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Para opinar acerca de 'Néstor Kirchner, la película' es imprescindible haber visto el film. Al respecto, muy interesante el punto de vista de un realizados cinematográfico como Guillermo Raffo, quien le dijo al bisemanario Perfil: "Descontábamos que no iba a ser como Don’t Look Back, ni como Nixon. Los antecedentes de Néstor Kirchner, la película clausuraban toda posibilidad de ambivalencia o reflexión. Pero podría haber sido a favor, podría haber aspirado a cierta eficacia extra-cinematográfica en la línea de Michael Moore, quien nunca nos convenció de nada pero a su público algo le vende. Tal vez la primera versión, de Adrián Caetano, haya sido algo así. La que nos tocó, porque siempre ligamos las peores versiones de todas las cosas, es la de Paula de Luque: una hagiografía imposible cuya ambición declarada –hacer de Néstor un santo– es tan extrema como su incapacidad para conseguirlo. (...)". Pero también muy interesante el punto de vista de un periodista de profunda visión de la política:
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Durante varios años, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue un reclamo solitario en Libres del Sur y otras organizaciones que integraban el kirchnerismo no peronista. No era un texto contra Grupo Clarín en particular sino que reclamaban frecuencias para organizaciones que, en general, no pueden pagar esas operaciones a menos que el Estado se haga cargo de la financiación, una injusticia hacia el contribuyente, a quien habría que preguntarle si quiere pagar impuestos para que una seudo 'cooperativa' lo malgaste en contenidos que le importan a casi nadie. De todos modos, Néstor Kirchner mantenía a raya el proyecto porque eran los días de la alianza con Grupo Clarín, con Alberto Fernández como nexo. El proyecto sobre nueva Ley de Medios aparece después, con la ruptura, que todo el mundo ya conoce que fue un negocio en telecomunicaciones. Entonces Kirchner, y luego Cristina, embistieron. Pero, entonces, es una ley contra uno. No se legisla en esos términos, al menos en la República de la calidad institucional que expone Cristina desde el atril. Cristina, quien culpa por todos sus males a la prensa no oficialista en general, y desde la ruptura con Grupo Clarín, a ese multimedios en particular, ha acumulado tantos mitos sobre el tema, tantos falsos conceptos, tantas expectativas, que lo más grave es que una ley contra uno solo es una venganza que termina siempre insuficiente, provoca decepción y la necesidad de más venganza. Complicada la decadencia del Frente para la Victoria, que desperdició su fugaz recuperación usufructuando el marketing del luto.
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La República Popular China de 2012 tiene poco que ver con Mao Tse Tung. Es más: hasta la Constitución es diferente porque en 1982 el Partido Comunista Chino cambió el texto para actualizar los conceptos: la economía de mercado y otras cuestiones tan diferentes a 1921 cuando fue fundado precisamente el Partido Comunista. Mao fue el del Gran Salto Adelante, de 1958, una sucesión de equivocaciones en la política económica que derrumbaron a China. Y el horror de la salvaje Revolución Cultural en la década siguiente. Su leal colaborador Zhou Enlai logró sobrevivir a tanta locura, y en 1975, cuando el ímpetu ideológico de la Revolución Cultural perdía fuerza y Mao agonizaba, en su ultimo discurso público, hizo un llamamiento a favor de las "4 modernizaciones", que insistia en la importancia de que China abriera sus mercados, que renunciara al comunismo y que entrara al juego del capitalismo. Aquellas palabras de Zhou serían utilizadas años más tarde por los reformistas liderados por Deng Xiaoping, el verdadero fundador de la China moderna, con Hua Guofeng como su brazo ejecutor: así comenzó la transición.
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No hablen del 54,11%. La validación de los laureles eleccionarios de cualquier política es ahora, más que nunca, diaria, y se encuentra en una amplia gama de formas de comunicación (cada vez más inmediatos), en las que el voto es cotidiano. De nada sirven, por tanto, los votos acumulados una vez cada cuatro años porque el tribunal ciudadano es consuetudinario, una concepción que está en las antípodas de las vetustas ideas del kirchnerismo, explica el autor, un profesor universitario, analista y periodista que, por varios motivos, ya ha escrito en Urgente24 con este seudónimo.
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Se ciernen amenazas ciertas sobre la posibilidad que el periodismo crítico tenga espacio en el país, y no se trata solamente de Grupo Clarín porque tampoco es el monopolio de la libertad de expresión. En todo caso, un aliado, quizás coyuntural, de los medios independientes. La llamada Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual pretendía, desde lo formal, desarmar un supuesto monopolio pero, en verdad, intentó esconder la voluntad del Ejecutivo nacional de quedarse con el monopolio de la información: si Cristina pudiera con Clarín, ¿qué le queda al resto?, es la peligrosa filosofía del Frente para la Victoria. Las acechanzas de libertad sobrevuelan el horizonte cercano.