El tipo de cambio con un peso sobrevaluado frente al dólar ha sido escogida por Argentina una vez más como la siempre fracasada política antiinflacionaria que ya vimos en los 50, los 70, los 90 y el Siglo XXI.
AGRODESASTRE
Argentina 2024: campo con dólar barato, bajos precios y alta presión impositiva
Las frutas de Chile, las hortalizas paraguayas y el crecimiento de la cebolla brasileña hacen llorar a Argentina. No se cumplió promesa de bajar retenciones.
Además, las 3 esferas del Estado (municipios, provincias y Nación) se quedan con las 2/3 partes de la renta agrícola según FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina).
En un video que se hizo viral, un grupo de productores le reclamó al presidente Milei la inmediata quita de los derechos de exportación en un contexto de bajos precios internacionales y mayores costos de producción.
Las retenciones alcanzan en los principales cultivos al 33% en soja y 12% tanto en trigo como en maíz.
“La quita de retenciones tiene que ser ya, no dentro de un año” y “Presidente, el momento de eliminar las retenciones es hoy, es ahora”, le pide a Javier Milei, a quién votó en 2023.
Consultado sobre la cuestión cambiaria, el doctor Eduardo Conesa, economista, fue terminante:
“La sobrevaluación del peso siempre fue mala para la economía de Argentina. Ocurrió en la segunda presidencia de Perón, entre 1951 y 1955. Luego, a fines de los 70 con José Alfredo Martínez de Hoz cuando todo se estancó. Más tarde, sobrevaluó nuestra moneda Domingo Cavallo y todo se paralizó al final de los 90. A Cristina Kirchner le sucedió lo mismo. Más tarde tropezó también Mauricio Macri, en 2017. Ahora, bajo un régimen liberal, el mismo Javier Milei cae en este gravísimo error. La libertad de mercado, el superávit y el achicamiento del Estado son correctos. Sin embargo, para que Argentina funcione debemos tener también un tipo de cambio alto para exportar y una tasa de interés baja para invertir”.
Crisis en economías regionales de Argentina
El atraso en las cotizaciones de divisas extranjeras está pegando muy fuerte en varias provincias que se vuelven poco competitivas. Veamos 5 ejemplos concretos:
1-el limón de Tucumán pasa por un pésimo momento. Los productores e industriales citrícolas sufrieron un duro freno en sus exportaciones.
Esta situación es la consecuencia directa de la disminución de la rentabilidad en la actividad, llegando en muchos casos a ser nula o incluso generando pérdidas.
Como Argentina encareció su producción en términos de dólares, países como Sudáfrica, España y Turquía se expandieron y nos desplazaron.
El atraso cambiario sumado a políticas tributarias de las más elevadas del mundo nos hicieron perder los mercados en los que éramos líderes.
2-En Mendoza: desaparecieron ya 10 mil productores.
Esto ocurrió luego de que la actividad experimentara un boom tras recibir sofisticados paquetes tecnológicos.
Cuando estábamos cerca del auto abastecimiento, volvieron los holdings a importar fuerte desde Chile, Paraguay e Italia ya que la pasta y pulpa de tomate configura un commoditie.
Los guaraníes actualmente están enviando casi 1.800.000 kilos de tomate a la Argentina. Empezaron por Córdoba y siguieron por Buenos Aires y Mendoza.
En la post pandemia existió un verdadero boom por este cultivo tan presente en la dieta de las familias de todos los estratos sociales. El consumo de tomate fresco ronda los 16 kilogramos por persona por año y dentro del rubro hortícola sólo es superado por la papa.
Sin embargo, la cotización muy apreciada del peso en Argentina dificulta las exportaciones y tienta a la industria para comprar la pasta fuera de nuestras fronteras.
3-Estamos frente a un “fruticidio” mientras Chile exporta por miles de millones de dólares.
Los trasandinos se destacan internacionalmente por sus cerezas, uvas, manzanas y todo tipo de especies finas
Mientras tanto, Argentina se estanca y otros vecinos como Perú, Brasil e incluso Uruguay están creciendo mucho y ganando mercados en materia frutihortícola.
Todo eso sumado ha dado como resultado falta de inversiones y baja productividad.
4-La cebolla era un boom patagónico pero quedó afectada por la devaluación del Real en Brasil.
Había crecido un 300% esta hortaliza e hizo “explotar” una región entera.
En la provincia de Río Negro, la cebolla aumentó la superficie de 3000 a 8000 hectáreas ya que se vendía un 90% al exterior.
Sin embargo, tras la fuerte caída en la cotización de la moneda del coloso sudamericano, se han generado graves problemas.
Un nuevo paquete tecnológico involucra la implementación de riego por goteo, siembra de precisión y semillas híbridas. Gracias a ello, se consigue obtener rendimientos del orden de las 100 a 120 toneladas por hectárea.
5-La yerba mate experimenta una histórica caída en el consumo interno y en las exportaciones
Según datos del Instituto Nacional que regula esta actividad se produjo en 2024 una disminución del 9 % en el consumo local respecto al año anterior.
La “yapa”, el default de un gigante:
Los Grobo Agropecuaria incumplirán pagarés por U$S 10 millones ya que no harán cancelaciones hasta el 31 de marzo de 2025.
La firma argumentó que no pagará lo que debe al vencimiento de sus deudas en una carta a la Comisión Nacional de Valores de Buenos Aires que esto se debe, entre otros motivos, a la “ creciente iliquidez en el mercado de pagarés bursátiles para emisores del agro”
El sector había asistido al default de pagarés de la firma Surcos, proveedora de insumos para el campo, pero el mercado agropecuario se conmocionó con el default de Gobocopatel.
El grupo es controlado en un 90% por el fondo de inversión Victoria Capital Partners (VCP) y en un 10% restante por el empresario Gustavo Grobocopatel y su hermana Matilde.
Por el momento, descartaron que se vaya llegar a una situación de convocatoria de acreedores.
La deuda financiera con bancos, inversores y Obligaciones Negociables asciende a unos U$S 150 millones.
Para la campaña 2024/2025 sembraron unas 150.000 hectáreas, el 25% menos que el año pasado debido a que los precios están en sus menores valores en 20 años.













