Es evidente que a Javier Milei le resulta más cómodo y de bajo costo entrar en una batalla frontal contra periodistas que tener que explicar por qué a pesar del acuerdo con el FMI, la apertura parcial del cepo cambiario y el apoyo explícito del gobierno de Donald Trump el Riesgo País no baja y el dólar que el Presidente quiere a $1.000 se mantiene más cerca de los $1.200. Tampoco debe caerle muy simpático a Milei que salga a luz una situación de anarquía política dentro del oficialismo, en la que aparecen enfrentadas entre sí las facciones que responden a Karina Milei, por un lado, y a Santiago Caputo, por el otro.
PANORAMA
La política del odio, conflicto en el 'triángulo' y a no malhumorar al elector
La promoción oficial del odio hacia el periodismo. El enfrentamiento solapado Caputo-Karina. Riesgo País en alza y el dólar no va a donde quiere Milei.
Tampoco está muy claro si todo lo que vino a partir del acuerdo con el FMI redundó en una mejora en la imagen de Milei o de su gestión. Mientras consultoras como Trespuntozero, de Shila Vilker, y Aresco, de Federico Aurelio, registraron una recuperación en la popularidad del Presidente y su gestión, Management & Fit, de Mariel Fornoni, y la firma de Hugo Haime observan lo contrario. M&F registró además una revitalización de la preocupación por la inflación, luego de que en marzo los precios subieran a un ritmo de casi el 4%. Haime, por su parte, remarcó en una columna en Diario Perfil que en abril “continuó la preocupación por los bajos salarios, el incremento de la pobreza y las dudas sobre la capacidad del Gobierno para resolver el problema de la inflación”.
Y si bien en la medición de Trespuntozero la aprobación de la gestión libertaria recupera algo más de 2 puntos para llegar al 44,6%, este saldo sigue estando por debajo de la reprobación, que se reduce apenas un punto, hasta el 54%. Vilker además señala, en base a estudios focales, un cambio de composición entre los que aprueban al Gobierno. "Entre los que se desgarraban para hablar maravillas ahora empieza a aparecer un "pero", son más cautos, la esperanza se empieza a resquebrajar, y los que están desesperados por hablar son los que tienen una imagen crítica", le dijo la especialista a Cenital+. Consultada sobre el núcleo duro de rechazo al Presidente, dijo que la imagen "muy mala" está "arriba del 40%". "El que lo rechaza, lo rechaza fuerte", resumió.
La política del odio
En ese escenario Milei se empecina en la demonización del periodismo que no le responde. En el timeline de su cuenta en la red social X se repiten mensajes agraviantes contra la prensa que no se somete al relato oficial. La nota sobresaliente de ese ataque es que el Presidente de la República promueve sin tapujos el “odio” contra los reporteros mientras al mismo tiempo levanta la bandera de la libertad de prensa. Hubo un especial ensañamiento contra Carlos Pagni, estrella del diario La Nación y el canal LN+. Milei le imputa haberlo parangonado en un editorial con Adolf Hitler en cuanto a su ascenso al poder. Eso no ocurrió. Para Milei, los periodistas sólo se dedican a difamar en represalia por la reducción del financiamiento estatal a los medios (la famosa “pauta”), y reivindica a las redes sociales como un canal que le quitó al periodismo el supuesto “monopolio del micrófono”. Se olvida el Presidente que las redes sociales a las que tanto tiempo le dedica abundan en la proliferación de noticias falsas. Fake news. Incluso, en su afán de repostear, el mismo mandatario ha incurrido en la difusión de información incorrecta. Como en los últimos días, cuando repitió que durante su gestión USA le otorgó a la Argentina el nivel máximo de seguridad para turistas, estatus del que el país goza hace años.
En este clima enrarecido, Roberto Navarro, director del grupo El Destape, sufrió un ataque físico que lo dejó internado durante varios días. Navarro, uno de los periodistas más críticos de la gestión libertaria, responsabilizó al Presidente por el hecho. “El día anterior el Presidente emitió un tuit que empezaba con las mismas palabras que este tipo (el agresor): ‘periodistas mentirosos’. Yo hago responsable al presidente Milei de lo que me pasó y me pueda pasar”, dijo Navarro en el regreso a su programa radial.
La postal más inquietante de esta guerra del Gobierno contra periodistas la aportó el asesor Santiago Caputo, quien, fastidiado por las fotos que le tomaba un fotógrafo de Tiempo Argentina, actuó de forma intimidante al fotografiar él mismo la credencial del reportero. Hay quienes creen que Caputo hizo ese movimiento para reafirmar un perfil de personaje de temer, como lo había hecho con Facundo Manes en el Congreso. No es algo para tomar a la ligera cuando el poderoso asesor es el jefe político de la SIDE, la exAFIP y la UIF, entre otras reparticiones. Caputo fue retratado cuando ingresaba al debate de candidatos a legisladores porteños del que participó Manuel Adorni como contendiente. El episodio con el camarógrafo se llevó la atención de un deslucido evento y obligó al vocero presidencial -quien no descolló frente a sus rivales- a tener que explicar la actitud del asesor con una inverosímil versión.
La tensión entre los gobiernos y el periodismo no es novedosa. Tampoco que el Ejecutivo intente ubicar a los medios de comunicación como rivales políticos directos. Lo que resulta innovador es el nivel de agresividad que parte desde la Casa Rosada. El propio Presidente señala entre insultos a periodistas con nombre y apellido a los que acusa de mentir -con argumentos flojos de papeles- y directamente declara que “no se odia lo suficiente a los periodistas”. Queda el interrogante sobre cuál es el rédito que obtiene el Gobierno con esta campaña más allá de la distracción que puede generar sobre otros temas.
Conflicto en el 'triángulo de hierro'
Uno de ellos es el caos imperante dentro de las filas oficialistas que se registra en un enfrentamiento solapado entre Karina Milei, alter ego del Presidente, y Santiago Caputo, cuyo rol político es superior al del jefe de Gabinete, Guillermo Francos. Esto fue dicho por el propio Milei. Hubo una serie de sucesos que lucen difíciles de desvincular unos de otros:
- Una reunión entre la hermanísima y Caputo que según a quien se le pregunte tuvo distintos grados de intensidad. Uno de los sectores deja trascender que hubo reproches de Karina por cómo habría jugado el asesor en la elección de constituyentes en Santa Fe, donde LLA quedó 3ro, a 20 puntos del ganador, el gobernador Maximiliano Pullaro.
- Días después Caputo saludó y se mostró sonriente con Mauricio Macri en la cena de la Fundación Libertad, a pesar de los chispazos en la Ciudad, en la que es Karina Milei la que impulsa el enfrentamiento con el PRO.
- Tras ese gesto de acercamiento de Caputo con Macri, apareció Sebastián Pareja, armador bonaerense y uno de los “karinos”, a decir que había dirigentes del PRO que no necesitaban ser ‘comprados’ -como denunció el exPresidente- porque tras el balotaje “estaban regalados”.
- Por esos días se conoció la denuncia de una militante de LLA, quien habría sido marginada del armado de Pareja en Junín por pertenecer a la agrupación Las Fuerzas del Cielo, que se referencia en Caputo. El coordinador oficialista local era Alberto Pascual, titular de la regional de PAMI, quien finalmente fue desplazado, Gordo Dan mediante.
- Acto seguido, el PAMI lanzó una auditoría sobre oficinas de la obra social en todo el país por el presunto uso de sus recursos como una “caja negra al servicio de la política”. Pero son las oficinas del PAMI las que usaron como instrumento de inserción territorial, de lo que están a cargo los primos Martín y ‘Lule’ Menem, principales operadores políticos de la hermanísima. PAMI está bajo la órbita del ministerio de Salud que dirige Mario Lugone, un hombre de íntima conexión con Caputo.
Habrá que ver cómo continúa este conflicto intestino del ‘triángulo de hierro’ del poder mileista. Hay quienes aclaran que, de todas formas, puesto a elegir, el Presidente siempre optará por su hermana y que por eso Caputo intenta que las esquirlas de su metralla nunca lleguen directamente a Karina.
Riesgo País, reservas e inflación
Además del desorden político hacia dentro de LLA, es un tema de relevancia qué sostenibilidad tiene el programa económico cuando Milei decidió que no acumulará reservas en el Banco Central a pesar de que lo estipula el acuerdo con el FMI. El Presidente insistió en que la entidad monetaria sólo comprará divisas cuando el tipo de cambio tienda a perforar el piso de la banda de flotación cambiaria, hoy en torno a los $1.000. Es un valor que para Joaquín Cottani, exvice de Luis Caputo en esta gestión, que el dólar no alcanzará nunca. Uno de los motivos podría ser que los grandes demandantes se anticipen al BCRA cuando el precio se acerca a la banda inferior, llevando la cotización más arriba, lo que impedirá la incorporación de reservas si es que el Gobierno no cambia y decide comprar dentro del esquema de flotación. Cottani, como otros analistas, apunta a la acumulación de reservas como instrumento de estabilidad y su impacto en el Riesgo País, que se mantiene por encima de los 700 puntos tras un nuevo rebote estimulado tanto por factores domésticos como externos. Si el indicador del JP Morgan no se acerca a los 450 puntos, le será díficil a la Argentina refinanciar su deuda con los acreedores privados.
Un dólar a $1.000 es al que apela Milei para mantener a raya la inflación, dado que parece haber renunciado en la práctica a aquella máxima de que la suba sostenida de precios es “en todo momento y lugar un fenómeno monetario”. No sólo porque el Presidente busca su control atrasando el tipo de cambio, sino también con otros instrumentos, como el disciplinamiento de formadores de precios, con señalamientos públicos, como el escrache a las alimenticias y, en otro extremo, a alguna automotriz. Por otra parte, la suba de tarifas de luz y gas prevista para mayo se moderó alrededor de la tasa de inflación de 2,5-3%, a pesar de que aún queda un componente de subsidios por retirar, de acuerdo a los planes del Gobierno. Por el contrario, se inyectarán más subvenciones para mantener los precios por debajo de su valor real durante el invierno. Tampoco se actualizan las tarifas del transporte público bajo potestad de Nación, cuando sí lo hicieron la Ciudad y la provincia de Buenos Aires (una mención para Franco Mogetta, quien renunció como secretario del área para dedicarse a una candidatura de la que nadie parece tener conocimiento). Todo sea en pos de no estimular el malhumor del votante.
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