el Gobierno un mero administrador de las reglas que garantizaran la libre movilidad del capital, no cabía ni siquiera esperar la voluntad de las autoridades para proponerla. Las relaciones de fuerza, evidentemente, han cambiado.
Pero, además, hoy en el mundo –y sobre todo en las principales economías del planeta– es moneda corriente hablar de ampliar las regulaciones bancarias, la necesidad de ejercer una supervisión más severa por parte de la autoridad monetaria y redoblar las exigencias sobre la actividad financiera. Hasta una propuesta de fijar una tasa a las transacciones financieras, que con el nombre de Tasa Tobin solía ser una bandera de la izquierda, hoy la asume como propuesta un líder de derecha como el presidente francés, Nicolas Sarkozy. En este contexto, sólo a unos pocos se les podría ocurrir, en Argentina, criticar a las medidas de regulación bancaria del Gobierno como un “abuso” o “un intento del Gobierno por quedarse con todo”. Los grupos económicos ya han dejado de lado ese discurso, hace un buen rato. (...)".
Es obvio que el kirchnerismo/cristinismo carece de respuesta ante la crisis que, en gran parte, ha provocado con su mala gestión del Estado.










