CÓRDOBA. Según un relevamiento producido por la Defensoría del Pueblo de Córdoba, al menos el 43% de los cordobeses tuvo que recortar su consumo de carne vacuna en el último tiempo debido al avance de la crisis económica y los precios. Ese factor, como muchos otros, cayó dentro de una canasta de reducción que funciona como válvula de escape.
En el caso de los hogares más vulnerables, ese índice de reducción se eleva superando el 70% de los hogares. Peor aún es el hecho de que ese bien de consumo no ha sido reemplazado, como en otras ocasiones, por otras carnes.
Por otro lado, los cordobeses también practicaron ajustes sobre actividades y consumos “no escenciales”. Las visitas a restaurantes mermaron en un 42% de los casos, lo mismo que el turismo (36%) y el cine (35%).
También tuvieron que cortar los consumos por delivery en un 36% de los casos, y reducir el consumo de bebidas carbonatadas en un 32%. A ello se sumó el menor consumo de indumentaria en un 41% de los casos.
Además, la crisis empujó a casi la totalidad de los encuestados a recurrir a estrategias ahorrativas como la búsqueda de ofertas, o directamente la supresión.
La inflación estimada en Córdoba
A pocas horas de conocerse un nuevo índice inflacionario por parte de Indec, en Córdoba estiman que la misma rondaría el 4,8% para mayo, marcando una nueva desaceleración. El dato surge de un relevamiento realizado por el Centro de Almaceneros de Córdoba, que además estimó la línea de indigencia por encima de los $575.000 pesos, y la pobreza quedando muy cerca del $1.000.000 para hogares tipo.
Mientras tanto, más del 70% de los consumidores encuestados admitieron subsistir gracias a un subsidio del Estado. Y por encima del 80% se ubicaron aquellos que tuvieron que recurrir a la financiación de mercadería básica.















