The Economist recuerda que Donald Trump ofrece a los países con superávit en su balanza comercial con USA, comprar combustibles estadounidense para empatar y no tener que aplicarles aranceles extras. Trump declaró que el déficit de su país con la Unión Europea "desaparecería fácil y rápidamente" si el bloque hiciera solo eso.
THE ECONOMIST + FINANCIAL TIMES
Los aranceles de Donald Trump ponen en jaque su negocio petrolero
The Economist y Financial Times coinciden: "Los aranceles de Donald Trump obstaculizan sus ambiciones energéticas".
También se lo han indicado a India y Filipinas: que aumenten sus compras de gas natural licuado (GNL) estadounidense.
Scott Bessent, secretario del Tesoro de Trump, ha intentado persuadir a Japón, Corea del Sur y Taiwán para que inviertan en un proyecto de GNL en Alaska y se comprometan a comprar una "parte sustancial" de esa producción.
Pero, incluso si Europa aumentara drásticamente sus importaciones de GNL estadounidense, no contribuiría significativamente a resolver el desequilibrio comercial con USA. La consultora Wood Mackenzie calcula que si la UE se abasteciera 100% de GNL, diésel y crudo ligero de USA, reduciría su superávit comercial de bienes solo a la mitad. A Donald Trump no le sirve.
Los límites
Durante la campaña proselitista, Trump utilizó el latiguillo "Drill, Baby, Drill" (Perfora bebé, perfora), dirigido a todas las empresas de hidrocarburos, que deberían liderar un esfuerzo de inversión directa.
USA ya es el mayor productor y exportador mundial de GNL. Trump pretende fomentar un mayor crecimiento de la industria mediante diversas medidas desregulatorias, incluyendo la eliminación de una tasa impuesta por Joe Biden a las emisiones de metano (gas de efecto invernadero) de los yacimientos de hidrocarburos.
"Expandir las exportaciones de GNL es una de las maneras más efectivas en que USA puede reducir sus déficits", argumenta Mike Sabel, director ejecutivo de Venture Global, una compañía de GNL, según el semanario británico.
- A principios de mayo se publicará un plan de la Comisión Europea para eliminar gradualmente el gas ruso; varios líderes europeos apoyan su sustitución por importaciones estadounidenses.
- India considera la posibilidad de eliminar los aranceles al GNL estadounidense.
- Ishiba Shigeru, primer ministro de Japón, ha insinuado que su país podría estar dispuesto a invertir en el megaproyecto de Alaska.
Sin embargo, USA carece de la infraestructura suficiente para aumentar rápidamente los envíos.
"Tenemos el gas, pero no tenemos los gasoductos para transportarlo", explica Toby Rice, director ejecutivo de EQT, otra empresa gasífera estadounidense.
- Las terminales de exportación ya operan cerca de su capacidad máxima.
- Los aranceles de Trump han disparado el coste del acero y otros insumos para los nuevos proyectos estadounidenses de GNL.
- "No prevemos una oleada masiva de gas", afirma Kaushal Ramesh, de la consultora Rystad Energy.
- Gran parte de la expansión confirmada ya está prometida a compradores extranjeros mediante contratos a largo plazo.
Se prevé una desaceleración de la demanda a medida que muchas economías se ven afectadas por la guerra comercial de Trump. La Agencia Internacional de la Energía (AIE), organismo oficial de pronósticos, predice que el crecimiento de la demanda de gas en Asia caerá al 2% este año, frente al 5,5% de 2024. Además, el GNL estadounidense ya no es bienvenido en China, que en marzo suspendió todas las importaciones de este combustible de su adversario en la guerra comercial. Se esperaba que los compradores chinos aumentaran sus compras a USA.
El panorama parece algo más prometedor en Europa: sus importaciones de GNL estadounidense aumentarán 25% este año, según la AIE.
Sin embargo, los europeos rechazan comprometerse con contratos a largo plazo.
Además, existe la posibilidad de que grandes cantidades de gas ruso vuelvan a fluir a Europa tras la firma de un acuerdo de paz con Ucrania, otra de las ambiciones de Trump: algunos industriales alemanes ya abogan por el regreso del gas ruso barato.
El caso Dakota del Norte
Amanda Chu escribió en Financial Times, desde Watford City, Dakota del Norte: "La guerra comercial global de Donald Trump amenaza a un rincón de USA que votó en masa por el presidente republicano el año pasado: Dakota del Norte, productor de petróleo. También podría trastocar los planes del Presidente de impulsar la producción de combustibles fósiles en el estado que inició la revolución del fracking en USA."
El crudo West Texas a US$ 63,08 por barril (el lunes 21/04), no le sirve a la industria.
Reed Olmstead, director ejecutivo de investigación upstream de S&P Global Commodities Insights, afirmó que "un precio del petróleo a US$ 50 no beneficiará a ninguna economía local". La caída de los precios "sin duda tendría un 'efecto dominó' en toda la región".
Dakota del Norte, el estado con mayor producción de petróleo Nº3, es más vulnerable a la caída de los precios del crudo y a la desaceleración de la producción que Texas y Luisiana, que cuentan con economías más diversificadas.
Dakota del Norte cosechó los beneficios de un gran avance tecnológico en la década de 2010, cuando los avances en la perforación horizontal y la fracturación hidráulica provocaron la revolución del 'shale' estadounidense.
La producción en Bakken alcanzó su punto máximo en 2019 con 1,4 millón de barriles diarios durante la 1ra. Administración Trump pero se proyecta que disminuirá drásticamente en la década de 2030, según Wood Mackenzie, a menos que....
- Las autoridades estatales han advertido que, sin un avance tecnológico, la producción se encamina hacia un declive terminal.
- La esperanza es una controvertida tecnología conocida como 'recuperación mejorada de petróleo con dióxido de carbono', que inyecta gas en pozos para extraer reservas de petróleo de difícil acceso.
- “Es necesario un avance tecnológico que permita extraer más de la roca”, dijo Jacob Odermann, portavoz de Chord Energy, un gran operador de Bakken.
"Es aterrador", dijo al Financial Times, Tracey Dolezal, comisionada del condado de Dunn, una de las principales zonas productoras de petróleo de la cuenca de Bakken, en Dakota del Norte, que recaudó casi US$ 40 millones en impuestos sobre el petróleo y el gas en 2024, más de la mitad de sus ingresos totales.
“Algunos negocios realmente sentirán el efecto si los precios siguen bajando”, dijo Dolezal, y agregó que el condado, que votó abrumadoramente por Trump en las últimas 3 elecciones presidenciales, podría tener que reducir sus mejoras de infraestructura (obra pública) si los precios siguen bajando.
La recesión agrava una perspectiva ya pesimista para el crudo. La industria también se enfrentaba a los nuevos gravámenes impuestos por la administración Trump en febrero a las importaciones de acero y aluminio, utilizados para la perforación y los oleoductos.
Matthew Bernstein, gerente de soluciones de esquisto upstream de Rystad Energy, dijo que la política arancelaria de Trump era “uno de los mayores vientos en contra que ha enfrentado la industria en mucho tiempo”.
"Si se mantiene y es recesivo, entonces potencialmente no habrá crecimiento del petróleo estadounidense este año", añadió.
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