La Iglesia católica se ilusiona con la visita de Papa León XIV, quien no alcanzará a pasar ni cerca de muchas de los templos de Capital y conurbano que tuvieron que abrir sus puertas para dar comida a los carenciados expulsados por la creciente desigualdad económica, ni verá que en las misas prevalecen los que van a pedir por enfermedades.
LA RELIGIÓN ENCIENDE VELAS
Visita del Papa: la Iglesia Católica prioriza carencias, enfermedades y longevidad
La inminente visita de un Papa, a 38 años de la última de Juan Pablo II, ilusiona a la Iglesia Católica en que convocará a nuevos fieles, sobre todo jóvenes.
Pero las autoridades eclesiásticas del país ya pusieron al día al Sumo Pontífice e intentarán explicarle cómo interpretan que el poder de convocatoria del culto católico haya caído tanto en Argentina, y que haya sido el país más castigado de la región por el descrédito del catolicismo.
Imposición de manos
En la parroquia Santo Tomás Moro, sita en Vicente López todos los viernes se realiza la misa de imposición de manos a la que acuden más de 400 personas, en su mayoría a pedir por familiares enfermos o por ellas mismas, que colman el interior del templo y el atrio sobre el que se extienden los bancos.
Los sacerdotes sanadores sacan al Santísimo del altar y lo llevan a una recorrida por los pasillos de adentro y afuera.
A su paso, los fieles levantan las manos con fotos de los familiares o allegados para los que piden la suma bendición .
Concluida la misa, los curas ejecutan la acción bíblica de “imposición de manos”, que consiste en ir uno por uno a los que se alinean casi hombro con hombro tomándole la mano y apoyando la otra en el corazón y en la frente, al tiempo que les musitan oraciones.
Comedores en plena vereda
Y a pocas cuadras, en la parroquia Nuestra Señora de la Paz, la vereda se agolpan carenciados, los jueves y viernes a las 19:30, que es cuando reparten viandas de comida, con pollo, arroz, gelatina y hasta jugo.
Son apenas muestras de un rol prioritario hacia el que la Iglesia, ya sin el subsidio estatal, debió desplazar su acción evangelizadora, de la cual ya ni las zonas urbanas de mayor nivel económico y buena atención sanitaria, como la franja norte del conurbano, quedan excluidas aunque sean excepciones frente a la delicada situación social que se atraviesa gran parte de la Ciudad y resto del Gran Buenos Aires.
El efecto Papa en los países que visita suele ir de mayor a menor en las estadísticas demográficas de la religión: empieza con un fuerte entusiasmo inicial que en el largo plazo no convalidan las corrientes socioculturales.
Precisamente en el caso argentino, cuando en 2013 fue ungido Jorge Bergoglio para ocupar el sillón de San Pedro, en el Vaticano, los estudios sociológicos que siguieron al impacto inicial, como las encuestas del CONICET, revelaron una tendencia constante hacia la diversificación religiosa.
Inclusive siguieron creciendo las iglesias evangélicas, hasta ocupar una oficialmente no convalidada proporción del 15%, y tuvieron un aumento significativo las personas que se autoperciben como "sin religión" (ateos, agnósticos o creyentes sin afiliación).
En la curia nacional, se esperanzan en que la visita papal podría ayudar a movilizar a la comunidad católica existente y atraer de vuelta a los alejados, de modo de revertir de forma permanente las tendencias demográficas globales de largo plazo.
La institución lo vive como un desafío mucho más profundo a encarar cuando León XIV parta hacia Perú para completar la gira sudamericana.
En Estados Unidos, la asunción del papa norteamericano hizo que el 34% de los adultos jóvenes de la Generación Z y millennials asistieran a la iglesia con mayor frecuencia que hace un año, en tanto que 43% identificó el deseo de “reconectarse con su fe” como una de sus principales motivaciones, de acuerdo con una nueva investigación de Barna, la organización de investigación cristiana y encuestas con sede en Fort Worth, Texas.
Más abajo en el mapa, Latinoamérica alberga a más de 425 millones de católicos —casi el 40% de la población católica mundial— en una época en la que la Iglesia Católica Romana contó, por primera vez en su historia, con un papa latinoamericano.
Sin embargo, la identificación con el catolicismo ha disminuido en toda la región, según una encuesta reciente del Pew Research Center que examina las afiliaciones, creencias y prácticas religiosas en 18 países y un territorio estadounidense (Puerto Rico) de Latinoamérica y el Caribe.
Surgen singulares datos como que aproximadamente uno de cada cuatro nicaragüenses, uno de cada cinco brasileños y uno de cada siete venezolanos son ex católicos.
Mirando al Norte
Señales alentadoras como la de Estados Unidos sobre la relación de las nuevas generaciones con la fe es la que busca incentivar la Iglesia católica argentina con una decidida acción por ganar la calle.
Convocatorias multitudinarias como la 41 Peregrinación Juvenil a Luján o las movilizaciones de San Cayetano las toman como un punto de partida para concitar, con el envión papal, un renovado interés espiritual entre sectores de las nuevas generaciones.
En las parroquias tienen la certeza de que la Iglesia continúa siendo un espacio importante para que muchos jóvenes busquen a Dios, fortalezcan su fe y se encuentren con su comunidad.
La oración también aparece entre las razones espirituales más importantes para congregarse.
Barómetro de las religiones
Sin embargo, las últimas estadísticas sociológicas, como la del Barómetro de las Religiones y las Creencias dependiente del Ciclo Básico Común de la UBA, arrojaron números no demasiado auspiciosos.
Y que además corroboran el perfil que está asumiendo la institución eclesiástica: en los últimos 12 meses, 35,5% de los argentinos señala haber concurrido a un templo religioso por ayuda.
Si bien la mayoría de la gente lo hace en busca de apoyo espiritual, 45% manifiesta que fue para pedir asistencia alimenticia, económica o laboral.
El 57,7% de los argentinos se identificó con el catolicismo, mientras que el 22,4% correspondió a personas sin filiación religiosa, conglomerado donde se agrupan ateos, agnósticos y quienes no se reconocen parte de ninguna institución.
Dentro de ese grupo, los ateos representan el 4% y los agnósticos una cifra similar.
Dentro del rubro general que se ubica tras los católicos, aunque no precisado, un 15% se confiesa evangelista, una población de 6-7 millones de argentinos evangélicos, gran parte de ellos de origen popular.
La franja de edad comprendida entre los 15 y los 29 años concentra el proceso más pronunciado de alejamiento de las instituciones religiosas.
Las personas de 50 años o más constituyen el grupo que más recurre a estos espacios: el 45% del total de ese segmento solicitó algún tipo de ayuda durante el último año, frente al 34% de los jóvenes de entre 16 y 29 años y el 27,6% de quienes tienen entre 30 y 49 años.
Entre los adultos mayores también se observa una mayor búsqueda de acompañamiento espiritual (32,8%) y asistencia frente a problemas de salud (16,2%), cifras que prácticamente duplican las registradas entre los segmentos más jóvenes.
Apoyo espiritual
Entre quienes solicitaron asistencia, el principal motivo fue el apoyo espiritual para atravesar momentos difíciles, seguido por la ayuda frente a problemas de salud.
El 45% de quienes concurren a los templos iglesias lo hacen por necesidades materiales, ya sea para solicitar ayuda económica o alimentaria o para acceder a oportunidades de capacitación y búsqueda de trabajo.
El director del Observatorio de Creencias Religiosas en Argentina, investigador del CONICET y profesor de la UBA, Marcos Carbonelli, distinguió entre creencia y pertenencia.
Interpreta que la Argentina sigue siendo una sociedad creyente en alto porcentaje y que lo que está en retroceso no es la fe en sí misma, sino la adhesión a las instituciones.
En ese sentido, señaló que muchos de quienes se alejan de las organizaciones religiosas continúan teniendo creencias propias o construyen sus convicciones de manera personal y autónoma.
Sacerdotes referentes
Los mayores referentes históricos de la corriente de los sacerdotes para los barrios populares son el padre Mujica (asesinado durante la dictadura militar de los´70) y asimismo el padre "Pepe" Di Paola, el obispo Gustavo Carrara y el padre "Toto"Q de Vedia.
Entre los sanadores, el padre Ignacio Peries, un sacerdote de origen esrilanqués radicado en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, y en Buenos Aires, el párroco Adrián Santarelli y el diácono Jorge Luis Hartkopf congregan a muchos fieles que buscan ayuda espiritual.
Por fuera de la Iglesia católica, otros nombres cuentan con muchos seguidores, como el predicador argentino fundador del ministerio Mensaje de Salvación, pilar central de las campañas de sanidad y exorcismo Carlos Annacondia, un líder mediático de los años 80 y 90 que atrajo a multitudes en el conurbano bonaerense con promesas de sanidad milagrosa.
También gozó de gran predicamente el pastor y conferencista argentino de proyección internacional basado en Estados Unidos, Dante Gebel, que estaba enfocado en la predicación masiva aunque alejado del formato clásico de sanador televisivo de los ´90.
Y años antes, las masivas cruzadas en el estadio de Atlanta del evangelista extranjero Tommy Hicks marcaron un hito histórico de avivamiento pentecostal en el país.
Carbonelli, estadísticas en mano, atribuye el retroceso de la Iglesia católica romana argentina a "una pérdida de eficacia simbólica de la narrativa y el discurso católico para seguir encantando la vida de quienes antes eran sus feligreses".











