ECONOMÍA

NO PACKAGING

La venta a granel una alternativa que comienza a verse en Argentina

La idea se originó en Europa movida por la mejor administración de los recursos naturales y el objetivo casi indiscutido de reducir el descarte de envases y alimentos en toda la comunidad.

Curiosamente la idea llegó a la Argentina impulsada por el expresidente Eduardo Duhalde y con el correr de los días comenzó a extenderse en locales de cercanía o grandes superficies que difunden productos de consumo masivo.

"Si le sacamos el packaging, y además le sacamos la publicidad, dos aspectos de la comercialización moderna, el descenso (del precio) es grande", explicó Duhalde en  diálogo con el sitio Ámbito.com.

El antes Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, definió el valor de los alimentos como "una preocupación" de la que deseaba  encargarse, ya había intentado presentarle esta misma iniciativa al expresidente Mauricio Macri pero ambos no llegaron "a un acuerdo". Detalló que tomó la experiencia de una señora que pidió un vaso de leche al entra a un local del viejo continente. 

Pero no solo Duhalde vio una opción más ventajosa a la hora de bajar gastos "asociaciones de pymes y almacenes" coincidieron en vale para disminuir los precios de los productos en las góndolas.

El exvicepresidente sostiene que "hay que sacar un decreto para que las grandes firmas, las grandes comercializadoras tengan por lo menos veinte productos que se puedan comprar a granel, por peso, en todos los comercios autorizados".

Producto del panorama económico distinto al argentino, la idea troncal de estos comercios europeos es enfrentar a la contaminación en las aguas, en donde terminan los plásticos, metales y cartones del packaging.

La iniciativa tiene registro en 2014 y se dispersó por varias naciones de este continente al punto que varios comercios se convirtieron en marcas reconocidas de la movida ecológica Zero Waste (Basura Cero): en Alemania está Unverpackt (Original a Granel); en Italia, Effecorta; en España, unPacked; y en Inglaterra, Bulk Market.

En estos comercios se puede comprar fideos, arroces, cafés, chocolates, frutos secos, aceites, dentífrico en pastillas, manteca de cacao y hasta alimentos para mascotas, entre otros.

La mecánica es muy simple: el cliente lleva su propio envase o compra uno allí mismo, se lo pesa vacío y anota, y tras introducir lo que desea se lo vuelve a pesar y se le resta el peso del envase, lo que resulta es el peso final del contenido.

Esta modalidad llegó el año pasado a Argentina para instalarse en el barrio porteño de Belgrano por medio del supermercado Cero Market, el primero en el país y que “cristalizó un interés que siempre estuvo presente”, sentenció Ana Pierre, una de las socias de la firma, en contacto con el sitio de noticas este medio Ámbito Financiero

La idea nació de ella, quien frustrada por tener que comprar medio kilo de semillas de chía para una torta que preparaba cuando solamente necesitaba unas pocas cucharadas, se comenzó a preguntar si había otra opción para adquirir la cantidad necesaria.

En todos los locales la modalidad es similar: el cliente lleva su propio envase o compra uno allí mismo, se lo pesa vacío y anota, y tras introducir lo que desea se lo vuelve a pesar y se le resta el peso del envase, lo que resulta es el peso final del contenido.

Para Pierre "en muchos casos los precios de los productos disminuyen sin todo el packaging" y señaló a los frutos secos, pastas, golosinas “porque en estos el paquete representa una parte importante del costo". "En cambio, para los productos que son más commodities, como harina y azúcar, no. Ahí yo termino subsidiando para tenerlos a un precio más competitivo”, apuntó. Lo mismo que otros argentino descubrió que en Europa el negocio funcionaba.

Pero, Enrique Martínez, extitular del INTI y actual coordinador del Instituto de Producción Popular, la idea a gran escala de estos tipo de negocios "es poco viable" por la falta de costumbre del consumidor, por lo que asegura que se pueden implementar otras herramientas estatales para combatir la inflación. Sí coincidió en la influencia del packaging en los valores finales y señaló como uno de los más problemáticos al vidrio por la existencia de "casi un monopolio en los envases".

En cuanto a porcentajes, explicó Martínez, envasar harinas o azúcar “aumenta el costo un 4 o 5%”, pero en una mermelada, cuyo frasco debe ser de vidrio para conservar mejor los sabores, se incrementa "en un 40, 45% su costo", No obstante propuso que "se abarate el acceso o acostumbrar a la gente a comprar algunos productos en envases más grandes que puede reducir bastante el costo"