El reciente pedido formal del Gobierno para un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la inminente eliminación del Impuesto PAIS no lograron despejar las incertidumbres sobre el futuro del cepo.
Mientras tanto, en el mercado financiero se consolida la percepción de que el levantamiento del cepo podría demorarse más allá de lo previsto, trasladándose incluso, para algunos analistas, más allá de las elecciones legislativas de octubre de 2025.
Un dólar en alza
La reciente escalada del dólar blue, que pasó de niveles cercanos a $1.000 hasta alcanzar los $1.160, evidenció una volatilidad que contrastó con los intentos oficiales por estabilizar el mercado. El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó este incremento a una mayor demanda estacional, pero analistas advirtieron que el alza reflejó ciertas tensiones estructurales aún no resueltas.
Esta situación, tal como destacan desde iProfesional, reforzó la percepción de que levantar el cepo cambiario en el corto plazo sería inviable. Aunque el presidente Javier Milei ratificó su compromiso de eliminar las restricciones en 2025, evitó detallar un cronograma, dejando en claro que la decisión estará condicionada por factores económicos clave, particularmente el estado de las reservas del Banco Central (BCRA).
Reservas negativas: El talón de Aquiles
La falta de reservas netas suficientes siguió siendo el principal escollo para liberar el mercado cambiario. Con un saldo negativo en torno a los US$ 4.500 millones, a pesar de recientes compras por US$ 1.500 millones, el BCRA enfrentó desafíos estructurales.
Daniel Artana, de la Fundación FIEL, advirtió sobre los riesgos de abrir el cepo sin una posición sólida de reservas, señalando que las empresas podrían repatriar cerca de US$ 6.000 millones en dividendos retenidos, exacerbando la presión sobre el sistema financiero.
El enfoque del equipo económico
Desde el equipo de Caputo insistieron en que una estabilización sostenible requirió avances en la acumulación de reservas y dinamización del crédito. Federico Furiase, director del BCRA, descartó devaluaciones abruptas y defendió un enfoque gradual basado en el "ancla fiscal, monetaria y cambiaria".
Entre las medidas en estudio, se evaluó flexibilizar los créditos en dólares, actualmente restringidos a exportadores. Este cambio buscó aumentar la circulación de divisas en la economía y fortalecer el sistema financiero en un contexto menos restrictivo.
Competitividad en juego
La suba del dólar en Brasil planteó un obstáculo adicional para la competitividad argentina en el Mercosur. Sin embargo, el Gobierno defendió que el actual tipo de cambio real fue consistente con los fundamentos macroeconómicos. Furiase afirmó que el dólar oficial, en torno a $980, reflejó niveles similares a los de 2016, tras la salida del cepo en aquel entonces.
El esquema de "dólar blend", que permitió a exportadores liquidar parte de sus ventas en el mercado financiero, siguió vigente como herramienta para estabilizar el tipo de cambio.
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