A nadie le sorprende que le digan que el precio del Bitcoin varía constantemente -incluyo estos últimos días su precio paso de los US$65.000 a los US$59.100. Aún así, el Bitcoin ofrece muchos beneficios, pero debemos reconocer la inestabilidad de su precio. Esta particularidad es la que aumenta su atractivo entre inversionistas que quieren crecer rápidamente. En el largo plazo, ha demostrado ser un excelente instrumento de almacenamiento de valor debido a su espectacular rendimiento.
Ahora bien, una vez que nos salimos del mundo de las inversiones y entramos al territorio del comercio de bienes y servicios, la cosa cambia. Por un lado, su naturaleza digital aporta muchas ventajas prácticas. Sin embargo, su volatilidad disminuye notablemente su efectividad como medio de intercambio. Es decir, para un comerciante es muy arriesgado aceptar bitcoins y conservarlos, ya que se verían afectados sus márgenes de ganancia si la criptomoneda cambia de precio de la noche a la mañana.
Si bien en nuestro país es normal que cualquier excedente que uno tenga trate de cuidarlo comprando dólares, en el resto del mundo, nadie recomendaría al dólar como un instrumento para guardar valor en el largo plazo.
Esto último se puede observar si analizamos la estacionalidad -rendimientos mensuales- de la criptomoneda
Por el contrario, la mayoría de las personas invierten en propiedades, acciones, bonos o en otros activos. El dólar nunca ha sido buena inversión -USA también tiene inflación, y los datos remarcan que 1 dólar del 2001 es lo mismo que 1,50 dólares hoy-
No es mala idea construir un portafolio diversificado y balanceado, mezclando así dólares y bitcoin de acuerdo a la necesidades de la persona.
Asimismo, no se recomienda tener todo en bitcoin o todo en dólares. Si llega a ocurrir alguna incontinencia -y el bitcoin se encuentra en una rueda bajista- van a lamentar tener que venderlos para conseguir ese dinero.
De acuerdo con estas consideraciones, uno podría llegar a pensar que la adopción de un stablecoin (por ejemplo: DAI, USDcoin) una especie de “dólar digital” -ya que su precio es equivalente en todo momento al de la divisa norteamericana- como complemento al Bitcoin sería una gran idea.
Sin embargo, algunas stablecoins se comportan como monedas fiduciarias (dólares, pesos, euros), porque están vinculadas a reservas fiat -que no tienen respaldo- y terminan siendo lo mismo que tener dólares en el banco.













