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KIRCHNERISMO CON GUARNICIÓN DE PERONISTAS

Con su Frepasito tardío y La Cámpora, la Doctora logra lo que no pudo el 'entrismo' en los '70

Lun, 09/12/2019 - 11:31am
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El peronismo necesita más de Cristina Fernández de Kirchner que CFK del peronismo: es una conclusión de Jorge Asis Digital al intentar explicar qué está sucediendo en la Argentina. Entonces, CFK aprovecha y va 'por todo' (el PJ), concretando un sueño incumplido de toda la izquierda argentina. Y si llegara a lograr una buena experiencia esta heterogeneidad gobernante, la paradoja sería la licuación casi final del peronismo. En fin, mejor que lo explique el autor:

Cristina Fernández de Kirchner.
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Contenido

CIUDAD DE BUENOS AIRES (JorgeAsisDigital). Previa: La (¿breve?) intensidad de Alberto El Estadista

En “Filosofía de la composición” -ensayo que trata la génesis del clásico poema El Cuervo-, Edgar Allan Poe concluyó que lo intenso, por la ley física, es breve.
En sentido “Poético”, y no profético, debe preocupar la intensidad que aguarda a Alberto Fernández.
El Poeta Impopular, transformado, por decisión de La Doctora, en Alberto El Estadista.
Es el núcleo principal que remite a “los amigos de Alberto”.
Peronistas metropolitanos que “mojaron la medialuna” y conforman la utopía del albertismo.
Desde que La Doctora volvió de Cuba supo reconquistar, por mera presencia, el rol protagónico.
Derivó en la ofensiva que produjo cierta subestimación hacia el presidente electo.
Consta que aquí se confunden las expresiones de deseos, de los tantos que aspiran a destruir el vínculo, con los datos que consolidan la extendida sensación que atormenta a los inversores imaginarios.
“La dueña de los votos, o sea del poder, no va a dejarlo gobernar».
Se instalaba, en efecto, la equivocada sospecha de la intensa brevedad.

Carolina Mantegari
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Por principios formales, para nada merecidos, el portal inicia el periodo de 90 días de gracia y complacencia.

Para que la renovada versión del kirchnerismo con guarnición de peronistas, o sea el nuevo gobierno, acomode y mueva sus fichas.

Mientras tanto, transcurre el final del año más desperdiciado.

Por la campaña, primero. Y luego por la agobiante transición que complementó el drama del país congelado.

Desde la frialdad de agosto, cuando se produjo el “sopapo electoral” de las PASO, hasta este diciembre espeso. Consecuencias de la fallida organización electoral.

En marzo de 2020 podrá saberse si la idea de La Doctora -clave para elevarse “desde el foso del agravio a las alturas del poder”- fue útil, para hacerse cargo de la catastrófica situación que reciben.

Podrá saberse en marzo si la propuesta política de Los Fernández estuvo a la altura de las circunstancias.

O si se trató, en el fondo, de otro colosal acto de improvisada irresponsabilidad.

El peronismo que cede

“Entre la Nada y la Pena me quedo con la Pena”, escribió William Faulkner (leer «El sonido y la furia»).

Pacientes adoradores de Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, en plena ducha popular de la Argentina Blanca, comunican que el Ángel se va “por la puerta grande, con la frente alta y las manos limpias”. La Nada.

Pero con el peso histórico del fracaso frontal que facilita el regreso más temido. La Pena.

El del kirchnerismo reciclado, adornado con la guarnición de peronistas.

Es el diseño del peronismo más complejo. No se re-significa ni se transforma. Apenas cede.

Representa a la Argentina Periférica aunque suele referenciarse en la jerarquía inmobiliaria de Puerto Madero (o Puerto Grosso).

Ante la congoja emocional de La Doctora, que no oculta su inconveniente rencor ante los Tribunales.

Ante la promoción de los peronistas siempre derrotados de la capital. Los que no deben desperdiciar la única -y acaso última- oportunidad.

Lo que no pudo lograr el entrismo de los izquierdistas que concluyeron en la tragedia de los '70, puede lograrlo La Doctora con la simpleza de su Frepasito tardío.

Y con el afán totalizador de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.

Conducir el estancado Movimiento Peronista. Y apoyados por gran parte de las organizaciones sindicales que dejaron de ser “la columna vertebral” para ser una prótesis involuntaria.

Hoy el sindicalismo retrocede políticamente en ojotas. Aunque, para permanecer, deban comprometer movilizaciones.

En coincidencia con el retroceso de los populares mini-gobernadores. Los que succionan consistentes caramelos de madera (ligeramente espolvoreados con azúcar impalpable).

Para admitir la vigente instalación del fenómeno que signa el triunfo sociológico de la Argentina Periférica sobre la Argentina Blanca.

Para reproducir algo más que una grieta trivial. El conflicto latente entre las dos Argentinas que no se resuelve con el enunciado de alguna frase infeliz, pero que produce aplausos.

Doble maniqueísmo

Soportado, y hasta digerido, el maniqueísmo ejemplar del Ángel Exterminador.

Se retira hacia las ansiadas reposeras con conmovedores homenajes a sí mismo.

Sea en la impune cadena nacional, o ante la multitud desperdiciada en la Plaza de Mayo.

Acompañado de la señora Juliana, Sherezade. Y de Miguel Pichetto, Lepenito. Es quien inspira un próximo ensayo de patología política.

En el balcón del General, pudo contemplarse al peronista Pichetto, celebrado por la contagiosa vivacidad del antiperonismo.

Emerge ahora el turno del maniqueísmo de la “Tierra Arrasada”.

Complemento estético de la presentación oficial de los numerosos ministros que fueron presentados por el universo mediático que abundó en antecedentes prescindibles de los convocados.

Mientras se extraviaban en las diferencias conjeturales impulsadas sólo para enfrentar los intereses de La Doctora y Alberto El Estadista.

Los elegidos son demasiado conocidos como para esperar algún sesgo de originalidad.

Dignos muchachos ideales para comprarles un auto usado, fiarles el matambre o firmarles un certificado de garantía.

El que más interesa, en realidad, es el desconocido.

Un tal Martín Guzmán, ministro de Economía.

La paquetería de Stiglitz

Sólo el significativo cholulismo inspirado en el desconocimiento permite destacar al joven Guzmán como discípulo de Joseph Stiglitz.

Es el Premio Nobel de Economía. Criticó “el malestar de la globalización” con el rigor de quien avanza sobre el sistema métrico decimal.

El inconformista impulsa un “capitalismo progresista”, paquetería teórica que llegó a entusiasmar, incluso, hasta a Francisco.

Con el cuento sublime de la “economía social de mercado”. Como si se inspirara en aquel Menem que abría el paraguas con “la economía popular de mercado”. Sin nominarlo, siquiera para un Premio Konex.

En el padrinazgo de Stiglitz radica, precisamente, el punto vulnerable del ministro Guzmán.

La ambivalencia paquete de Stiglitz le otorga un sustento a la alarmante equivocación de La Doctora, pregonada también en la estética de la “Tierra Arrasada”.

Consiste en suponer que el Tercer Gobierno Radical de Macri fue neoliberal.

Para el macrismo semejante interpretación se convierte, en la práctica, en un atributo. Porque el de Macri no fue ningún gobierno neoliberal.

Apenas fue una pausa prolija, un desperdicio. La Nada de Faulkner.

El macrismo no fracasa, como cree Stiglitz (y seguro el mesiánico Guzmán) por culpa del Fondo Monetario Internacional. Al contrario.

Porque Macri recurre al Fondo cuando, para ser exactos, fracasa.

Default virtual

Brotes de kircherismo explícito, al que adhieren los peronistas envueltos con facilidad.

Así como La Doctora elige como candidato a Alberto, porque fue un duro crítico de ella durante diez años, Alberto elige a Guzmán para negociar la deuda porque es muy crítico del Fondo.
La frivolidad aterra.

Aquí cualquiera explica lo más campante que Argentina no va a pagar su deuda por los primeros dos o tres años.

Es “un default virtual”. Una manera de reiterar, ante la manga de otarios y cretinos de la comunidad internacional, que Argentina es coherente.

Continua con la firme vocación de ser un País Garca.

Complacencia y silencio, en adelante, por 90 días.
Felicitaciones.