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PANORAMA

De la inflación a los despidos: Un cambio de escenario que presiona a Milei

Las encuestas confirman el aumento de la inquietud por el empleo como resultado de la recesión.

A 5 meses de iniciado el gobierno de Javier Milei la conversación sobre las urgencias económicas estaría mutando. Con casi el 56% de los votos obtenidos en el balotaje, el gobierno libertario llegó al poder con un mandato inequívoco: darle una solución definitiva a la inestabilidad económica de por lo menos la última década, producto del fracaso de administraciones de distintos signos políticos. Si se tuviera que sintetizar ese concepto en pocas palabras, podría decirse con seguridad que Milei fue votado para bajar la inflación. O dicho de otra forma, para que los salarios les ganen a los precios. Ocurre lo primero, pero aún no lo segundo. Gracias a un shock que implicó recorte del gasto público, la licuación de los haberes que paga el Estado (sueldos y jubilaciones) y la eliminación del financiamiento del Tesoro con emisión monetaria para reducir el déficit fiscal, pero más que nada a la estabilidad cambiaria y los efectos recesivos del programa de ajuste, se consolidó a partir de enero un sendero declinante del índice de precios desde el 25% (generado por el propio Gobierno con un salto del dólar del 118% en diciembre) hasta el 8,8% de abril que acaba de confirmar el INdEC. El sendero se profundizaría, con proyecciones privadas de entre 4 y 6% para el resultado de mayo.

Milei dijo este semana ante empresarios reunidos en un evento del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP) que la baja de la inflación obedece a un “plan de estabilización”, algo de lo que economistas de un lado y el otro del espectro ideológico desconfían. Hay análisis que remiten a planes de estabilización en tanto en la Argentina como en el mundo y destacan su condición de expansivos, es decir de impulso a la actividad económica. El plan Milei, que ejecuta el ministro Luis Caputo, hasta aquí ha sido todo lo contrario: se registra un derrumbe de la actividad del que no está claro cuándo se detendrá y cómo será la recuperación. El Presidente es el más optimista y cree que una vez tocado el piso el rebote será inmediato y fuerte, trazando la figura de una V. La opinión generalizada entre los analistas, con matices, es que será más lento. En marzo, de acuerdo a estudios privados, la economía cayó en torno al 10%. Abril podría mostrar una desaceleración de esa caída por el desempeño agropecuario. Pero el saldo del año será negativo. Es lo que espera el propio Gobierno: en el Senado, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, adelantó que la proyección oficial para 2024 es un descenso del PBI de 3,5%, casi el doble de la retracción de 2023, cuando hubo sequía.

En ese escenario la opinión pública va cambiando de percepción. La inflación, aunque en niveles todavía muy altos, está bajando, lo que repercute en una merma en la preocupación ciudadana. De acuerdo al último estudio de la consultora Opina Argentina, en mayo la preocupación por la inflación continuó en baja acumulando una retracción de 29 puntos desde enero, cuando alcanzó un pico del 58%. Sería una de las claves por las que Milei mantiene su popularidad a pesar del ajuste. Pero la imagen de la que se jacta el Presidente tiene otro desafío. Según el mismo estudio, crece fuertemente la preocupación por el desempleo y se equipara con el que queda por los precios. Ese indicador se mantuvo estable, en un promedio de 13 puntos hasta febrero, cuando empezó a registrar una tendencia al alza. En el informe de Opina Argentina en mayo alcanza el 29%, duplicando aquel promedio. En tanto que el temor a perder el empleo mantuvo un constante ascenso desde diciembre y desde allí pegó un salto de 15 puntos hasta el 55% registrado este mes.

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Se disparó la preocupación por el empleo, según la encuesta de Opina Argentina.

Se disparó la preocupación por el empleo, según la encuesta de Opina Argentina.

Ese temor por el desempleo tiene una justificación palpable. Sólo esta semana se conocieron despidos en el fabricante de neumáticos Fate y en la cadena de supermercados Changomás. La lista de despidos y suspensiones incluye a Acindar, PepsiCo, General Motors, y Whirpool. De acuerdo a datos oficiales, entre diciembre y febrero se perdieron unos 70 mil puestos de trabajo formales. Un estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) le agrega a esa cifra otros casi 35 mil correspondientes a marzo. No hay discurso triunfalista en el Gobierno sobre esta situación. Pero sí algunas reacciones que denotarían la presión del fenómeno recesivo en el Gobierno. En el CiCyP, Milei admitió que hubo un exceso en ajuste que le permitió ordenar las cuentas más rápido de lo previsto y que “ahora podemos empezar a relajar y devolver”. Esto se traduciría en el congelamiento de tarifas de luz y gas, que podría mantenerse durante todo el invierno, y del transporte público en el Área Metropolitana. Para ello, el Gobierno debe inyectar una mayor cantidad de subsidios. Esto permitirá, por un lado, quitarle presión a la inflación para que profundice su sesgo declinante; y, por el otro, contener el humor social, que hasta ahora beneficia al Presidente y se vuelve su único capital político. Ahí se prende una luz amarilla. El consultor Hugo Haime aseguró que se resintió "el tiempo de espera" de los encuestados por resultados. "Hace 3 meses el 55% decía 'yo lo puedo bancar' entre 9 y 'hasta lo que sea necesario'. En abril cambió: sólo un 40% decía 'me banco lo que sea necesario. Hoy más del 50% está diciendo 'hasta fin de año'. Hay un cambió", advirtió Haime en declaraciones al canal A24.

Este “relajamiento” del ajuste que anunció Milei coincide con la asociación que se hizo entre la ‘motosierra’ sobre los recursos públicos y el accidente ferroviario en la línea San Martín que dejó un centenar de heridos la semana pasada. El siniestro ocurrió por problemas en la señalización por el robo de cables que, denunciaron los sindicatos, databan de por lo menos los 30 días previos a la colisión de las 2 formaciones en Palermo. Se acusó al Gobierno de desfinanciar las obras de mantenimiento. Se conoció esta semana que Adrián Luque, presidente de Trenes Argentinos, la controladora del sistema ferroviario, había solicitado una semana antes del accidente un refuerzo en las partidas para resguardar “los estándares mínimos de seguridad operacional”. No obtuvo respuesta. De acuerdo al informe de Luque, el presupuesto asignado para atender gastos corrientes tuvo en el primer trimestre del año un recorte real del 75% en comparación con el mismo período de 2023. Además, en los días posteriores al choque se supo que el ministro Caputo le pidió al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reasignar préstamos otorgados, entre ellos, US$400 millones destinados a mejorar la línea San Martín del ferrocarril.

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Imagen de la colisión entre formaciones de las línea San Martín.

Imagen de la colisión entre formaciones de las línea San Martín.

El Gobierno intenta disimular esas falencias poniendo todo el foco en la causa por extorsión que recae sobre referentes piqueteros que tenían a su cargo la administración de planes sociales. Se denuncia una práctica que es un secreto a voces: las organizaciones presionan a los beneficiarios para que asistan a sus movilizaciones con la amenaza de perder la prestación si es que no lo hacen. No obstante esa irregularidad, que debe ser investigada, se teme que el Gobierno esté utilizando la causa para demonizar a las organizaciones y limitar la asistencia a la población más vulnerable.

Donde no se escatiman gastos es en los viajes presidenciales sin agenda institucional y con el único motivo de los intereses personales del Presidente. Milei viajó a España para participar este domingo de la convención del partido de ultraderecha Vox. No habrá encuentros de Estado, ni con el rey Felipe VI, ni mucho menos con el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, con quien la tensión va en aumento. Esta visita al Viejo Continente despertó mayor polémica que anteriores viajes con esa característica común, es decir, la falta de importancia para los intereses nacionales. Por eso el Gobierno salió a disfrazarlo con el argumento de que lo más importante del viaje a España no era la cumbre de Vox sino una reunión con los CEOs de empresas con negocios en el país que ocurrió el sábado. Pero la verdad es que el viaje se armó alrededor del evento conservador, anticipado hace semanas. Tuvo su participación el secretario de Culto, Francisco Sánchez, quien repudió derechos consagrados como el divorcio, el matrimonio igualitario o la más reciente legalización del aborto. Sánchez pidió “recuperar los valores tradicionales que en 1492 España le regaló al mundo”. Ese año, el del descubrimiento de América, se instauró como el del fin de la Edad Media, período que el secretario de Culto parece añorar.

Antes de viajar a España, el martes, Milei encabezó su primer acto institucional en la Casa Rosada, que fue el emplazamiento del busto de Carlos Menem en el salón correspondiente del palacio de Gobierno. El mandatario rindió homenaje a quien consideró “el mejor Presidente de la historia argentina”, aunque por momentos daba la sensación de que, en realidad, se hacía un reconocimiento a sí mismo. Dijo que Menem, antes de entrar en la política, se ganaba la vida en el sector privado "sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad a mejor precio", que es una máxima economicista liberal que suele enarbolar el Presidente. También aseguró que el riojano le vaticinó que iba a llegar a la máxima magistratura.

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Javier Milei en la inauguración del busto de Carlos Menem en la Casa Rosada.

Javier Milei en la inauguración del busto de Carlos Menem en la Casa Rosada.

Pero tal vez lo más curioso del discurso haya sido cuando Milei insinuó algún paralelismo entre él mismo y Domingo Faustino Sarmiento. Aseguró que a pesar de que no fue “adalid de las formas”, carencia que se le reprocha al libertario, Sarmiento tuvo “el coraje que tenía que tener para hacer las cosas que hizo, y ser uno de los grandes presidentes de la historia Argentina”. También le reconoció ser “un precursor en la idea del capital humano -como Milei llamó a uno de sus ministerio- como factor de crecimiento”. Por último, dijo que al sanjuanino “le decían el loco”, como lo llaman al propio Presidente, y hasta hay una biografía que lleva ese título. Pero las comparaciones se resquebrajan cuando se recuerda que Sarmiento fue reconocido como “el padre del aula” por su impulso a la educación pública, cuando Milei la denosta por considerarla un instrumento de "adoctrinamiento". Cada loco con su tema.

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