“Este domingo, con Cristina Kirchner y Máximo Kirchner en la inauguración del Gasoducto Néstor Kirchner, Massa nos va a vender que no tiene nada que ver con el kirchnerismo”. No sin malicia, el autor de la frase remite a uno de los principales desafíos que tiene Sergio Massa en el plano electoral: atraer votantes refractarios al oficialismo. Especialmente al kirchnerismo/cristinismo, una expresión que luce agotada a la luz de la imposibilidad de que una figura de esa escudería pueda siquiera participar de la fórmula presidencial de Unión por la Patria. Las encuestas que se publicaron hasta el momento coinciden en que el ordenamiento del oficialismo en torno a la figura de Massa como candidato de “síntesis” no generó ningún crecimiento de la base electoral de UP. Sólo hubo un redireccionamiento de los guarismos de ese 30-32 que el peronismo conserva por lo menos desde la elección legislativa de 2021.
PANORAMA
Los 3 tiempos de Sergio Massa y el regreso del bifrentismo
Foto de unidad con olor a farsa en Salliqueló. ¿Cómo hará Massa para atraer votos refractarios? Declive de Milei, ganancia de JxC.
Es cierto, Massa planea una campaña en 3 tiempos, tal el esquema que plantea el catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, el consultor que orienta la campaña de UP. Ya lo había hecho con Cristina Kirchner en 2017. Habrá que darle crédito a Rubí por haber conseguido que en el reconocimiento de su derrota ante el macrista Esteban Bullrich la flamante senadora electa por la minoría leyera un discurso moderado de unos tarjetones impresos tendientes -presuntamente- a evitar algún exabrupto que la dejara no sólo como mala perdedora sino, por sobre todo, como irrespetuosa de la voluntad popular.
En Salliqueló, provincia de Buenos Aires, donde el ducto se une con la red troncal de transporte de gas, se congregará este domingo la plana mayor del oficialismo. Muy a pesar de la Vicepresidente, también estará Alberto Fernández, a quien ella acusó días atrás de entorpecer el armado oficialista con el único fin de conseguir 2 lugares para los suyos en las listas de diputados nacionales. Esas rencillas inacabables vuelven la “foto de unidad” una farsa. Sin embargo, la postal aparece como indispensable para el primer tramo de la estrategia que impulsa el eje CFK-Massa. Rumbo a las primarias, lo esencial es cristalizar el voto oficialista, el de todos sus socios. Massa encuentra ahí su primer escollo. Un sector del kirchnerismo lo repudia. Ese fragmento es el que quiere llevar a su redil el ignorado Juan Grabois, quien lucha contra la corriente dentro de UP para instalar que él desafía a Massa en una PASO y que, sin dudas, Cristina Kirchner escogerá su boleta en el cuarto oscuro.
No hay proyecciones que anticipen que Grabois le ganará la primaria a Massa. Más bien todo lo contrario. Pero sí hay mediciones que muestran un desempeño del líder del Movimiento de los Trabajadores Excluidos (MTE) que si se mantiene o crece podría generarle al candidato de “síntesis” un dolor de cabeza en la noche de las PASO. La última encuesta nacional de Observatorio Electoral Consultores le otorga a Grabois una intención de voto del 5% en un escenario de primarias. Massa consigue el 23%. Una lectura lineal sugiere que la fuga hacia Grabois le impide a Massa ser el candidato más votado, que en este caso es Patricia Bullrich, con el 26%. Otra encuesta, la de Clivajes, le adjudica un acompañamiento mayor a Grabois, de casi el 9%. Y el español Alfredo Serrano Mancilla, un consultor político muy cercano al kirchnerismo, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), que también hace encuestas, afirma que el precandidato disidente tiene mucho más de lo que los sondeos que se conocieron le otorgan.
La “foto de unidad” detrás del candidato de “síntesis” tendría como primer objetivo abroquelar todo el voto UP en esa dirección. La previa fue la reunión de un grupo de gobernadores oficialistas que recibieron a Massa y su compañero de fórmula, Agustín Rossi, en el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Allí se oficializó a Eduardo ‘Wado’ de Pedro como jefe de campaña. Su designación viene cargada de simbolismo por su relación estrecha con Cristina Kirchner. Pero en el mismo kirchnerismo no están tan seguros de que sea quien finalmente conduzca la campaña, teniendo en cuenta lo celoso que puede llegar a ser Massa en un aspecto como ese.
Pasada la PASO y ya convertido, como todo anticipa, en candidato presidencial de UP, Massa ingresará al 2do tiempo de la campaña, cuando deba ir a buscar más votos de cara a la elección general. Ya no serían el principal problema los votos de Grabois, que anticipó su acompañamiento. La cuestión pasará por seducir más allá del oficialismo. ¿Cómo lo hará? "Mucho tendrá que ver con cómo se exprese antes de las elecciones, con qué discurso buscará acumular ese votante que hoy no lo acompañaría", responde Esteban Pastoriza, director de la consultora Clivajes, consultado por Urgente24 para esta nota.
Massa decidió mantener su doble rol de ministro de Economía y candidato. La gestión, entonces, será parte de su campaña. En este punto, Pastoriza advierte que Massa deberá mostrar resultados, en especial respecto de la inflación. "Van a ser 2 pilares importantes para Massa como candidato: el discurso que genere y la práctica que demuestre en la economía", estima el consultor.
Massa quiso mostrarse como gestor eficaz el viernes cuando apareció en una transmisión para anunciar que a las 17:30 se iba a reanudar el servicio de colectivos en el AMBA y algunas provincias que estaba suspendido por un paro de UTA. El ministro, no obstante, culpó a los empresarios de la medida de fuerza por haber retenido un aumento salarial que el Estado, a través de subsidios, había pagado. Los llamó “extorsionadores”. Luego, reunió a las partes. Con el mismo tono magnánimo con el que se mostraba como persona de diálogo, acusó a los empresarios que tenía sentados al lado de poner “un revólver sobre la mesa”. Lo dijo con la impunidad que da no tener que abrir el micrófono a los demás después. También involucró al gobierno de la Ciudad, al que le imputó haberse ausentado de la mesa de negociación en la que estuvo, en cambio, el ministro de Transporte bonaerense, que no es otro que el massista Jorge D’Onofrio. Desde Uspallata respondieron que nunca fueron convocados y que en todo caso la autoridad en la materia es el Gobierno Nacional. Hubo también una intención de Massa de ubicar a Javier Zbikoski, del grupo Metropol dentro del espectro del PRO. “Le dicen el amarillo, pregúntense por qué”, disparó. La gestión y la campaña, un solo corazón.
El conflicto de los colectivos y su politización le permitió a Massa mostrarse activo cuando las negociaciones con el FMI por la "recalibración" del programa no muestran un horizonte próximo. Apenas cerraron las listas, Massa prometió novedades al respecto en cuestión de “horas”. Ya pasaron 2 semanas. Lo que se anunció es que se postergaron los pagos previstos para las próximas semanas. Se efectuarán en forma conjunta a fin de mes en acuerdo con el organismo. Son unos US$2.500 millones. En el medio, Massa espera llegar a un acuerdo para que el Fondo le gire un refuerzo para las reservas, que están en registros negativos. Las negociaciones se trabaron en la discusión por las condiciones y eso demora el viaje de una comitiva oficial a Washington.
La gestión económica condiciona la campaña de Massa a la hora de buscar el voto extra UP. Además, el escenario que se le plantea al candidato de “síntesis” parece haber mutado en relación a las semanas anteriores. La hipótesis de los “3 tercios” que respaldaron en su momento algunas encuestas tiende a desaparecer. Esto surge de una crisis que estaría atravesando Javier Milei. En los últimos días proliferaron las denuncias sobre la venta de lugares en las listas. Se abrió una causa judicial que intenta determinar la existencia de delitos en ese mecanismo. Milei denuncia una campaña de difamación en su contra. Para Esteban Pastoriza, de Clivajes, esto da vuelta la campaña del líder libertario, que ahora -explica- quedaría reducida a defenderse de esas supuestas irregularidades. Según el consultor, se recompone el escenario de "bifrentismo".
La caída de Milei -que se inició antes del estallido del escándalo por las listas- es una mala noticia para UP, ya que se trata de votos opositores que irían a engrosar el caudal de Juntos por el Cambio. La encuesta de Analogías, señalada como cercana al Instituto Patricia, da cuenta de ese corrimiento: lo que perdió Milei fue a JxC y le procuró un crecimiento mayor que el que tuvo el oficialismo. El conglomerado opositor viene además de hacer una elección histórica en San Juan donde desplazó al peronismo de la gobernación tras una hegemonía de 20 años. El analista político Federico Aurelio observa una mejora de JxC en las provincias -no necesariamente originada en victorias, tal el caso de Luis Juez en Córdoba- lo que dejaría al espacio opositor en mejores condiciones de armados locales en comparación con elecciones anteriores. La recomposición de la polarización entre UP y JxC -que debe resolver su complicada interna- alienta un escenario de balotaje entre esas 2 fuerzas. Un 3er tiempo con dinámica propia de la campaña que contemplan los estrategas de Massa, pero también de la oposición.
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